CRECIMIENTO PERSONAL

LA LEY DE LA INTENCIONALIDAD

 

 

John C. Maxwell

 

El crecimiento no sucede por azar. El trabajo duro no garantiza el éxito. Y la esperanza no es una estrategia. Si tienes sueños, metas o aspiraciones, necesitas crecer para alcanzarlos. Pero si eres como la mayoría de las personas, seguramente, tienes alguna de estas 8 creencias erróneas que te impiden desarrollarte hasta alcanzar tu potencial:

 

  1. Asumir que crecerás automáticamente:

 

Cuando somos niños, crecemos físicamente sin darnos cuenta y sin que ello nos suponga un esfuerzo. Pero el desarrollo personal no funciona del mismo modo. Nadie mejora por casualidad, simplemente por estar vivo. Hay que ponerle intencionalidad, porque nadie más lo va a hacer por nosotros.

 

  1. No sabes cómo crecer:

 

Nadie tiene un plan para mejorar. Yo no sabía cómo empezar cuando me ofrecieron un curso que costaba como un mes de mi sueldo. Me costó seis meses ahorrar la cantidad junto a mi mujer. Pero una vez logrado y realizado el curso, automáticamente, todo empezó a cambiar. Mi mundo se expandió: era capaz de lograr más, aprender más, ayudar más a otros, y nuevas oportunidades se abrieron en mi camino. La clave es simplemente empezar.

 

  1. Creer que no es el momento adecuado para empezar:

 

Si piensas así, seguramente estás cayendo en la “ley de la disminución de la intención”, que dice: “Cuanto más tardes en hacer algo que deberías hacer ahora, mayores serán las probabilidades de que en realidad nunca lo hagas.”

 

  1. Tienes miedo de cometer errores:

 

Si quieres crecer, debes perder el miedo a cometer errores y asumirlos como parte esencial de tu rutina diaria, ya que son un signo de que te estás moviendo en la buena dirección. Plantéate esta pregunta de Robert H. Schuller: “¿Qué harías si supieras que no puedes fallar?“.

 

  1. Querer encontrar el modo perfecto antes de empezar:

 

El perfeccionismo, en muchas ocasiones, puede limitarnos muchísimo. Tienes que empezar para así poder encontrar el mejor modo de hacer algo, y no al revés. Imagina que vas conduciendo de noche por una carretera desconocida. No ves todo el camino, sino que este va a apareciendo conforme vas avanzando.

 

  1. Sentir que te falta la inspiración:

 

Cuando me planteé iniciar ese curso que tanto me costaba pagar, tenía miles de razones para no hacerlo (no tenía tiempo, dinero, experiencia…) y sólo una razón para sí hacerlo: creía que debía hacerlo porque esperaba que supusiera una diferencia para mí. Esto no me parecía muy inspirador, pero empecé y sorprendentemente, un año después empecé a superar a algunos de mis ídolos.

 

  1. Creer que otros son mejores que tú:

 

Cuando llegué a ese curso, al principio me sentí intimidado, pero poco a poco, descubrí que la gente de éxito, está dispuesta a compartir sus ideas y conocimiento. Y sólo si te rodeas de gente mejor que tú en cualquier área, podrás mejorar en ello.

 

  1. Pensar que iba a ser fácil:

 

Ninguna persona de éxito cree que llegar a la cima sea fácil. Las personas crean su propia suerte y esta es la fórmula:

 

Preparación + Actitud + Oportunidad + Acción = Suerte

 

Desgraciadamente, esto lleva tiempo. Pero la buena noticia es que si te comprometes intencionadamente con tu desarrollo personal, tu vida cambiará. Si te enfocas en las metas, puedes alcanzarlas, pero esto no te garantiza el crecimiento. Sin embargo, si te enfocas en tu desarrollo personal, crecerás y siempre alcanzarás tus metas.

 

¿Qué estás haciendo para crecer? ¿Cuál fue el último libro que leíste o el último curso al que asististe para mejorar?

 

Fuente: https://mcarrilloleon.wordpress.com

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