5 HÁBITOS QUE CAMBIARON MI VIDA
Alex Arroyo Carbonell
Muchos de vosotros que me seguís hace tiempo, me habéis preguntado que pautas o hábitos sigo personalmente y hoy me he decidido a explicarlo en este post. Aunque ya he escrito varios artículos con recomendaciones diarias, hoy voy a hacerlo de una forma más personal.
Cada uno de nosotros tiene su propia filosofía de vida y eso produce que la vida sea tan rica en diversidad y que podamos aprender unos de otros. En mi caso, he tenido siempre la vocación del desarrollo personal y gracias a Dios he podido hacer de ello mi medio de vida, pero al igual que en todas las profesiones, desde fuera suele verse sólo la apariencia y no el trabajo que hay detrás. Ocurre igual que con un árbol, es muy bonito cuando da frutos, pero antes ha tenido que existir toda una labor oculta para echar las raíces y eso lleva su tiempo.
Todos estos consejos que he convertido en hábitos que cambiaron mi vida, los he recibido de otras personas que han sido mis maestros y ¿por qué los he seguido?, pues porque quería seguir su ejemplo de vida. Así de simple. Del mismo modo que para un cocinero es vital rodearse de gente que pueda enseñarle lo básico de la gastronomía antes de que pueda hacer sus propias recetas, lo que yo hice en mis inicios fue aprender de quienes podían inspirarme a ser mejor persona en todas las áreas de mi vida en las que deseaba crecer.
5 hábitos que cambiaron mi vida
1- Creer en uno mismo
¿Sabes cuántas veces he tenido que escuchar en mi vida, Alex tú no puedes hacer esto o lo otro, no estás capacitado, no estás preparado, no lo vas a conseguir, eso no es para ti? Han sido muchísimas, pero lejos de desanimarme o afectarme de manera negativa, sé que la fe en uno mismo es la que te da la fuerza para lograr avanzar en la vida. A pesar de mis creencias espirituales, sé que nadie va a ayudarte más que tú mismo. De nada sirve ser creyente en Dios, o practicante de cualquier religión o filosofía de vida y no creer en ti, porque tú tienes que hacer tu parte del trabajo.
Para creer en ti mismo, es básico el autoconocimiento, cuanto más te conozcas a ti mismo, más podrás avanzar en tu vida. Lo que yo hago cada día es hacerme continuamente preguntas ¿Qué pienso habitualmente? ¿Cómo me comporto con las personas? ¿Qué estoy aprendiendo cada día? ¿Qué sentimientos tengo? ¿Cuáles son mis prioridades en la vida? ¿Estoy teniendo la vida que deseo? ¿Hay algún propósito para que yo esté en la Tierra?
Quizás pienses que bastante tenemos con nuestro día a día, para plantearnos esas cosas, pero son preguntas que a mí me cambiaron la vida y me las sigo haciendo cada día, porque en el instante que dejamos de avanzar, nos estancamos.
2- Agradecer
Por la mañana, antes de poner un pie en el suelo, ya en mi cama agradezco el día que comienza. Hay muchas cosas que me gustaría hacer en mi vida y que aun no he hecho, pero mi foco de atención no lo deposito ahí, sino en todo lo que ahora soy, hago y tengo. Agradezco tener una pareja y una familia que nos queremos, agradezco por tener salud, agradezco tener amigos, agradezco mis negocios y profesión, etc.
Iniciar el día de esta forma, es mi mejor motivación para la jornada y en todo instante procuro dar las gracias a todo aquel que me ayuda o con las personas que colaboro. Recuerda que como dice el refrán “es de bien nacidos ser agradecidos” y una palabra amable puede abrir todas las puertas.
3- Meditar y actuar
La meditación puede ser de dos formas, activa o pasiva. En mi caso hago las 2 y también desde la cama, no necesito ponerme una túnica ni hacer la postura del loto. Respeto a quien lo hace, pero no es mi caso. En primer lugar se trata de aquietar nuestra mente y conectarte con tu Ser interno. Aunque hay días que lo hago más tiempo, normalmente suelen ser 15 minutos. Después dedico otros 15 minutos a la parte creativa, visualizando el día que deseo tener, en estos instantes de meditación suelen venir a la mente ideas estupendas que puedo aplicar en mi vida.
La meditación es la práctica que me da claridad mental y paz de corazón, pero posteriormente, me focalizo en mis objetivos del día, de forma clara y definida, sin aplazar lo que debo hacer.
4- Disfrutar
Es una de las cosas que más dificultad tuve para hacer. Antes yo entendía la vida como una lucha continua, debemos hacer esto, hay que hacer aquello y los deberes eran una obsesión. De este modo pasaba por la vida sin saborearla. No sé si voy a levantarme mañana ¿acaso tú lo sabes? Por eso ahora intento disfrutar cada día con las cosas que me apasionan. Por ejemplo, lo primero que hago cada día tras levantarme es lo que más me gusta: Escribir. Este post que estás leyendo lo escribo siempre a primera hora de la mañana, ¿por qué? pues porque así ya empiezo el día disfrutando con algo que me apasiona.
Obviamente todos tenemos obligaciones que no serán de nuestro disfrute, pero en cada cosa procuro encontrar la forma de hacerlo más ameno o o divertido. Si en definitiva no nos queda más remedio que hacer algo, ¿no es mejor hacerlo llevadero?
Busca cada día un tiempo para ti, si no dispones de mucho da igual, es mejor veinte minutos que nada, pero haz algo con lo que disfrutes, ya sea estar con tus hijos o pareja, ir al cine, leer, hacer deporte, bailar o cualquier otra tarea que te motive.
5- Aprender
Procuro leer todo lo que me hace mejorar como persona y profesional. Procuro estar con personas que tienen los valores de vida y la sabiduría que yo quiero tener. Procuro aprender de todas las personas, ya sea para seguir su ejemplo o para evitarlo. En todo existe una lección y tanto los demás como uno mismo somos grandes maestros, si estamos dispuestos al aprendizaje.
Hay muchas cosas en mi vida que no son como me gustarían y me pregunto, ¿puedo hacer algo por cambiarlas? Si es que sí, me pongo en acción, si es que no, procuro aprender la lección que me aporta y pasar página.
Otra de las cosas que también más me costó hacer, fue aprender la lección del perdón. A veces es muy dura y cuando alguien me ha engañado, traicionado o dañado, es muy difícil hacerlo, pero como mi propósito es mejorar y ser feliz, te das cuenta que cuando perdonas a quien te dañó, el primer liberado eres tú. Nadie es perfecto y también yo he causado dolor a otros, así que el perdón es algo de sentido común. En la medida que no nos cuesta pedir perdón y perdonar a otros, hemos subido otro escalón en nuestro crecimiento.
Y por último, no dejo de preguntar y hacerme preguntas y cuantas más respuestas recibo, más preguntas aparecen. La evolución es un largo camino y creo que nosotros estamos todavía en la clase de párvulos.
Fuente: http://lasleyesdelexito.es/