REFLEXIONES

CÓMO NOS VEN LOS DEMÁS

 

 

Ricardo Ros

 

Hasta el más indiferente de los mortales se preocupa por lo menos una vez al día de cómo nos ven los demás, cual es la percepción que la gente tiene de ti, y de si se ajusta esta percepción con la que uno tienes de ti mismo. La percepción que cada cual tiene de sí mismo puede ser más o menos ajustada a la realidad y nos preocupa que los demás puedan ver en nosotros cosas distintas de las que queremos dejar ver.

La importancia que damos a esa opinión que los demás tienen de nosotros mismos depende de cada persona, de lo influenciable que cada uno sea. De la importancia que cada uno de nosotros demos a las relaciones con los demás.

Hemos oído habla de “niños salvajes”, que se han criado solos en un bosque sin relación con los demás. Los problemas psicológicos que han sufrido esas personas privados de relaciones han sido, la mayoría de las veces, irreparables.

Somos seres sociales y por lo tanto necesitamos la aprobación de los demás. Para la mayoría de las personas, el amor, la amistad, el cariño son imprescindibles. Otras personas, sin embargo, parecen poder prescindir más de los demás. Parecen más independientes, taciturnos, incluso misántropos, y las relaciones parecen pasar a un segundo plano. No obstante, ni siquiera el más huraño de los mortales puede prescindir por completo de los demás. Nadie puede substraerse a la curiosidad de cómo lo verán los demás.

Las relaciones humanas son tan variadas como lo son los propios seres humanos. Posiblemente nuestro círculo de relaciones se extienda a diez, veinte, cien, quinientos o cien mil individuos, no importa, cada relación interpersonal con cualquiera de ellos será sin duda única e irrepetible. Cada relación es un mundo, se ha dicho. No hay dos relaciones iguales de la misma forma que no hay dos visiones de la realidad idénticas.

La visión que nosotros mismos tenemos de los demás está enormemente influenciada por la relación que tenemos con esas otras personas. Si no tenemos apenas relación con otra persona podremos ofrecer una visión más fría, más aséptica de cómo es, mientras que si existe una buena o una mala relación con la otra persona la visión que tengamos de ella también estará influenciada por la cordialidad o la aversión correspondiente.

“Fulanito es muy, muy feo, pero como lo quiero tanto ni me fijo en lo feo que es.”

Esto parece obvio, pero no lo es tanto cuando pensamos en como algunas personas con las que nunca antes hemos tenido relación nos caen automáticamente bien o mal, según el caso. ¿Será cuestión de química? Además ¿cómo es posible que personajes a los que sólo conocemos por la televisión o por las revistas nos caigan bien o mal? Pero si no los conocemos. No los hemos visto en la vida. Sólo sabemos de su imagen externa. Si realmente llegásemos a conocerlos sin duda nos llevaríamos muchas sorpresas.

No obstante, hay una máxima que nos ayudará en nuestras relaciones interpersonales: “lo importante es intentar ser siempre uno mismo, y no cómo los demás quisieran que fuésemos”.

Este puede ser el secreto para estar a gusto y satisfechos con nosotros mismos y al mismo tiempo ser más tolerantes con los demás.

 

Fuente: http://www.ricardoros.com/

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