REFLEXIONES

PROTESTAR, PROTESTAR Y PROTESTAR

 

 

Ricardo Ros

 

A muchos de nosotros no nos resultará extraño que se pasan gran parte de sus vidas protestando. Este simple hábito, lo que consigue es alejarnos de la posibilidad de disfrutar. Nuestras protestan van dirigidas a diferentes blancos, protestamos porque las cosas cambian, protestamos porque las cosas no cambian, protestamos en casa, protestamos en el trabajo, protestamos por la gente que protesta etc.

Si lo que realmente queremos conseguir es una vida plena y feliz, lo que tenemos que hacer es desechar ciertos hábitos y tratar de adquirir unos nuevos.

Siendo así las cosas, debemos ser conscientes de que en muchas ocasiones la razón de nuestras protestas no son otras que ese sentimiento de temor o impotencia que nos invade ante el transcurso de nuestra propia vida.

Para evitar esa sensación de estar atrapado lo que se debe conseguir es no protestar tanto y buscar otras salidas, ya que esa constante queja lo único que significa es que sentimos que nuestra libertad está coartada.

No somos conscientes de que los seres humanos tenemos la capacidad de tener el control sobre nuestra forma de ver el mundo.

Sin embargo mucha gente deja esto de lado, y prefiere ver el mundo como algo capaz de convertilas en víctimas de sus propias circunstancias. Encuentran bastante más sencillo quejarse que tratar de cambiar su forma de vivir.

En realidad lo que nos perturba no son las cosas, sino la manera que tenemos de verlas. Así cuando algo nos preocupe no debemos atribuir dicho malestar a algo o a alguien, sino a nuestra propia manera de digerir y enfrentarnos a las cosas.

Es nuestra propia visión de la vida la que nos lleva a vivir de una u otro manera, la que nos permite disfrutar o por el contrario protestar más.

Dado que dicha elección depende de uno mismo, no resulta nada lógico elegir vivir de forma perjudicial para la salud, ya que entra dentro de nuestras posibilidades ver las cosas de una forma positiva o negativa.

El acto de protestar no siempre resulta ser algo negativo. Cuando nuestras quejas van encaminadas a conseguir un cambio para mejor, entonces tendrá nuestra aprobación ya que lo que se busca es un cambio para mejor.

Sin embargo en muchos de los casos nuestras quejas no buscan una solución o cambio positivo, por lo que sin ninguna duda resulta improductiva ya que no nos beneficia de ninguna manera.

Si te parece póngase en el otro lado:

¿Qué te parecería estar todo el día con alguien que no hace otra cosa más que quejarse? ¿Crees que te sentirías a gusto? ¿Crees que te resultarían amenas las horas a tu lado?

Yo creo que no. Resulta bastante interesante comprobar cómo a ninguno de nosotros nos resulta cómodo, ni agradable estar junto a una persona que protesta sin parar.

Dado que la verdadera elección se encuentra en sus manos ¿no resultaría bastante más inteligente optar por vivir de forma beneficiosa para uno mismo, en lugar de elegir la visión, la negativa?

Para ello un buen sistema consiste en tratar de encontrar las cosas que no van mal, es decir, tratar de desplazar nuestra atención lo más lejos posible de lo negativo y buscando los aspectos positivos.

 

Fuente: http://www.ricardoros.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

50 + = 56