SOLO METAS
Gran parte de nuestros fracasos y frustraciones tienen su origen en la no concreción de metas que nos hemos propuesto al comenzar el año.
“Una mañana”, escribe Ron Clarke, “malgasté casi una hora entera observando a una pequeña hormiga atravesar mi terraza atrás de mi casa, cargando una pluma grande. Varias veces estuvo confrontado con obstáculos en su camino y, después de una pausa momentánea, hizo la corrección necesaria”.
“En un punto de su camino la hormiga tenía que negociar una grieta en el concreto de unos 10 mm de ancho. Después de contemplar la situación unos momentos, la hormiga puso la pluma sobre la grieta, caminó sobre la pluma al otro lado de la grieta, cargó de nuevo su pluma y siguió su viaje”.
“Me fascinó la inteligencia de esta hormiga, una de las criaturas más pequeñas de Dios. Aquí tenemos un pequeño insecto, careciendo de tamaño pero al mismo tiempo equipado con un cerebro capaz de razonar, explorar, descubrir, vencer o conquistar. Las hormigas no tienen miedo de trabajar para lograr sus metas, trabajan en equipo, piensan bien y trabajan para triunfar sobre cualquier reto que encuentran en su camino y nunca se dejan por vencidos”.
Tiempo atrás me inspiró la decisión de una persona que decidió efectuar cambios en su realidad de vida. Casado y con tres hijos, este hombre de edad media decidió concluir aquello que había dejado inconcluso en los años de su juventud: la finalización de su carrera universitaria.
Con gran esmero, y no poco sacrificio, acudió a la casa de altos estudios, se informó sobre el estado de las pocas materias que le restaba aprobar y se dispuso a estudiar para concluir cada uno de los exámenes pendientes.
¿Cómo le fue? Luego de largos meses de estudio en los que efectuó verdaderos “malabares” para coordinar su agenda actual de vida, sin descuidar su rol como esposo, padre y empleado de una importante empresa de la ciudad, aprobó la totalidad de las materias que habían quedado pendientes, recibiendo finalmente el anhelado título de Ingeniero Civil.
Objetivos, metas, decisiones. Un elemento conduce hacia el otro, permitiendo lograr la concreción de los sueños.
Como mi amigo pudo comprobar, las metas no son cuestiones menores, sino que llegan a ser verdaderos peldaños que nos guían en la escalera ascendente de la vida. Pero no tienen ningún valor en sí mismas si las aislamos de los objetivos, hechos que sin duda llegan a ser “la meta de las metas”: el fin hacia el cual debemos dirigir nuestros mayores y mejores esfuerzos.
Los objetivos globales concretos (por ejemplo, “terminar una carrera universitaria”) nos llevarán a fijarnos metas concretas de realización posible (por ejemplo, “aprobar cada uno de los exámenes pendientes”, “reordenar mi cronograma diario de actividades”, “dedicar menos tiempo al ocio”, etc.)
Nada de lo que hacemos en nuestras vidas obedece solo a la casualidad, ninguna de nuestras acciones o planes corresponde al azar, digo que el impulso que nos motiva para alcanzar ciertos objetivos en nuestra vida, tiene un propulsor claro y definido.
Fuente: http://jackmart.wordpress.com