REFLEXIONES

LAS CRISIS EXISTENCIALES

 

 

Ricardo Ros

 

Cuando estudias en la escuela o en la Universidad, los profesores evalúan tu esfuerzo a través de los exámenes y las calificaciones. Cuando trabajas en una empresa, tus jefes valoran tu trabajo y lo recompensan con promociones, dinero, etc. ¿Cómo haces tú para evaluar tu vida?

¿Sabes leer los resultados de tus esfuerzos? ¿Cómo reconoces el resultado de tus esfuerzos? ¿Cómo sabes que vas por el buen camino? ¿Cómo distingues que no te estás desviando?

Josefina estaba muy confusa. Acababa de cumplir 45 años, estaba casada, tenía dos hijos que se acababan de emancipar y un trabajo a media jornada que le ayudaba a llegar a final de mes. Pero Josefina estaba muy confusa desde que la hija pequeña se había ido a vivir con su pareja y se había quedado sola con su marido.  La pregunta que se hacía y le martirizaba era: “Si hace poco yo tenía 20 años, dentro de poco tendré 70. Mis hijos ayer eran unos niños y hoy son adultos ¿Qué he hecho de mi vida? El tiempo pasa volando.”

Martín estudió una carrera de grado medio y comenzó a trabajar en una gran empresa automovilística. Comenzó a vivir con su pareja y tuvieron dos hijos. En la empresa comenzaron a promocionarlo debido a su gran capacidad de liderar equipos hasta llegar a dirigir toda una sección. Actualmente, con 52 años, Martín ha visto que dos de sus mejores amigos han muerto recientemente, y se pregunta qué va a hacer el resto de su vida.

—Si me quedan 20 ó 30 años de vida —me dijo— quiero saber dónde me he equivocado y vivir esos años que me quedan con la mayor felicidad. ¿He conseguido todo lo que quería? ¿Qué más me falta para completar mi vida?

La crisis de los 40 años nos hace recapacitar sobre lo que hemos hecho hasta ahora. Josefina se está dando cuenta que la vida pasa muy rápido. La crisis de los 50 años nos obliga a plantearnos qué haremos a partir de este momento durante los años que nos quedan de vida. Martín estaba en esa encrucijada, ¿qué hacer el resto de su vida? Aunque se llaman crisis de los cuarenta o de los cincuenta, estas crisis se pueden dar con cualquier edad, a los 20 o a los 80 años. Una vez conocí a un niño de 10 años que tenía una de estas crisis. Se preguntaba “si yo hace poco era un bebé, dentro de nada me tendré que ir a vivir fuera de la casa de mis padres.”

Estas crisis obligan al cambio. Durante estas crisis se producen separaciones, cambios de trabajo y cambios globales de vida.

Pero para saber qué vas a hacer el resto de tu vida, primero tienes que saber leer el resultado de tus esfuerzos. ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Qué medida vas a utilizar?

¿Has pasado por alguna de estas crisis? ¿Cómo la resolviste? ¿Qué cambiaste?

 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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