MOTIVACIÓN

¡TOMA LAS RIENDAS!

 

 

Julio Bevione

 

La razón más importante por la que nos demoramos en encontrar soluciones duraderas a nuestros problemas es que las buscamos donde no las vamos a encontrar: ¡fuera de nosotros! Cambiar a los otros y echar la culpa a algo o a alguien se convierte en nuestra estrategia favorita cuando estamos en crisis, y en esto nos distraemos hasta más no poder. Cuando nos damos cuenta de que con tratar de culpar y cambiar a los demás o insistir en que algo cambie, sólo hemos perdido nuestra energía y nuestro tiempo, y aún no vemos la salida, es cuando damos el paso que nos pondrá en el camino hacia las soluciones. Ese paso es hacia adentro, hacia nosotros mismos: haciéndonos responsables.

Responsabilidad es la palabra clave para salir del lugar donde hemos entrado. La responsabilidad nos permite salir sin esperar que alguien lo haga por nosotros. Hacerlo exige que nos preguntemos y nos respondamos: ¿Qué puedo hacer yo, en este momento y con los recursos que tengo, para cambiar lo que está pasando?

¡Cómo evitamos este paso! Creemos que gran parte de la solución está en manos de los otros, cuando en realidad un 80% de lo que nos pasa podemos cambiarlo por nuestra propia cuenta. Y el resto al menos podemos aceptarlo así como está, para moverlo de la lista de las excusas, que nos detiene, a la lista de lo que nos hace más fuertes o más tolerantes.

Es natural que tendamos a culpar y más todavía que esperemos que alguien nos salve. Pero si deseas superarte y moverte de la situación en la que te encuentras, ten en cuenta: Hacer lo que tú mismo puedas hacer. Actúa, no te quedes sólo en el deseo. Aún más importante: haz lo que te resulte más fácil. ¡No tienes por qué sacrificarte! Si te sacrificas, no tardarás en abandonar lo que estás haciendo. Quizás lo que puedas hacer no es lo que crees que sería lo ideal. Pero si todos tuviéramos la voluntad de hacer lo que creemos que es mejor, no estaríamos siquiera leyendo este libro. Por eso, haz lo más fácil y lo más sencillo, pero hazlo. Si lo logras, estarás más cerca del cambio que persigues sin riesgo de quedarte en el camino.

Hacerlo en este momento. El poder del cambio sólo existe en el presente. No te lamentes por no haberlo hecho ni tampoco programes hacerlo más adelante. Ni mañana, ni dentro de una semana. Hazlo ahora. Lo que tú mismo puedas hacer, lo más fácil y lo más sencillo, y que puedas hacerlo ¡ahora!   Hacerlo con los recursos que tengas. No esperes aprender algo nuevo ni desarrollar un talento para hacerlo. Lo que tengas que aprender y el talento los desarrollarás con la práctica. Muchas excusas encuentran su fundamento en que no tenemos los recursos —tiempo, dinero o capacidad— para ponernos en marcha. Cuando no haya recursos externos, usemos los nuestros: voluntad, decisión, fuerza o determinación. Incluso cuando tengas recursos externos, verás que los propios son los determinantes. Conozco a muchas personas que han tratado de solucionar una situación con dinero y otros sólo con voluntad. Los segundos se garantizaron el triunfo. Por supuesto, la combinación de ambos es extraordinaria. Pero los recursos propios alcanzan y sobran. Haz lo que tú mismo puedas hacer, lo más fácil y lo más sencillo, lo que puedas hacer ahora con los recursos que tienes, en este momento. Respira… y ¡ponte en marcha!

 

Fuente: http://juliobevione.com

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