MOTIVACIÓN

NO ME LO CREO…


Carla Acebey

La semana pasada tuve un maravilloso taller de Autoestima, una de las participantes compartía su experiencia. Tiempo atrás, había tenido más de 30 kilos de sobrepeso. Ya los había perdido, sin embargo, en un ejercicio en un curso se le pidió ponerse frente a un espejo y dibujarse. Dice que quedó impactada, llorando un rato porque a pesar de que sabía que estaba delgada, no se veía así, en alguna parte de su mente se había quedado en el pasado, con una imagen distorsionada de sí misma. Lo que yo podía apreciar era una chica bonita, divertida, sonriente y alegre.

Por otra parte, tengo un cliente tomando sesiones de Renacimiento y su relato me sorprende. Desde mi punto de vista –ya que lo conozco desde hace mucho tiempo– es un empresario exitoso, inteligente, con gran capacidad de comunicación y con una propuesta de negocio interesante. Sin embargo, cuando hablo con él, lo que expresa es que no se siente exitoso, ni se ve grande, sino más bien como alguien que está tratando de alguna manera de sobrevivir y los resultados en su negocio lo demuestran.

Doy estos dos ejemplos porque en algún nivel creo que puedes identificarte con ellos y así explicar cómo es que trabaja nuestra mente. A través de ella, sacamos conclusiones: de nosotros, del mundo, de las relaciones y de hecho vivimos de acuerdo a esos sistemas de creencias que se formaron en nuestra primera etapa de vida y nos dirigen bien sea que lo tengamos conscientes o no.

En la actualidad hay gran cantidad de información con respecto al poder de la mente, a lo que podemos lograr cambiando nuestros pensamientos y en los párrafos anteriores se pueden apreciar ejemplos negativos.

Pongamos todo esto claro. Nuestra mente, por una parte, es como un colador a partir del cual percibimos el mundo y lo que nos ocurre; y por otra, con nuestros pensamientos y un proceso que ocurre a nivel energético, hacemos sintonía con vivencias que se corresponden con esas ideas. Por ejemplo, si crees que los hombres son infieles, cuando sepas de una situación de esta naturaleza dirás: viste, es que no se puede confiar en ellos y creerás que esa experiencia es una confirmación a tu conclusión. ES TODO LO CONTRARIO porque crees que los hombres no son de fiar es que te encuentras con experiencias que encajan con esa idea y a no ser que la cambies, vivirás lo mismo una y otra vez.

Yendo más a profundo, puedo decirte que uno de los mejores regalos que puedes hacerte es mejorar la imagen que tienes de ti, es decir tus pensamientos. Si no te crees capaz, importante, exitos@, no podrás crear eso en tu vida, o cuando llegue lo sabotearás. Debemos creer que somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza, con una capacidad ilimitada de transformarnos y de crear. Así que aprovecha ese gran poder que nos ha sido dado y ¡dale! Revisa cuáles son esos pensamientos que te están limitando y cámbialos por unos más positivos.

Si bien es un trabajo que puede tomar tiempo, bien lo vale, porque al final es tu vida la que estás transformando hasta hacer de ella y de ti eso que has soñado. Puedes empezar ahora, ¡SÍ PUEDES!

Tips para apoyarte a creer en ti mismo

  1. Elige un pensamiento negativo que tengas de ti mismo y cámbialo por uno positivo de esta manera: Yo (pones tu nombre) soy (pones en positivo aquella idea que quieres cambiar). Ej. Yo Carla soy importante.
  2. Escribe esta afirmación en varias tarjetas y pégalas por tu casa y en tu monedero.
  3. Repite la afirmación frente al espejo, mirándote a los ojos. Podrías sentirte raro(a) o loco (a), pero en la medida que lo repitas sentirás el cambio.
  4. Si el tema es muy fuerte para ti, busca ayuda. No tienes que hacerlo sola(o).

Fuente: http://www.inspirulina.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

9 + 1 =