REFLEXIONES

CUANDO SUPERMÁN SE ROMPIÓ EL FÉMUR POR CALCULAR MAL LA DISTANCIA A LA LUNA


Ricardo Ros

Marisa no ha trabajado nunca. Fue a la escuela hasta los 14 años, apenas sabe leer y escribir, y ahora, con 21 años, tiene que atender a sus dos hijos y a seis hermanos menores. Ella dice que está enferma y que no puede trabajar. No va al médico, no vaya a ser que le diga que tiene algo grave. Pero Marisa lo que sí sabe hacer es soñar.

Cuando a Marisa se le ofreció la posibilidad de un mini crédito sin intereses para iniciar un negocio, Marisa dijo que iba a comprar y vender ropa de segunda mano. Sin embargo, cuando terminó el plazo y se le pidió que devolviera el dinero, a Marisa no le quedaba nada para devolver. Marisa es pobre, pero sabe soñar a lo grande. En vez de vender ropa usada y empezar poco a poco, lo que hizo fue prestar el dinero a otros más pobres, pidiendo un 20% de interés semanal. Evidentemente nadie le devolvió el dinero. Marisa soñó a lo grande, se veía como una gran prestamista, con una enorme casa con piscina. Es fácil soñar.

El mundo es como es, no como a ti te gustaría que fuera. El mundo funciona con sus leyes. Los objetos caen al suelo por la Ley de la Gravedad y si no respiras, te ahogas. Supermán vuela y no necesita respirar, pero sólo es una película. La vida real es como es. Nuestra vida no es una película. Un Supermán real se partiría el fémur si saltara entre dos edificios.

Pero todos imaginamos que triunfamos, nos vemos rodeados del éxito, en el amor, en el trabajo, en los negocios. Es fácil soñar.

Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá.

No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad. Son dos cosas diferentes. Saber diferenciarlas es la frontera entre poder realizar los sueños o quedarnos estancados en la fantasía.

No aceptes las cosas como están, lucha por cambiarlas. Pero tienes que tener claro que sólo puedes cambiar las cosas si estás en contacto directo con la realidad. Las fantasías no necesitan de tu ayuda para cambiar, se cambian solas.

Fuente: http://www.ricardoros.com

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