PREDICCIÓN O EXPLICACIÓN
Francisco Cáceres Senn
Este artículo sea tal vez muy profundo para esta revista, pero quiero compartirlo mientras se encuentra todavía fresco en mi mente, por considerarlo de extrema importancia…
En los últimos años, he estado pensando mucho acerca de cómo decir las palabras en el momento oportuno, impacta enormemente su efectividad, independientemente de si son las palabras correctas o no. Las mismas palabras, expresadas en diferentes tiempos, pueden tener resultados sorprendentemente diferentes, inclusive si se usan para exactamente el mismo incidente. Este es un ejemplo…
Imagine alguna ocasión de su pasado, siendo niño, en que fue molestado e incordiado por sus compañeros o amigas. Recuerde cuando se lo contó a sus padres. ¿Cómo respondieron cuando lo supieron? Sin duda trataron de consolarlo con frases como: «No les hagas caso», «Solo están celosos o envidiosos», «Que no te moleste. No se dan cuenta de lo especial que eres».
Ahora piense, ¿tuvieron estas palabras bien intencionadas el efecto deseado? Ni remotamente. La mayoría de las personas las eliminaría como intentos inútiles de nuestros padres en su intención de «explicar» lo ocurrido.
Ahora, pensemos en el mismo escenario con una excepción. Imagine a sus padres preparándonos de antemano para esta clase de ridículo. Imagine que le pidieron que se sentara y le dijeron que usted era alguien muy especial y que, a veces, nos ocurre que nuestros compañeros o compañeras se sienten celosos o envidiosos y como respuesta, se ríen de nosotros. En otras palabras, están prediciendo algo que es probable que ocurra y le están dando un significado por anticipado.
El resto usted lo puede imaginar. Si ocurre algo similar, es probable que piense de esta otra forma: «Ya me habían advertido que esto podría pasar. En verdad no tiene la menor importancia». Es decir, existen mayores posibilidades de aceptar la situación sin que esta represente un trauma. ¿Por qué? Porque fueron manejadas como predicciones en lugar de explicaciones.
Una vez que fuimos golpeados emocionalmente por las acciones de los demás, cualquier intento de disminuir el dolor, es percibido por nosotros como una explicación o justificación. Pero cuando nos es presentada la situación como algo factible de ocurrir y se nos da una forma sugerida de entenderlo, entonces le damos más peso al consejo, dado que nos previno acerca de lo que sí podría pasar por adelantado en lugar de tratar de consolarnos sobre lo ya ocurrido.
Esta estrategia de comunicación y persuasión puede ser usada en prácticamente cualquier área de nuestra vida. Si sospechamos que las cosas no siempre estarán en buen tono con alguna persona, le podemos decir desde antes «Si digo algo que te incomoda o molesta, por favor, créeme que no es intencional» o «Si no regreso a tiempo, es porque me quedé atorado en una reunión». Estas palabras expresadas por adelantado, son «predicciones», no simples explicaciones, y son mucho más creíbles cuando y si el problema llega a pasar y las volvemos a dar como explicaciones.
Espero que esta idea tenga sentido para usted. Si no, me siento bastante confiado que será tolerante conmigo. ¿Por qué? Pues porque usé esta misma idea al inicio del artículo. Si recuerda, le comenté que…
“Este artículo sea tal vez muy profundo para esta revista, pero quiero compartirlo mientras se encuentra todavía fresco en mi mente, por considerarlo de extrema importancia…”
Expresado como una predicción, estas palabras muestran y despiertan interés en leer el artículo, quizás hasta con urgencia, y es más probable que tengan más impacto. Expresadas como explicación hubieran sido interpretadas como una excusa y hubieran pasado sin pena ni gloria.
Predicción o explicación. La diferencia en su significado es muy sutil. La diferencia en el impacto es extrema.
Fuente: http://www.neuromanagement.net