¿QUÉ APRENDÍ DE…?
Julio Bevione
¿Qué aprendí de esto que pasó?
Ésta debería ser la pregunta que lleváramos con nosotros todo el tiempo, asi como las llaves de la casa o la billetera. Es la clave para no perdernos en los analisis que, en lugar de enfocarnos, nos pierden, nos sacan de contexto y con los que terminamos enredados y especulando cuando ocurre algo que nos conecta con el miedo. El miedo en cualquiera de sus formas: frustración, dolor o ansiedad, por decir algunas. Y es, también, una buena pregunta para usarla aprovechando cada situación que vivimos para recibir el regalo que la experiencia siempre trae: conocernos mejor, transformarnos y seguir adelante.
Pero… ¡ojo! No esperemos que la respuesta a esa pregunta (¿Qué aprendí de esto que pasó?) sea materia para filosofar. ¡No!… La respuesta más útil siempre estará orientada a la acción. Para ser más claros, podríamos preguntarnos: ¿Qué debo hacer, o dejar de hacer, la próxima vez, antes una situación similar?
Muchas veces, para no enfrentarnos al cambio, pasamos días y hasta años especulando sobre el aprendizaje de una situación. Hurgamos en el pasado, especulamos, analizamos y le damos tantas vueltas a la historia hasta marearnos. Cansados, renunciamos a seguir pensándolo y no hacemos nada con ello. Hasta que nos vuelve a pasar…
Aquí una pista: generalmente, no es el la intención donde aparecen los miedos, sino en el hacer. Por ejemplo, cuando queremos decir lo que sentimos (intención), nos reprimimos al expresarlo por miedo (acción). Por eso, es en la acción donde debemos trabajar.
En estos días, cuando algo nos conecte con el miedo, preguntémonos ¿Qué estoy aprendiendo de esto que está pasando? Y busquemos la respuesta en algo que querríamos haber hecho, pero el miedo nos paralizó. O que no queríamos hacer, pero el miedo nos impulsó a movernos.
Generalmente, puedo ver que el aprendizaje es similar para todos: hacer que lo que pide nuestro corazón coincida con nuestras acciones. El corazón está más sano de lo que imaginamos. Es en nuestras acciones por donde se cuela el miedo.
No dejemos pasar el mejor regalo que traen las experiencias que no nos gustan: ponernos el miedo frente a nosotros para que volvamos a elegir.
Fuente: http://www.vivirenlazona.com