REFLEXIONES

LOS NUEVOS PROCESOS FUNCIONARÁN SÓLO SI CAMBIAS LAS CREENCIAS


Ricardo Ros

A un amigo mío un médico le dijo hace poco que tenía una enfermedad de transmisión sexual y que nunca más iba a poder tener hijos. Le preguntó si era muy promiscuo y que con cuantas mujeres se relacionaba. Le preguntó si había estado con prostitutas o si era homosexual. El médico le habló del VIH y le dijo que posiblemente también lo tendría. Mi amigo no comprendía nada, porque es fiel a su pareja y entonces le entraron dudas sobre si su mujer le había sido infiel a él. Cuando llegaron los resultados de los análisis, no era más que una infección de la uretra y, por supuesto, no tenía ninguna enfermedad sexual.

Existe mucha insensibilidad dentro de los profesionales de la medicina y de la psicología. Algunos piensan que tratan con expedientes y no con personas. Como creen que están por encima del bien y del mal, no se preocupan del sufrimiento que un diagnóstico, sobre todo si está mal hecho, puede acarrear a sus pacientes. Incluso si está bien hecho, deberían ser más sensibles.

Recibo muchos emails en que me dicen que su médico o su psicólogo le han dicho que su ansiedad es crónica y que no tiene nada que hacer, que sólo puede aguantar y aceptar que tendrá que vivir con eso toda su vida. Algunos le dicen que simplemente tiene que tomar pastillas para reducir los síntomas físicos, pero que se olvide de recuperarse en el futuro.

Esto es de juzgado de guardia. La ansiedad no tiene un origen genético, ni se hereda. La ansiedad no tiene un origen orgánico ni biológico. Algunos laboratorios farmacéuticos dicen que han descubierto no se qué enzima o no sé qué catalizador que hace que la gente tenga ansiedad, y que sus pastillas regulan esa sustancia. Otros hablan de la amígdala o de neurotransmisores alterados.

¿Qué es antes el huevo o la gallina? Efectivamente, cuando una persona tiene ansiedad se alteran muchos sistemas internos, pero es consecuencia de la ansiedad, no su origen. La ansiedad siempre es consecuencia de que no hemos sabido adaptarnos a cambios que se han producido en nuestra vida. Esto hace que el sistema límbico comience a generar respuestas de alarma y, como consecuencia, casi todos los sistemas internos se modifican. Pero es la consecuencia, no el origen.

Ninguna persona con ansiedad está desahuciada y, por lo tanto, no hay que tratarla como si lo estuviera. La ansiedad nunca es crónica, a no ser que el médico le haya dicho que es crónica y que esa persona se lo crea, porque entonces dejará de luchar.

El otro día estuve comiendo con varios psicólogos. La conversación finalmente acabó en hablar de nuestra profesión. Una psicóloga decía que ella se esforzaba mucho, pero que cuando conseguía un buen resultado, por ejemplo, con una agorafobia, al cabo de un tiempo la agorafobia volvía porque ella no podía controlar lo que ocurría fuera de su consulta. Yo me quedé callado. Cuando ya nos despedíamos, esta psicóloga se me acercó e insistió en que le dijera lo que pensaba. Le dije: Tú puedes tener las más maravillosas técnicas, tener una extraordinaria capacidad para comprender a tus clientes, haber asistido a cursos, congresos y haberte leído miles de libros, ser capaz de entender todo el proceso de una persona que tiene agorafobia, darle todos los recursos para que salga de la ansiedad, pero a menos que las creencias y los valores cambien, los nuevos procesos no funcionarán.

Si tú no cambias tus creencias, los procesos tampoco funcionarán, porque les estás transmitiendo la idea de que sólo si existe una dependencia contigo se consiguen resultados.

Tú puedes cambiar el entorno de esa persona, modificar sus conductas, cambiar sus estrategias, pero si no cambias tú tus propias creencias, no vas a conseguir nada.

¿Qué opinas?

Fuente: http://www.ricardoros.com

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