NUESTRO ENEMIGO MÁS GRANDE Y CÓMO ELIMINARLO
Francisco Cáceres Senn
A menudo son nuestras ansias las que precipitan nuestra falta de logros.
Piénselo.
Necesita dinero y lo necesita ya, en este instante. Le deben un dinero y quiere que se lo paguen en este momento y hace todo lo imposible para que así suceda, hasta caerle mal al que se lo va a pagar.
Quiere que su amor eterno le diga que sí y no desea que sea mañana sino ahora mismo. Desea poseer un objeto nuevo y no puede esperar un segundo más a tenerlo en sus manos.
Está esperando una llamada de un empleo al que se ofreció, de un cliente que le dijo que le llamaría en cuanto tuviera una respuesta o de cualquier otra noticia que esté ansiosamente esperando y, en todos estos casos, el tiempo se hace eterno, parece detenerse y que incluso las manecillas del reloj conspiran contra usted.
¿Necesita más ejemplos?
Somos víctimas de la ansiedad y literalmente, el tiempo se vuelve más lento. No es broma ni metáfora, literalmente el tiempo se vuelve más lento. Hasta Einstein podría corroborarlo dado que el tiempo es relativo.
Nuestro mayor enemigo es la ansiedad. De hecho, un nombre más técnico sería ansiedad precipitatoria, llamada así porque precisamente precipita el resultado que no deseamos.
El mismo Victor Frankle decía que para contrarrestar el insomnio, la mejor estrategia era intentar no dormir, pues el intentar dormir resultaba en lo no deseado, es decir, más insomnio.
A ver, ¿puede usted recordar algún momento en su vida en el que persiguió algo con vehemencia para darse de frente contra la pared una y otra vez y de repente, al darlo por perdido, mágicamente se le dio?
¿Conoce usted algún hombre o mujer que desesperadamente busca pareja y nadie le hace caso, hasta que se compromete con alguien y es entonces que todo el mundo lo encuentra atractivo o atractiva?
¿El remedio? Pudiera ser algo llamado «intención paradójica». Es decir, buscar exactamente lo opuesto a lo deseado. Sé que resulta paradójico pero funciona. Intente no dormir cuando sienta insomnio y verá como en un ratito le empezará a dar sueño. Los jóvenes en vísperas de un examen saben esto con certidumbre. Cuanto más desean estar despiertos, más intensas son las ganas de dormir.
Si detecta ansiedad entonces dese cuenta inmediatamente de que está usted actuando para no lograr lo que desea y entonces respire profundamente unas 3 veces, por lo menos. Concéntrese en el momento actual y déjese llevar. Si verdaderamente tiene fe entonces usted sabe que ya ha establecido su deseo y que el Universo sabe perfectamente el mejor momento para hacérselo llegar.
Diez minutos de su preocupación y ansiedad o 10 horas no van a hacer ninguna diferencia en los tiempos del Universo. Se nos olvida y a veces es bueno recordarlo.
Piense en ello.
Fuente: http://www.neuromanagement.net/