DOS HISTORIAS
POR SI ACASO
Hanock McCarty
Un anciano está haciendo cola para subir al autobús y un joven que está detrás de él, le pregunta:
– “Perdone, ¿tiene fuego?”
– “¡No!” -le contesta algo enfadado el anciano.
El joven piensa: “No me muerdas”, y pide fuego a otra persona.
Unos minutos más tarde, el anciano que tiene delante ¡¡enciende un cigarrillo!! … Así que el joven le dice:
– “Oiga, ¿por qué me ha dicho que no tenía fuego cuando está claro que sí?”
– “Verá usted…” -responde el anciano-. “Si le hubiera dado fuego, es probable que usted y yo nos hubiéramos puesto a hablar. Y si nos hubiéramos puesto a hablar, es probable que hubiéramos acabado sentándonos juntos en el autobús, es probable que hubiéramos acabado conversando. Usted parece un tipo agradable y es probable que hubiera empezado a caerme bien. Y entonces, podría haberle invitado a bajarse en mi parada para venir a casa a cenar. Y si usted hubiera venido a cenar, es probable que hubiera conocido a mi hija. Y si hubiera conocido a mi hija, es probable que hubiera salido con ella. Y si hubiera salido con ella, quién sabe, una cosa lleva a la otra, y es posible que todo hubiera acabado en boda… ¡y yo no quiero que ella se case con alguien que ni siquiera puede comprarse un encendedor!”
LA ANCIANA Y SU GALLO
La anciana que vivía en una granja observó que su gallo cantaba siempre a la misma hora, minutos antes de comenzar el día; pensó entonces que era el canto de su gallo el que producía la salida del sol.
Los vecinos molestos por el canto, protestaron. La anciana decidió entonces irse a vivir a otro pueblo llevándose el gallo.
La primera madrugada en su nuevo hogar fue igual que siempre: el gallo cantó y el sol comenzó a elevarse sobre el horizonte. Poco a poco la claridad invadió el lugar. La mujer pensó:
– “Lo lamento por la gente del otro pueblo a quienes dejé a oscuras para siempre”.
Le extrañó que nunca la hubieran llamado para que regresara.
Fuente: http://quechilero.com