CRECIMIENTO PERSONAL

EL AHORCADO CON LA SOGA AL CUELLO QUE DECÍA QUE NO PASABA NADA

Ricardo Ros

La mamá de Sergio está muy preocupada porque su hijo de 21 años desde hace algún tiempo ha comenzado a hacer cosas raras antes de irse a dormir. Enciende y apaga las luces un montón de veces, comprueba una y otra vez si la puerta y las ventanas están bien cerradas, se está haciendo un sarpullido en las manos de tanto lavárselas, no llega a casa hasta que la suma de las matrículas de los coches que encuentra por la calle no sea múltiplo de 7… Sin embargo, Sergio dice que no le pasa nada, que son sólo pequeñas manías y que no necesita ayuda. Pero a Sergio sus “pequeñas manías” le ocupan varias horas al día.

Julián comenzó a beber poco a poco, casi sin darse cuenta. Su mujer dice que ya no es como antes, que ya no es cariñoso con ella y que, algunas veces, incluso le ha levantado la mano cuando ella le ha echado en cara su alcoholismo. Pero Julián dice que no le pasa nada, que está bien, que sólo bebe un poco, que no es alcohólico y que puede dejar de beber cuando él quiera. Julián no quiere recibir ayuda.

Ana Luisa comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza, pero no dijo nada a nadie. Su marido notó que algo le ocurría y le insistió en ir al médico, pero ella dijo que ya se le pasaría. Ana Luisa dice que no pasa nada.

Jacinto es empresario. Ha estado fabricando componentes electrónicos para pequeños electrodomésticos durante los últimos 20 años. Desde hace dos años sus pedidos han bajado de forma estrepitosa. Los bancos le están empezando a negar créditos. Las empresas prefieren comprar en China porque les resulta más barato. Jacinto dice que ya se darán cuenta de que son de peor calidad y que ya volverán a él. Jacinto dice que es la coyuntura comercial mundial, pero que él no tiene que cambiar nada. Jacinto dice que no pasa nada, que en cuanto pase la crisis él volverá a vender como antes.

Son cuatro ejemplos de cómo los seres humanos nos obstinamos en no ver lo que tenemos delante. La mamá de Sergio sabe que tiene un problema. La mujer de Julián sabe que tiene un problema. El marido de Ana Luisa sabe que tiene un problema. Los bancos que trabajan con Jacinto saben que tiene un problema. Pero todos ellos están ciegos, no ven, no quieren reconocer que tienen un problema.

Si no aceptas que tienes un problema, nunca podrás resolver tu problema. Mientras no aceptes que tienes un problema, no podrás poner en marcha respuestas que eliminen el problema. Lo primero que tenemos que hacer cuando tenemos alguna dificultad es aceptar que tenemos esa dificultad. Llegará un momento en el que Sergio no podrá hacer otra cosa que cumplir sus “manías” durante todo el día, ya que cada día son un poco más elaboradas. Julián acabará con una cirrosis y abandonado por todo el mundo, pues la convivencia se está haciendo insoportable para su familia, incluso sus hijos ya lo rechazan. Ana Luisa acabará enferma del todo si no pone remedio, sus dolores de cabeza cada vez son más insoportables. Jacinto tendrá que cerrar porque económicamente ya no puede soportar los gastos. Primero tenemos que identificar el problema, cuantificarlo y poner cada cosa en su sitio. Así podremos buscar una solución.

Había una vez un ladrón al que el Juez ya le había puesto la soga al cuello. Cuando el Juez le preguntó si quería decir su última palabra, el pobre hombre dijo: “No pasa nada”. El Juez le dijo, “hombre, sí que pasa, lo vamos a ahorcar”. Entonces el ladrón dijo: “Esto puede ser un problema para usted, Señor Juez, pero no para mí, no veo el problema”. El Juez dio la orden y el verdugo movió la palanca. El ladrón estaba ya con los pies en el aire, dando bandazos, cuando dijo: “Creo que en realidad sí que pasa, ¿podemos hacer algo para cambiar la situación?”. El Juez le contestó: “Sí que podemos. ¿Prefiere que lo enterremos boca arriba o boca abajo”. Pero el ladrón ya no pudo decir nada más.

¿Hay algo en tu vida sobre lo que las personas cercanas te dicen que tienes un problema pero tú no lo ves? ¿Alguien te está diciendo que deberías revisar algo pero tú no lo aceptas? ¿Qué puedes hacer si ves que alguien cercano tiene un problema pero él lo rechaza?

Fuente: http://www.ricardoros.com

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