28
December
2009

LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD0

David Fischman

Uno puede ser más feliz sólo aprendiendo a desear menos.

Cuentan que había un rey que era muy rico, que tenía todas las cosas que podía desear en la vida, excepto la felicidad. Un día un consejero le recomendó que vistiera la camisa del hombre más feliz del reino para contagiarse y ser feliz. Todo el ejército se dedicó a encontrar a este hombre en el reino. Cuando finalmente encontraron a la persona más feliz del reino, resultó que no usaba camisa. Era un hombre humilde, pobre, pero muy feliz.

Esta historia ancestral está relacionada con las últimas investigaciones sobre la felicidad. Según Ed Diener, la felicidad se puede medir dividiendo tus logros entre lo que deseas y anhelas. En otras palabras si uno alcanza en su vida el doble de lo que desea, tiene una felicidad de 2. Por otro lado, si uno alcanza los mismos logros, pero desea el doble de lo que logra, su felicidad podría bajar a 0.5. El hombre feliz de la historia, quizás había alcanzado poco, pero sus deseos eran mínimos, era muy feliz con lo que tenía.

Muchas personas tienen baja su felicidad porque desean demasiadas cosas materiales. La sociedad nos bombardea con mensajes persuasivos para que compremos diversos productos, para que tengamos autos, televisores, motos, ropas, mp3, etc. Muchos entramos en el círculo vicioso de tener más, luego desear más, para luego alcanzarlo y seguir queriendo más, sin estar satisfechos con lo alcanzado.

¿Cómo salir de esta trampa que nos quita felicidad? Ed Diener comenta que el sistema neuronal de “querer algo” y “que te guste algo son totalmente distintos. A veces un niño desea desesperadamente un juguete, como si la vida o la muerte dependiesen de la compra. Pero una vez que lo tiene, juega y luego queda guardado para siempre. Querer algo y desearlo es muy distinto a tener algo y que te guste en el tiempo. La próxima vez que se encuentre deseando algo que no tiene, piense si realmente está siendo cegado por sus deseos; si realmente lo que comprará será de utilidad, si realmente lo va usar tanto como lo anhela. Estoy seguro de que más de un lector tiene olvidado en su armario algún producto que desesperadamente quería comprarse.

Otro concepto que nos ayuda a no caer en la trampa del deseo es saber que el ser humano se adapta a las cosas materiales muy rápidamente. ¿Cuántas familias sueñan con hacer mejoras en sus casas? Trabajan mucho para juntar el dinero e incluso se endeudan, pero al cabo de unos meses de implementadas las mejoras, se adaptan y no valoran lo adicional, es la misma casa de siempre. La próxima vez que quiera comprarse algún tipo de bien, recuerde que se adaptará muy rápido y no cambiará en nada su felicidad.

Otra estrategia para bajar el deseo en la ecuación de la felicidad es la gratitud. En la medida en que nos sintamos más agradecidos con lo que tenemos, nos sentiremos menos inclinados a desear más. La gratitud ayuda a saciar el hambre del deseo, nos hace sentir llenos y completos.

Componente de la Felicidad = Lo que tienes / Lo que deseas

¿Cómo está su propia ecuación de felicidad? ¿Qué tanto tiempo dedica a pensar en lo que le falta, en lo que desea? ¿Qué tan satisfecho y agradecido se siente con su vida?

Cuentan que un hombre encontró una lámpara, la frotó y salió un genio. El genio le dijo: “Amo, yo soy el genio de la lámpara, dime tu deseo para ser feliz y yo lo cumpliré inmediatamente”. La persona se detuvo, pensó por unos momentos y respondió “Genio, deseo no desear”.

Fuente: http://www.davidfischman.com

27
December
2009

EL BANQUETE INTELECTUAL0

Jim Rohn

Pobre del hombre que tiene un restaurante favorito pero no un autor favorito. Ha escogido un lugar donde alimentar su cuerpo, pero no tiene un lugar favorito para alimentar su Mente.

¿Por qué sucede esto?

¿Ha escuchado hablar de la Curva de aprendizaje acelerada? Desde que nacemos, hasta que tenemos alrededor de 18 años, nuestra curva de aprendizaje es dramática, y nuestra capacidad de aprender durante este periodo es sorprendente. Aprendemos muchas cosas rápidamente. Aprendemos idiomas, cultura, historia, ciencias, matemáticas… ¡todo!

Para algunas personas, el acelerado proceso de aprendizaje continuará. Pero para la mayoría, disminuye cuando consiguen su primer trabajo. Si no hay más exámenes que dar, si no hay más obligación de agarrar un lápiz y papel, ¿porqué leer más libros? Por supuesto, usted aprenderá algunas cosas por experiencia. Basándose en el principio de prueba y error – algunas veces haciéndolo mal y otras veces haciéndolo bien – usted aprenderá.

¿Puede imaginar qué pasaría si usted mantiene una curva de aprendizaje acelerada por el resto de su vida? ¿Puede imaginar lo que podría llegar a aprender, las habilidades que podría desarrollar, las capacidades que tendría? Lo que le estoy sugiriendo hacer es: sea esa persona inusual que mantiene su curva de aprendizaje siempre creciendo y desarrolle el apetito de siempre encontrar buenas ideas.

Una manera de alimentar su mente y educar su filosofía es a través de lecturas de personajes importantes. Pueda ser que usted no llegue a conocer a la persona, pero si podrá leer sus libros. Churchill murió, pero tenemos sus libros. Aristóteles murió, pero tenemos sus ideas. Revisen las bibliotecas buscando libros y programas. Lean revistas. Revisen documentales. Están llenos de oportunidades para un banquete intelectual.

Adicionalmente a leer y escuchar, usted necesita una oportunidad para conversar y compartir. Yo conocí algunas personas que me ayudaron con las preguntas importantes de la vida, ellas me ayudaron a refinar mi propia filosofía, sopesando mis valores y ponderando las interrogantes sobre el éxito y el estilo de vida.

Todos necesitamos relacionarnos con gente importante para que influya en nosotros en temas importantes como sociedad, dinero, empresa, familia, gobierno, amor, amistad, cultura, gustos, oportunidades y comunidad. La filosofía es influenciada mayormente por las ideas, las ideas son influenciadas mayormente por la educación, y la educación es influenciada mayormente por las personas con la que nos reunimos.

Una de las cosas más afortunadas de mi vida fue estar cerca de Mr. Shoaff durante cinco años. Durante ese tiempo conversábamos en las cenas, durante los vuelos en avión, en las conferencias de negocios, en conversaciones privadas y grupales. Él me dio muchas ideas que me permitieron hacer pequeños ajustes diarios en mi filosofía y actividades. Esos cambios diarios, algunos muy sutiles, pero muy importantes, pronto comenzaron a sumar hasta tener un peso importante.

Una parte importante de lo que aprendí fue por tener a Mr. Shoaff repitiéndome sus ideas una y otra vez. No podría haber escuchado los fundamentos de la filosofía de la vida tan a menudo. Ellos constituyen la mejor nutrición, los ladrillos de una mente bien desarrollada.

Le sugiero que alimente su Mente al igual como alimenta su Cuerpo. Aliméntela con buenas ideas, dondequiera que las pueda encontrar. Siempre esté atento para ver una buena idea – una idea de negocios, una idea de productos, una idea de servicios, una idea para mejorar su desarrollo personal. Cada nueva idea lo ayudará a refinar su filosofía. Su filosofía lo guiará en la vida, y su vida se desarrollará con distinción y placer.

Fuente: http://www.usatupc.com

26
December
2009

COMPRENSIÓN VS. TOLERANCIA0

Ser tolerante ya es un gran logro, sin embargo no es suficiente. Una persona puede tolerar el comportamiento de otra sin comprender el porqué del mismo.

Tolerar consiste en respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias, pero no en comprenderlas. Así, una persona puede tolerar que las mujeres trabajen y que los extranjeros vengan a quitar el trabajo a los nacionales. Está claro que esta persona es machista y xenófoba, pero también es tolerante.

Comprender consiste en encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otro, es decir:

  • Respetar a las demás personas con sus virtudes y defectos y no juzgarla sólo por éstos últimos.
  • Ponerse en el lugar de la otra u otras personas, actuar con empatía.
  • Aceptar las críticas negativas (pero constructivas) que nos realicen otras personas.
  • Dejar terminar de hablar a la otra persona antes de juzgar lo que ha querido decir (saber responder).

Una persona tolerante pero no comprensiva desconoce qué es dialogar, cree que consiste en convencer a la otra persona antes de ser convencido por ésta. Se las reconocen porque dicen frases como “¡digas lo que digas, no me vas a convencer!”, “no insistas, no me convencerás” o frases similares.

Por tanto no es suficiente ser tolerante, aunque ya es un logro. Hay que ser comprensivo. Y si bien es cierto que hay pocas personas tolerantes, las comprensivas escasean. ¡Fomentemos la comprensión!

Fuente: http://www.noeresmas.com