25
October
2009
Leith Anderson
Son muy pocas las personas u organizaciones que desean cambiar cuando hay prosperidad y paz. A menudo es la necesidad la que precipita los cambios significativos.
Petronio, tenía una perspectiva muy diferente sobre los resultados del cambio. Él dijo: Nos entrenamos arduamente… pero cada vez que comenzábamos a formarnos en equipos, nos reorganizábamos. Más tarde en la vida aprendí que al enfrentarnos a situaciones novedosas, nuestra tendencia es hacia la reorganización. Qué maravilloso método es este para crear la ilusión de progreso, mientras lo que se produce es ineficiencia y desmoralización.
Martin Luther King, hijo, tenía una opinión un poco más espiritual respecto a la adversidad. La medida máxima de un hombre -dijo él- no es la posición que asume en momentos de comodidad y conveniencia, sino la posición que está dispuesto a asumir en tiempos de reto y controversia.
Dios nos ama en los momentos buenos y en los malos; y lo que verdaderamente importa no es lo que nos ocurre, sino lo que ocurre en nosotros.
Algunas veces, Dios calma la tempestad – otras, permite que la tempestad ruja y a quien calma es a su hijo.
La adversidad es a menudo la ventana de oportunidad para lograr el cambio.
Fuente: http://hermano-jose.blogspot.com
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24
October
2009
ENVEJEZCO: Cuando me cierro a nuevas ideas y me vuelvo radical.
ENVEJEZCO: Cuando lo nuevo me asusta y mi mente insiste en no renovarse.
ENVEJEZCO: Cuando me vuelvo impaciente, intransigente y no consigo dialogar.
ENVEJEZCO: Cuando mi pensamiento abandona su casa y retorna sin ninguna renovación
ENVEJEZCO: Cuando me preocupo mucho y después me culpo por no haber tenido motivos para preocuparme.
ENVEJEZCO: Cuando pienso demasiado en mí mismo y me olvido por completo de los demás.
ENVEJEZCO: Cuando tengo una oportunidad de amar y mi corazón se pone a pensar: “¿Será que vale la pena correr el riesgo? ¿Será que voy a sacar algún provecho?”
ENVEJEZCO: Cuando permito que el cansancio y el desaliento habiten en mi alma y me lamento constantemente de todo.
Fuente: http://odresnuevos.wordpress.com
Posted: REFLEXIONES
24
October
2009
John C. Maxwell
UNA NUEVA VISITA AL ÁLAMO:
En la actualidad en la cultura estadounidense raramente se ve el tipo de responsabilidad mostrada por James Bomham y sus compañeros. Hoy en día, la gente está más preocupada de sus derechos que de sus responsabilidades. Al reflexionar en las actitudes actuales, mi amigo Haddon Robinson hace la siguiente observación, «Si quieres hacerte rico, invierte en victimización, hoy por hoy es la industria estadounidense de más rápido crecimiento». Dice que millones de personas se están enriqueciendo al identificar, representar, entrevistar, tratar, asegurar y aconsejar víctimas.
Los buenos líderes nunca adoptan la mentalidad de la víctima. Reconocen que quiénes son y dónde están sigue siendo su responsabilidad, no de sus padres, sus cónyuges, sus hijos, el gobierno, sus jefes, o sus compañeros de trabajo. Enfrentan lo que la vida les depara y dan lo mejor de sí, sabiendo que tendrán una oportunidad de guiar el equipo solo si han probado que pueden llevar el balón.
Echa una mirada a las siguientes características de personas que asumen su responsabilidad:
1. Terminan el trabajo que comienzan
En un estudio de personas que se hicieron millonarios, el Dr. Thomas Stanley de la Universidad de Georgia descubrió que todos tienen algo en común: trabajan duro.
A un millonario que le preguntaron por qué trabajaba de doce a quince horas diarias, respondió: «Pasé quince años trabajando para una gran organización, para darme cuenta que en nuestra sociedad se trabaja ocho horas diarias para sobrevivir, y si se trabaja solo ocho horas al día, no se hace más que sobrevivir, pero todo lo que se hace después de las ocho horas es una inversión para el futuro». Nadie puede hacer el mínimo y alcanzar el máximo potencial.
¿Cómo pueden las personas mantener una actitud de «termina lo que comenzaste»? Viéndose como trabajadores por cuenta propia. Si quieres lograr más y construir credibilidad con tus seguidores, adopta ese estado mental. Puede llevarte lejos.
2. Están dispuestos a ir la milla extra
Las personas responsables nunca dicen, «Ese no es mi trabajo». Están dispuestas a hacer lo que sea necesario para completar el trabajo que necesita la organización. Si quieres tener éxito, pone a la organización a la cabeza de tu agenda.
3. Son motivados por la excelencia
La excelencia es una gran motivadora. Las personas que desean la excelencia (y trabajan duro para lograrla) son casi siempre responsables. Y cuando lo dan todo, viven en paz. El experto en éxito Jim Rohn dice: «El estrés viene por hacer menos de lo que se puede». Haz de la alta calidad tu objetivo y la responsabilidad fluirá en forma natural.
4. Producen a pesar de la situación
La cualidad fundamental de una persona responsable es la capacidad de terminar lo que comenzó. En su libro An Open Road, Richard L. Evans escribe, «es de un valor incalculable encontrar a alguien que asuma su responsabilidad, termine y continúe hasta el último detalle lo que ha emprendido; es decir, saber cuando alguien que ha aceptado una tarea la terminará efectiva y conscientemente». Si quieres ser líder, tienes que producir.
Para mejorar tu responsabilidad, haz lo siguiente:
Mantente pendiente. A veces la inhabilidad de delegar a pesar de las circunstancias difíciles puede deberse a un problema de persistencia. La próxima vez que veas que no vas a poder cumplir a tiempo, detente y busca la forma de resolverlo. Piensa en todas las posibilidades. ¿Puedes trabajar durante la noche? ¿Puedes llamar a un colega para que te ayude? ¿Puedes contratar a alguien o encontrar un voluntario que te ayude? La creatividad puede traer responsabilidad a tu vida.
Admite lo que no es suficientemente bueno. Si tienes problemas en lograr la excelencia puede ser que hayas bajado tus metas. Busca en tu vida personal lugares donde hayas dejado que las cosas se hagan solas. Haz después cambios para establecer metas más altas. Esto te ayudará a restablecer tu propio nivel de excelencia.
Busca mejores herramientas. Si encuentras que tus normas son altas, tu actitud es buena y trabajas duro pero todavía no lo logras de la forma en que te gustaría, equípate mejor. Mejora tus habilidades tomando clases, leyendo libros y escuchando grabaciones. Busca un consejero. Haz lo que sea necesario para mejorar lo que hace.
Fuente: http://www.liderazgoymercadeo.com
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