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Adriana Méndez 

Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó adónde iba:
– A Bagdad – le contestó ésta – a matar cinco mil personas.
Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que regresaba de su viaje la interpeló indignado:
– ¡Me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas, y mataste a cincuenta mil!
– No – respondió la Peste. – Yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo.

El miedo es una emoción que nos asalta, es una sensación de que algo pone en peligro nuestra vida psíquica o física. Como cualquier otra emoción, nos predispone de alguna forma o manera para la acción y sabemos que el miedo es una emoción que nos paraliza.


Este freno se materializa especialmente cuando tenemos que enfrentar cualquier cambio: Precisamente el miedo al cambio es la madre de todos los demás miedos.
Existen distintos tipos de miedos:
miedo al fracaso, al éxito, a lo desconocido, a la muerte, a hablar en público, a emprender un nuevo negocio, a la soledad, a equivocarse, al rechazo, a la pérdida de poder, a no llegar a fin de mes, en fin, y muchos más.
¿Cuando y cómo aparecen?
Con nuestras conversaciones, especialmente las internas, en forma de creencias que las vivimos como si fueran ciertas y muchas veces son sólo imaginarias y que nos limitan. Por eso es de suma importancia desafiar estas creencias que seguramente ya no son válidas en el presente. Podemos cambiar estas creencias limitantes por otras potenciadoras que nos sirvan más ahora.

¿Dónde se siente el miedo en el cuerpo?
Se manifiesta de distintas maneras: con palpitaciones, con respiración entrecortada, con el aumento del PH ácido del estómago, con el vocabulario que usamos, etc.
Los miedos siempre van a estar con nosotros, lo importante es saber que los podemos atravesar con los distintos recursos internos que todos disponemos.
Podemos elegir tanto paralizarnos por el temor o atravesarlo.

Como decía Nelson Mandela:
“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”.

¿Que podemos hacer para conquistar el miedo?
1. Ante todo, aceptar que tenemos miedo. Sabemos que todos lo padecemos y a veces se cree erróneamente que es un síntoma de debilidad reconocerlo, todo lo contrario.

2. Identificar cuál es nuestro miedo. A veces no es fácil reconocerlo o no tenemos demasiada conciencia de ello. Para poder hacerlo veamos siempre la cara opuesta: nuestra motivación. Por ejemplo, si tenemos miedo a cambiar de empleo, veamos qué nos motiva a cambiar: progresar, elegir una empresa con más posibilidades de crecimiento, ganar más dinero, la motivación que sea. En pocas palabras, focalizarnos en nuestro objetivo.

3. Visualizar al miedo en forma de un objeto que nos guste o un lugar: una playa, etc. Les recuerdo que nuestro peor enemigo muchas veces somos nosotros mismos hasta somos capaces de imaginar cosas mucho peores que la realidad y que quizás nunca lleguen a ocurrir.

4. Respirar profundamente varias veces al día o antes de enfrentarse a alguna situación difícil.

5. Decirse palabras de apoyo.

6. Buscar ayuda si es necesario para poder ponerse en acción.

Virgil Thompson decía:
“Prueba algo que no hayas probado antes y hazlo por lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no.”
 

Fuente: http://www.adrianamendezonline.com

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