25
November
2007
Luis Cordero
Nadab se levanta de la cama de un salto. Un nuevo día, propicio para hacerlo suyo. Se arrodilla para agradecer a Dios por todo lo que le brindará ese día, promete que se lo dedicará a Él. Le pide, como es usual, que haga aparecer en su camino aquel que lo sacará de su mundo de escasez.
Inicia unos pocos ejercicios, costumbre antes de pasar a su habitual ducha, parte de su rito de baño. Tendrá que afeitarse ya que por su ascendencia árabe sus vellos crecen necios, velozmente. Su rutina diaria ante el espejo lo llenará de energía: no hay nada como solazarse ante el azogue y repetirse, casi hasta el cansancio, tanto lo generoso que ha sido Dios con él como sus metas y sueños a cumplir. Se siente un campeón; tiene que repetírselo a diario, ya que si no empieza convenciéndose él cómo le creerán los demás.
Luego del desayuno toma su agenda para recordarse los puntos del trabajo por hacer. Inicialmente, las llamadas, antes de salir a su primera cita o reunión. No hay que dejar nada al azar. Se exige puntualidad a sí mismo, aunque es su punto débil. Pero siempre tiene un arsenal de excusas a la mano para salir del paso.
No debe olvidar ningún detalle de lo que ha planificado. Hoy será un día espectacular, irá a entregar unos implementos de oficina. Es un pequeño negocio, marginal, que le permite aparentar ser un comerciante formal y ganar unos cuantos centavos. Pero de centavo en centavo se va reuniendo un capital. Tanto su padre como su abuelo, comerciantes congénitos, le han inculcado tanto el ahorro como el trabajo constante. Sin despreciar ninguna oportunidad. Aunque lo que haga en algún momento se distancie de la ética o la moral. Al fin y al cabo, su fe le habla de la infinita misericordia de Dios, y sería un desperdicio no aprovecharse de ella. Ya tendrá Él toda una eternidad para perdonarlo.
Su habitual sistema lo lleva a convencer a incautos. El es un prestidigitador, un mago de las palabras. Su tarea es la de vender espejismos. Bien sabe que lo que ofrece no es más que una ilusión pero su poder de convencimiento es tal que termina concretando sus negocios. El trabajo es intenso, desgastador. Sin embargo su entrenamiento y su afán de lograr sobresalir lo llena de energía. Está seguro de que tendrá el reconocimiento que, así lo cree, se merece. Día tras día continúa buscando incautos deseosos de creer en ese espejismo. Nadab está totalmente convencido de que vender una ilusión bien vale la pena olvidar el séptimo y el octavo mandamientos.
El trabajo se prolonga hasta muy entrada la noche. No hay que desdeñar ninguna oportunidad, ya habrá tiempo para que las circunstancias mejoren y podrá bajar el ritmo. Por ahora hay que ir juntando cada centavo así como evitar gastarlo. Parte de su encanto lo usa para obtener alguna invitación a comer o al menos para compartir los gastos.
Al final del día llega la hora del descanso. Antes de dormir Nadab hace un rápido recuento de sus pequeños éxitos. Recuerda también lo grandioso que ha estado hoy, ha logrado convencer a nuevos incautos. A partir de mañana, se promete, retomará su verdadero camino, y no el de la ilusión y el espejismo. Aunque cada nuevo día vuelve a romper su promesa. Seguirá las artes de ganarse la vida usando su prolífica palabra y su bien tenida presencia. Logra realizar sus oraciones nocturnas; recuerda que su nombre terrenal habla de generosidad. Quizás lo sepa, pero de ser así preferirá no recordarlo, que su nombre celestial, Acub, habla de todo lo contrario.
Fuente: http://.www.solocrecer.com
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25
November
2007
Jim Rohn
Un día el Sr. Shoaff me dijo “Jim, si tu quieres ser saludable y feliz, aprende bien esta lección: Aprende a trabajar mas duro en ti mismo que en tu trabajo.”
Desde ese día he estado trabajando sobre mi propio desarrollo personal y debo reconocer que ésta fue la tarea que más retos me ofreció. El negocio del desarrollo personal dura toda una vida.
Presten atención, la nueva persona en la que se convertirán es más importante que lo que obtendrán materialmente. La pregunta importante que debemos hacernos no es “¿Cuanto estoy ganando? Sino “¿En qué clase de persona me estoy convirtiendo? Ganar dinero y convertirse en una persona de éxito son como dos hermanos siameses. El mejorar tu desarrollo personal influenciará directamente en lo que obtendrás. Piénselo de esta manera: Mucho de lo que usted tiene hoy, usted lo ha atraído al convertirse en la persona que es ahora.
Yo he observado que los ingresos raramente exceden el nivel del desarrollo personal. Algunas veces el ingreso da unos saltos debido a la suerte, pero a menos que usted maneje adecuadamente la responsabilidad que viene con esto, el nuevo ingreso se encogerá hasta el nivel que usted sea capaz de manejar.
Si alguien le regalara un millón de dólares usted inmediatamente se volvería millonario. Una vez una persona muy rica dijo, “Si toman todo el dinero del mundo y lo reparten en partes iguales entre todos los habitantes, no tardaría mucho tiempo hasta que regrese a los mismos bolsillos en que estaba antes.”
Es difícil mantener la riqueza que no se ha obtenido a través del desarrollo personal. Por lo tanto este es el gran axioma de la vida: SI QUIERES TENER MÁS DE LO QUE HASTA AHORA TIENES, CONVIÉRTETE EN ALGUIEN MEJOR DE LO QUE ACTUALMENTE ERES. En este punto es donde usted debe enfocar su atención, de otra manera usted deberá someterse al axioma del no cambio, que dice: AL MENOS DE QUE USTED CAMBIE, USTED SIEMPRE TENDRÁ LO QUE HASTA AHORA HA OBTENIDO.
Fuente: http://victormelgarejo.blogspot.com
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24
November
2007
Larry Winget
¿Cómo se consigue el éxito? Como alguien que habla a cientos de personas al año sobre el éxito, me preguntan sobre este punto constantemente.
Es rara la persona conforme con mi respuesta: Trabajo. Si, así es. Trabajo.
No es la actitud, ni la pasión, ni que ames lo que haces. Esas cosas ayudan, pero no son la clave. Es el tan pasado de moda trabajo. ¿Cómo saber si estás trabajando? Cuando sudas, bien mental o físicamente.
Pero no pienses que el trabajo duro te traerá directamente el éxito, porque no lo hará. Conozco montones de personas que trabajan muy duro, mucho más de lo que yo lo hago, y realmente no consiguen ningún éxito económico. Por otro lado, no conozco a nadie que haya logrado un éxito económico real que no haya trabajado duramente para alcanzarlo. Y no me habléis de ganadores de lotería o de gente que haya heredado su dinero, no cuentan. Estoy hablando de gente corriente como tú y yo. Para nosotros, cuesta trabajo.
“Pero Larry, yo voy al trabajo todos los días, ¡y trabajo duro!” Lo dudo. La mayoría de los estudios dicen que los trabajadores pierden al menos dos horas al día haciendo el vago. Admiten hacer menos de lo que podrían en el trabajo y menos de lo que podrían hacer por el cliente. El trabajo es simplemente ese sitio donde vistes un poco mejor de lo que lo haces en casa. Y esa gente con la que trabajas no es gente que trabaja contigo, es solo gente que va contigo al trabajo.
Nos hemos convertido en una nación de espectadores. Es más fácil ver Friends en la tele que tener un amigo en la vida real. Es más fácil ver a gente perder peso en la tele que levantar nuestros enormes traseros y perderlo nosotros mismos. Realmente es más fácil ver a gente pintar una habitación o limpiar el baño que hacerlo nosotros. Y es incluso más fácil ver a alguien corregir a sus hijos rebeldes que educar a los nuestros. Es triste.
La mayoría de la gente se conforma con mucho menos de lo que debería porque es demasiado vaga para trabajar por aquello que realmente desea.
Hace un trabajo mediocre cuando está en la oficina y pone poco esfuerzo en vivir sus sueños cuando vuelve a casa. La vida, la felicidad, la prosperidad y el éxito, todos suponen esfuerzo. Si resulta fácil, estás haciéndolo de forma equivocada. Recuerda: se le llama trabajo por algo.
Fuente: http://creaturealidad.com
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