21
October
2007
David Fischman
Como el resfrío, el virus de la desesperanza también se contagia. No sé qué vamos a hacer, la situación está terrible. Este país no avanza. La cosa política arde. Todo se irá al diablo. A la empresa le va pésimo, seguro reducirán personal.
No importa el tema, el común denominador es desesperanza, negativismo y depresión. Cuando estás con una persona infectada con este virus empiezas a contagiarte. Similar al resfrío, la persona infectada del virus de la desesperanza no es consciente de que lo transmite y la persona que se infecta tampoco lo es.
La desesperanza, como el resfrío, produce síntomas visibles. Las personas empiezan a ver todo oscuro, tienen miedo, se aferran a lo conocido y no toman riesgos. Se limitan a quejarse y a esparcir el virus. A diferencia del resfrío, en el que nuestro sistema inmunológico se activa y vence al virus, con la desesperanza no existe un sistema que nos salve.
¿Qué podemos hacer? La solución no es pensar positivamente, a ciegas. Es posible que sí existan problemas, crisis, malos manejos. No se trata de forzarnos a ver la realidad como un jardín de rosas. De la misma forma que la vitamina C nos eleva las defensas e impide que nos resfriemos, para evitar el virus de la desesperanza debemos tomar vitamina D; la vitamina del desapego. Esta vitamina requiere de un acto de voluntad para percibir la realidad de forma diferente.
El desapego implica que todo ser humano tiene un mundo espiritual interior que le permite tener paz y tranquilidad, al margen de las circunstancias o el ambiente. Es como un recipiente térmico: no importa qué tan congelado esté el ambiente.
En un curso, usted trata de aprovechar su tiempo estudiando y prestando atención para maximizar su aprendizaje. Toma los problemas y retos y posee buena actitud para sacarle el jugo a su inversión. La filosofía del desapego se basa en el hecho de que todos somos alumnos que hemos venido a tomar un curso en nuestro período de existencia como seres humanos: el curso de la vida. Este curso tiene una duración determinada y luego partimos. Nuestro objetivo es maximizar el aprendizaje manteniendo una buena actitud hacia los retos que nos plantea.
Todos hemos tenido maestros exigentes en el colegio o la universidad. Quizás en el momento nos quejábamos, pero hoy reconocemos su valor y el impacto que tuvieron en nuestra persona. La vida es un maestro exigente, nos pone retos y problemas para que fortalezcamos nuestro espíritu y cuando partamos, nos graduemos como mejores personas.
Cuentan que un cachorro de tigre, cuya madre falleció cuando nació, fue criado por unas ovejas. El tigre aprendió a comer pasto, a balar como las ovejas y hacer todo lo que éstas hacían. Un día otro tigre atacó la horda de ovejas y quedó perplejo cuando vio al tigre que se creía oveja con pánico gritando: beeeeee. Lo llevó a un lago calmo y le dijo: Mira tu imagen y recuerda quién eres, deja de actuar como una oveja ridícula en pánico.
Al igual que el tigre que se creía oveja, algunos se llenan de miedo y desesperanza ante los problemas. No se dan cuenta que son tigres y tienen toda la capacidad de poder enfrentarlos. Aprovechemos los retos de la vida para crecer y no para temer.
Fuente: http://www.redtelework.com
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21
October
2007
“Vivimos en un mundo de creencias que se autogeneran y no se cuestionan. Adoptamos esas creencias porque se basan en conclusiones, las cuales se infieren de lo que observamos, además de nuestra experiencia del pasado” (Peter Senge)
Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo.
Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso: «¡Quédese usted con su martillo, desgraciado!»
Profecías auto cumplidoras: Se trata de una conducta que provoca en los demás la reacción frente a la cual esa conducta sería una reacción adecuada.
Una persona que parte de la premisa “nadie me quiere”, se comporta con desconfianza, a la defensiva, o con agresividad, ante lo cual es probable que los otros reaccionen con desagrado, corroborando así su premisa original. En términos pragmáticos, lo que se puede observar es que la conducta interpersonal de ese individuo muestra esa clase de redundancia y que ejerce un efecto complementario sobre los demás, forzándolos a asumir ciertas actitudes específicas. Lo que caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de puntuación es que el individuo considera que solo está reaccionando ante esas actitudes y no que las provoca”
(Watzlawick, Paul. Teoría de la comunicación humana)
Fuente: http://badanita-cosquillitas-a-la-vida.blogspot.com/
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21
October
2007
El ancho de vía de los ferrocarriles de Estados Unidos es de 4 pies y 8,5 pulgadas.
Es un número bastante extraño.
¿Por qué se usa precisamente ese ancho?
Pues porque así es como siempre se hizo en Gran Bretaña, y las primeras vías americanas fueron construidas por ingleses.
¿Por qué los ingleses usaban ese ancho?
Porque los primeros ferrocarriles fueron construidos por las mismas personas que habían construido los antiguos tranvías y esta es la anchura que usaban.
¿Y por qué ellos usaban tal cifra?
Porque utilizaban las mismas plantillas y herramientas que se usaban para construir carruajes, que usaban ese espacio entre ruedas.
Bien. ¿Y por qué los carruajes usaban esa extraña cifra de espacio entre ruedas?
Porque si hubiesen usado otra cualquiera se hubiesen roto en algún viejo camino inglés, ya que esa es la distancia entre las roderas (huella dejada por las ruedas de un carro).
Así pues, ¿Quién construyó esos viejos caminos con roderas?
Las primeras carreteras de larga distancia en Europa (e Inglaterra) fueron construidas por el Imperio Romano para sus legiones y han sido usadas desde entonces.
¿Y las roderas en dichos caminos?
Los carros de guerra de las legiones romanas formaron las roderas iniciales, que cualesquiera otros tenían que imitar por miedo a destruir las ruedas de sus carruajes. Ya que los carros fueron hechos para (o por) el Imperio Romano, eran todos iguales en cuanto a espacio entre ruedas.
El ancho de vía standard en USA es de 4 pies y 8,5 pulgadas y deriva de las especificaciones originales para un carro de guerra romano.
Especificaciones y burocracias viven para siempre.
Así pues, la próxima vez que te den unas especificaciones y te preguntes que animal las pensó, puede que estés exactamente en lo cierto, ya que los carros de guerra romanos se hicieron con el ancho justo para acomodar las ancas de dos caballos.
Con lo que tenemos la respuesta a la pregunta original.
Y ahora otra vuelta de tuerca… Hay una interesante relación con la historia acerca de anchos de vía y ancas de caballo.
Cuando vemos una Lanzadera Espacial en su rampa de lanzamiento, notaremos dos grandes cohetes unidos a los lados del principal tanque de combustible. Son los llamados SRB (Solid Rocket Boosters) y son construidos por Thiokol en su fabrica de Utah.
Los ingenieros que los diseñaron habrían preferido hacerlos algo más anchos, pero los SRBs han de ser enviados por tren desde la fábrica hasta el lugar de lanzamiento.
La línea férrea pasa por un túnel en las montañas y los SRBs han de caber a través de ese túnel, el cual es ligeramente más ancho que el propio ancho de la vía, la cual es aproximadamente del ancho de dos ancas de caballo.
Así pues, el diseño de los cohetes impulsores del más avanzado sistema de transporte del mundo fue determinado hace dos mil años por el ancho del anca de un caballo romano.
Brillante.
¡¡¡ Cuántos sistemas dependen para su desarrollo de especificaciones que nada tienen que ver con sus necesidades!!!
Piense, antes de seguir haciendo lo que siempre hizo, si esto es REALMENTE NECESARIO o se trata de un viejo carro romano de 2000 años de antigüedad que se interpone en su camino.
Fuente: http://www.fing.edu.uy
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