25
October
2007
Walt Whitman
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …
Fuente: http://www.personarte.com
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24
October
2007
Blair Singer
Durante uno de nuestros recientes programas de entrenamiento pregunté (cómo suelo hacerlo) qué es lo primero que detectan al revisar nuestros materiales didácticos del programa. Fue un tanto divertido escuchar las respuestas. La mayoría de la gente tiene la impresión de que existe algo así como “El gen del vendedor”, es decir, algo que poseen sólo algunos mortales afortunados. El resto, simplemente han sido víctimas de una especie de “maldición” que les impedirá tener éxito en las ventas por el resto de sus vidas.
La reacción de la mayoría de los asistentes fue de asombro, de motivación y de euforia ya que inmediatamente llegaron a la conclusión de que esa “maldición” no existe. ¡Todos pueden vender!
Ya lo he dicho antes. Llegamos a este mundo lloriqueando, quejándonos, exigiendo alimento, comodidad y amor. Cuando llegamos a una edad adulta… esa realidad no ha cambiado mucho que digamos. Sabemos que no es socialmente aceptable gritar y llorar cada vez que deseamos obtener algo. Pero el transcurso de los años nos han hecho madurar ¿no es así? Con un poco de suerte hemos mejorado nuestras habilidades para comunicarnos.
Por lo tanto, tienes que preguntarte a ti mismo… ¿cuándo y por qué dejaste de pedir las cosas? ¿acaso sucedió algo? ¿alguien te dijo algo? ¿sigues viviendo los efectos de alguna mala experiencia ocurrida en el pasado?
Adelante, ¡hazte esa pregunta ahora mismo! ¿Cuál fue la respuesta? …. Que interesante, ¿no crees? Si por lo menos tuviste el valor de hacer este pequeño ejercicio, tu visión de las cosas mejorará un poco sin que tengas que hacer nada más.
Si respondiste honestamente, encontrarás que pedir, hacer preguntas y vender no es cosa del otro mundo porque habrás sufrido una transformación. La mente se “descarga” de manera inconsciente cuando ve claramente la fuente de un problema. El problema simplemente desaparece debido a la comprensión en un nivel no sólo intelectual sino también emocional.
Así que cuando se trata de las ventas, en lugar de decir, “no soy bueno para eso”, “no me gusta vender”, “no nací para esto”, puedes iniciar tu transformación siendo más específico en tu lenguaje yendo de postulados negativos a preguntas como:
¿Cuándo fui bueno en esto?
¿Qué es lo que necesito aprender para llegar a ser tan bueno como mis propios hijos en el arte de las ventas? (los niños son los mejores vendedores del mundo).
Y lo más importante, ¿Qué parte de mi es la que disfruta de hablar con la gente, preguntar, descubrir, servir, involucrarse, motivar y ganar?
Enfócate en estas características y diseña tus propias estrategias basándote en tus fortalezas naturales.
Como líder de tu grupo, líder de redes de mercado (MLM), gerente de ventas o dueño de negocio, es tu responsabilidad encontrar ese talento o ese anhelo en otras personas y enseñarles a desarrollar su máximo potencial. Recuerda, vende…y enseña… vende… y enseña… vende… y enseña. Esta fórmula es muy simple, y es la vía rápida para generar riqueza.
A final de cuentas, podemos decir que… efectivamente, el “gen” de las ventas existe. Pero… ¡TÚ LO TIENES! Todos lo tienen. Siempre ha estado ahí. A veces se manifiesta cuando menos lo esperas. Otras veces se esconde tras bambalinas porque hay obstáculos internos que debemos vencer, como el miedo, la duda y la falta de confianza.
En esta vida se te ha otorgado el don de la generosidad. Robert Kiyosaki lo ha dicho en innumerables ocasiones, “La CODICIA es poseer un don y no querer compartirlo con los demás”. Tú posees el don de educar y engrandecer a otros con tus palabras, productos, servicios, consejos, sistemas, procesos etc. pero sobre todo, con tu amor.
¡Es hora de compartir tu don!
¡Sé Increíble!
Fuente: http://www.vendedoresperros.com
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22
October
2007
John C. Maxwell
Una vez un joven me hizo una pregunta muy provocativa en una de mis conferencias de liderazgo. Él había estado escuchando muy atentamente todo el día, y era obvio que los aspectos que cubríamos realmente le estaban llegando.
“He decidido que quiero ser un líder” dijo él. “¿A quién comienzo a guiar?”
Como dije anteriormente, era un joven – él no tenía una empresa ni estaba a cargo de un departamento, todavía. Le pude haber aconsejado que se leyera algunos de mis libros, que obtuviera un trabajo supervisando algunas personas, y regresara a otra conferencia en cinco años cuando hubiera adquirido alguna experiencia. Pero no lo hice.
“Esa es una respuesta fácil”, le dije. “Comience con usted mismo”.
Yo no estaba tratando de ser simpático con esa respuesta; estaba completamente serio. Si usted quiere comenzar a guiar a las personas, siempre tiene que comenzar con usted mismo, porque si no se sigue así mismo, ¿por qué debería hacerlo alguien más? Convertirse en la persona que otros quieren seguir requiere de mejorar ciertas competencias técnicas, aprendiendo cómo ser un mejor motivador, afinando su habilidad para proyectar una visión, identificando sus valores esenciales, o pulir sus destrezas organizacionales. Pero aquí está la clave: El secreto de su éxito no reposa en lo específico, reposa en su deseo de comenzar.
¿Qué tan esencial es comenzar? Permítame describirlo de esta manera. El comienzo es el gran separador. Este separa los hacedores de los que no hacen. Separa los “tienen” de los que “no tiene.” Separa los ganadores de los que se quejan. En pocas palabras, el comienzo separa a las personas exitosas de las personas no exitosas.
Yo siempre he dicho que los finales de los libros de éxito son el comienzo y el fin. Las personas que alcanzan grandes cosas deben poseer ambas habilidades para comenzar – tener iniciativa propia, y la habilidad de cerrar – para ser capaces de terminar bien. Dentro de un sistema diseñado, ambas son igualmente importantes. Pero usted no puede terminar bien sino comienza bien.
El primer paso es comenzar con usted mismo. ¿Por qué es esto tan importante? A continuación tres razones:
El comenzar con usted mismo le da experiencia, confianza, integridad y el poder de influenciar sobre otros.
Los líderes pueden clasificarse en agentes de viajes o guías turísticos. Los líderes que son como agentes de viajes envían a las personas a lugares que ellos mismos no conocen, mientras que los líderes que son como guías turísticos llevan a las personas a lugares que ellos mismos conocen muy bien. En lugar de decir, “Aquí está un mapa, espero que no tenga errores,” los líderes tipo guías turísticos pueden decir, “He estado aquí muchas veces; conozco el mejor camino; síganme.” Comenzar con usted mismo lo equipa con su propia experiencia, confianza, integridad, y la influencia que usted necesita para ser un líder “guía turístico.”
Usted está más tiempo con usted mismo que con alguien más.
Puede que haya tenido problema tratando de encontrar otro líder que le guíe porque todas las personas están muy ocupadas. Pero usted no puede utilizar esta excusa con usted mismo – usted pasa más tiempo con usted que con cualquier otra persona. Así que no se siente a esperar que alguien más lo ayude – ¡comience aprendiendo y creciendo usted mismo!
Comience usted mismo a darle algo a los demás.
A simple vista, el comenzar con usted mismo puede parecer un poco egoísta. Pero, como cualquiera que haya escuchado a una azafata dar las instrucciones de seguridad previas al vuelo puede testificar, usted tiene que cuidarse primero antes de poder cuidar a alguien más. Usted no puede dar lo que usted no tiene. Usted no puede enseñar lo que usted no ha aprendido. Comenzar con usted mismo no significa ponerse delante de los demás. Es ponerse en una posición donde usted puede dar – de su tiempo, de su coraje e inspiración, de sus recursos, de su experticia, etc. – más efectivamente.
Fuente: http://www.emprendedoresnews.com
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