30
August
2007
Pablo Ciappa
Temía estar solo,
hasta que aprendí a quererme a mi mismo.
Temía fracasar,
hasta que me di cuenta
que únicamente fracaso
si no lo intento nunca.
Temía que la gente opinara de mí,
hasta que me di cuenta
que de todos modos opinarían de mí.
Temía que me rechazaran,
hasta que entendí
que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor,
hasta que aprendí
que el dolor es necesario para crecer.
Temía a la verdad,
hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte,
hasta que aprendí que no es el final,
sino en verdad, el comienzo.
Temía al odio,
hasta que me di cuenta
que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo,
hasta que aprendí
a reírme de mi mismo.
Temía hacerme viejo,
hasta que comprendí
que ganaba sabiduría día tras día.
Temía al pasado,
hasta que comprendí
que no podía herirme más.
Temía a la oscuridad,
hasta que vi la belleza de una estrella.
Temía al cambio,
hasta que vi que aún la mariposa más bella
ha de pasar por una violenta muda antes de poder volar.
Hagamos que nuestras vidas tengan cada día mas vida.
Y si nos sentimos desfallecer,
no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Fuente: http://www.motivaciones.org
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30
August
2007
Jeffrey Whitmore “Cuidado, querida, está cargada” dijo él entrando al cuarto.
Ella estaba recostada contra la cabecera de la cama. “¿Es para tu esposa?”
“No, es muy riesgoso. Voy a contratar a un profesional”.
“¿Qué tal si me usas a mí?”
El esbozó una sonrisa. “Simpático. Pero, ¿quién sería tan tonto de contratar a una mujer asesina?”
Ella se mojó los labios, mientras apuntaba con el arma. “Tu esposa”. Fuente: http://www4.loscuentos.net
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30
August
2007
Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.
En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:
“Cada uno da lo que posee.”
Así que, no se entristezca con la actitud de algunas personas; no pierda su serenidad.
La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.
Domine sus reacciones emotivas.
Sea dueño de si mismo.
No arroje leña en el fuego de su aborrecimiento.
No pierda su calma.
Piense antes de hablar y no ceda a su impulsividad.
“Guardar resentimientos es como tomar veneno”.
Fuente: http://paolaahora.blogspot.com
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