31
August
2007
Francisco Cáceres Senn
Dinero. ¿Quién no quiere más del que tiene?
Carlos Slim, tal vez…
Bill Gates, quizás…
Usted, a lo mejor…
Pero lo que sí casi le puedo asegurar es que muchas personas que lo desean no aceptan el desearlo. Se les hace inmoral desear dinero, más dinero.
Yo crecí, tal vez como usted, con palabras de mi padre del tipo “cochino dinero” o “podrido en dinero” o “lo único que quiere es dinero (en tono despectivo)”.
Mi padre odiaba el dinero y siempre quiso tener más, pero no pudo.
Dos historias más…
Recientemente recibí una llamada de una persona cercana con la que hacía varios años no tenía relación alguna. Me saludó con tono más que cariñoso y procedió a relatarme los pormenores de sus años más recientes.
Al final de la llamada y de manera más que sutil, me comentó de ciertas personas que por mi culpa lo estaban pasando mal económicamente. “Ahí está”, pensé. De nuevo, después de años de no hablarme y yo sabiendo los sentimientos verdaderos que esta persona siente por mi (muy lejos del amor y del afecto sincero), estaba tratando de obtener lo que parecen todos odiar, dinero.
Estuvo dispuesta a llamarme, elogiarme falsamente, modificar su tono de voz para parecer víctima, hablar con alguien a quien no quiere. Y todo, ¿por qué? Por dinero.
Obviamente, si me llama diciendo “Te llamo a pesar de que me das asco y cada vez que me preguntan que si te conozco, lo niego rotundamente, pero necesito dinero y quiero que tú me lo des” o algo por el estilo, no estaría yo muy dispuesto a soltar la plata, ¿cierto?
Se puede pensar que esta persona no tiene dignidad y que por algo tan despreciable como el dinero, usted y yo no tomaríamos el teléfono y haríamos esa llamada. Humillante.
No estoy tan seguro.
¿Dónde está el problema?
Yo no soy un genio, pero creo que el problema está en nuestra relación con el dinero. Y sobretodo con la aceptación de que sí lo queremos.
Vamos, creo que tenemos que aceptar con toda nuestra alma y con toda nuestra intención que sí queremos dinero, más dinero, mucho más dinero. Tanto que no sepamos qué hacer con él.
¿Todavía piensa que esto último es posible? No sea ingenuo, siempre sabrá qué hacer con él, no importa qué tanto tenga.
Creo que el problema no está en hablar con alguien a quién no queremos, si no en no ser honestos. Hoy en día, yo acepto que hacer la llamada es correcto si se dice algo así como “reconozco que no te quiero ni me caes bien y a pesar de ello, creo que tenemos algunos asuntos relacionados con dinero que quisiera discutirlos contigo…”
Fuera dignidad, sentimientos de humillación y todas esas interpretaciones. Reconozco que sí quiero dinero. Punto. Puede que lo obtenga, puede que no, pero lo intenté honestamente.
Es como un hombre que no reconoce que desea a una mujer por miedo a que dicha mujer no le corresponda. No es la mejor estrategia para conseguir pareja, créame.
Los vendedores tratamos como damas a clientes déspotas, insultantes o caprichosos y todo esto, ¿por qué? Ya sabe la respuesta, por dinero. Si conociese la verdadera naturaleza del dinero, no haría falta nada de esto. Pero mientras no la conozca, le recomiendo los siguientes 2.5 secretos de la aceptación del dinero:
1. Acepte de manera total e indiscutible que sí desea más dinero en su vida. Dígale a los cuatro vientos, si es posible.
2. Sea honesto cuantas veces pueda. A esta táctica se le conoce como “diferenciación por honestidad” y funciona muy bien. Distíngase de la competencia al ser usted directo y honesto aceptando que uno de los factores más importantes de la relación con sus clientes es el dinero que va a ganar. Elimine frases como “a mi lo único que me importa es su satisfacción” porque no son ciertas. Sí nos importa la satisfacción del cliente pero no es lo único. Cada vez que no es honesto, lo que está reflejando son sus miedos y nada más.
2.5. Estudie el dinero, lea acerca del dinero, piense en dinero. Vea el DVD El Secreto y estúdielo enterito. Lea el libro de Kiyosaki “Padre Rico”. Esto ayudará a cambiar su conocimiento acerca de la verdadera naturaleza del dinero y aprenderá a generarlo con el mínimo esfuerzo.
Si se obsesiona mucho con el dinero, no se inquiete. Cualquier terapeuta le ayudará gustoso a corregir esta obsesión por unas cuantas monedas.
Fuente: http://www.neuromanagement.net
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31
August
2007
Andrés G. Panasiuk
En la economía de mercado actual, los problemas económicos no son la excepción, sino más bien la regla. Sin embargo, con tristeza he notado que las soluciones que ofrecen los expertos, muchas veces son simplistas, interesadas y superficiales. Muchas veces, cuando las familias tienen problemas financieros, vienen y me dicen: «Andrés, no nos alcanza el dinero para vivir». Un consejero financiero cualquiera les diría: «Ustedes están gastando demasiado. Si no les alcanza el dinero, tienen dos opciones: reducir la cantidad de gastos, o aumentar la cantidad de ingresos».
Ese no es un mal consejo… Sin embargo, lamentablemente, no refleja la realidad de que los problemas financieros en sí, no son «problemas», son, a decir verdad, la consecuencia de otros problemas, generalmente más profundos.
Aunque parezca ilógico, la solución al «problema» no es que tengan que reducir los gastos, aumentar las entradas o consolidar sus deudas. Muchas veces, haciendo eso, no se resuelve nada. Los problemas económicos derivan de nuestro comportamiento, y por lo tanto tienen raíces en nuestros principios, en las cosas que valoramos y en la forma en que nosotros encaramos la vida.
El doctor Larry Burkett, co-fundador de Conceptos Financieros siempre dijo que «la forma en la que manejamos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna». Y yo estoy totalmente de acuerdo.
Tome el ejemplo de las dietas: matarnos de hambre para bajar dos o tres kilos en una semana, no sirve de mucho. Lo más probable es que volvamos a ganarlos nuevamente un par de semanas más tarde.
Entonces, para bajar esos kilitos extras de una vez y para siempre, hace falta un cambio más profundo: necesitamos comenzar a ver la comida y a vernos a nosotros mismos en forma diferente. Entonces, vamos a poder disciplinarnos, hacer ejercicios regularmente y establecer una nueva relación entre nosotros y los alimentos. Sólo entonces, nuestro cuerpo reaccionará positivamente al cambio y bajaremos de peso, para nunca más volver a ganarlo. La razón primordial del éxito, no será haber hecho una dieta; será el controlar nuestro peso porque hemos producido un cambio interno en nuestra forma de vida.
El resultado, por sobre todas las cosas, se debe primero a un cambio filosófico interior y luego a un cambio de comportamiento externo, que nos llevó a lograr la meta que teníamos por delante.
Así como es en vano tratar de manejar un automóvil sin motor o tratar de cabalgar un caballo muerto, uno debe dejar de creer que los cambios superficiales y cosméticos nos ayudarán a realizar verdaderos y permanentes avances en el ámbito de la prosperidad.Por lo tanto, podríamos concluir que si usted quiere salir de sus «problemas financieros» necesitará cambiar de adentro hacia fuera. Primero, un cambio filosófico interior, y luego un cambio de comportamiento externo. Primero, el «ser», luego, el «hacer».
Por ejemplo:
1) Usted necesita darse cuenta de que hoy abrió los ojos a un nuevo día, por la gracia de Dios. Él es el Dueño de todo lo que uno tiene –la vida, los hijos, el negocio, la cuenta de banco. Transfiérale a Él su negocio. Cuidado: es fácil decirlo, pero no es fácil vivirlo.
2) Usted debe empezar a verse a sí mismo como un administrador y no como el dueño de sus cosas. Debe empezar a tomar decisiones económicas con la «cabeza fría» del administrador y no con el «corazón» del dueño.
3) Debe establecer ciertos valores y principios como «marco de referencia» dentro del cual hacer negocios y debe comprometerse a muerte a obedecerlos, y
4) Debe ordenarse y adoptar un criterio sólido al momento de tomar decisiones económicas (con paciencia, perseverancia, honestidad, excelencia y confiabilidad).
Fuente: http://www.liderlatino.com
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30
August
2007
Vincent Roazzi
La visualización permite poner en práctica la habilidad creativa que todos tenemos. La visualización enciende la chispa creativa que constituye la base de toda creación. Lo que realmente transforma esa chispa en el fuego ardiente de la realidad es la creencia emocional que ponemos en ella. Es verdaderamente asombroso lo fácil que resulta poner en marcha este impresionante poder. No hay nada sobrenatural en ello: es casi lo mismo que soñar despierto. Se basa en el principio que el cerebro piensa a través de imágenes, y no puede diferenciar un hecho real de otro imaginario. Simplemente imagine o «vea» su objetivo con la mente.
La creatividad de la visualización funciona mejor cuando el éxito es un efecto residual de priorizar el éxito de los demás. ¡Existe un gran poder creativo en esa combinación! Una vez hecho eso, deje que las cosas sucedan y confíe en que, desde allí en adelante, el universo lo guiará correctamente hacia el mejor resultado posible.
Sólo necesita esta atento a los indicios. Usted ya tiene esta habilidad: nació con ella. He descubierto que lo que visualizo muy a menudo se convierte en realidad.
En el cerebro mismo, la imaginación y la realidad no pueden diferenciarse, y por eso no debería sorprendernos que las imágenes en el cerebro puedan manifestarse finalmente como realidades en el mundo físico.
La visualización, o la imaginación de la realidad, da resultado. El cerebro no puede distinguir entre una experiencia imaginaria y una real. Si usted visualiza repetidamente un hecho imaginario, éste se hará realidad.
Ese es el principio fundamental de las enfermedades psicosomáticas: la gente imagina, una y otra vez, que presenta los síntomas de la enfermedad aun cuando no exista una causa médica para ello.
Asimismo, explica el «efecto placebo» a través del cual se trata una enfermedad con píldoras de azúcar, mientras que al paciente se le dice que se le recetó un nuevo medicamento que lo curará.
En el proceso de visualización, además de tener la intención, usted debe creer. Si la intención es la semilla que le da forma a su realidad, la fe puede compararse con el sol o la lluvia que acompañan el crecimiento de la semilla.
Cuanto más sol y lluvia recibe la semilla, más crece hasta alcanzar su máximo desarrollo. Del mismo modo, cuanto más creamos en la intención, más se manifestará ésta en la realidad.
Podemos creer más o menos, y eso tiene que ver con lo convencidos que estemos de la posibilidad de la proposición. La combinación de entusiasmo, fe e intención produce resultados positivos. Cuanto más entusiasmo, o emoción, pongamos para respaldar la creencia, más experimentaremos la realidad de nuestra visualización.
Es necesario evitar a la gente negativa porque sus intenciones y creencias son negativas. Las intenciones y creencias negativas de los demás cancelan nuestras intenciones y creencias positivas.
No hay que revelar nuestros sueños y aspiraciones; si nadie conoce las experiencias positivas que estamos tratando de experimentar, no tendrán la oportunidad de plantar involuntariamente las semillas negativas que provoquen la cancelación de nuestras intenciones positivas.
Cuando una persona negativa entra en contacto con otra, el poder destructivo combinado de la negatividad de ambas es mayor que la suma del poder destructivo de cada negatividad individual. Si deseamos tener éxito, tenemos que evitar a las personas negativas a toda costa, quienesquiera que sea.
Hasta que no hayamos logrado poder sobre nuestra negatividad de la cual el éxito constituye la prueba de fuego, tendremos una tendencia a lo negativo. Dicha tendencia basta para derrumbar nuestros esfuerzos cuando está aumentada por la presencia de otros sistemas negativos.
Si un sistema positivo entra en contacto con uno negativo, logramos un efecto «cero» y deseamos lograr más de «cero». Aun cuando pongamos nuestro mejor empeño por ser positivos, el contacto con personas negativas echará por tierra nuestros esfuerzos.
Sin un esfuerzo dirigido que provoque lo contrario, todo tenderá al desorden, lo cual se considera un resultado negativo. Todo tiende a desordenarse sin intervención. Si no realizamos un esfuerzo directo por tener pensamientos positivos, tendremos pensamientos negativos.
Si no realizamos un esfuerzo directo por conseguir el éxito, fracasaremos. O bien estás ocupado en crecer o estás ocupado en morir.
Fuente: http://www.angelesamor.org
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