UNA PARÁBOLA JUDÍA
Cuenta una antigua alegoría judía, que una vez un hombre muy rico fue a pedirle consejo a un rabino.
El rabino tomó la mano, lo acercó a la ventana y le dijo: “Mira».
El rico miró por la ventana a la calle.
El rabino le preguntó: “¿Qué ves?”
El hombre le respondió: “Veo gente”.
El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:
“¿Qué ves ahora?”
El rico le respondió: “Ahora me veo yo”.
“¿Entiendes? En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio.
Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata.
Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse sólo a sí mismo”.
Fuente: http://paulanwandter.blogspot.com