27
May
2007
Dr. Camilo Cruz
Estas personas prefieren creer que todo marcha a la perfección en su vida antes de cerciorarse si efectivamente es así. Rara vez se evalúan para mejorar su rendimiento y su filosofía es: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Prefieren evitar la auto evaluación, para no tener que tomar decisiones. Por esta razón, odian que se les recuerde lo que tienen que hacer.
¿Te has detenido a examinar cuál es la validez de este conocido refrán? Si lo analizas con detenimiento, te darás cuenta que la lección que pretende enseñar es que la mejor manera de evitar sufrir es vivir en la ignorancia, porque, después de todo: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.
Sin embargo, no te imaginas cuántas veces he escuchado este refrán de personas que prefieren no ir al médico a pesar de las dolencias que les aquejan, influenciadas por esta absurda idea; o padres que no se atreven a preguntarle a sus hijos si algo anda mal, por miedo a lo que puedan escuchar.
Puedes ir por la vida engañándote y convenciéndote a ti mismo de que todo anda bien, o puedes hacerle frente a aquello que sabes que debes cambiar, cambiarlo y asegurarte que todo anda bien.
Así que decide hoy mismo dejar de ser víctima del autoengaño y realizar una autoevaluación honesta y específica para saber donde te encuentras en este momento en cada una de las áreas de tu vida. Determina en qué áreas de tu vida necesitas cambiar y mejorar. ¿Qué cosas te has venido diciendo que sabes que no son exactamente ciertas, pero que te ayudan a justificar tu mediocridad? ¿Qué puedes empezar a hacer hoy mismo que te permitirá incrementar tu productividad personal? ¿Qué malos hábitos tienes que eliminar? Yo sé que esto no es algo que nos guste hacer o que nos resulte placentero, pero necesitamos hacerlo, si de verdad deseamos vivir una vida productiva.
El autoengaño hace que muchas personas prefieran no darse por enteradas de sus problemas para no tener que lidiar con ellos. El problema con esto es que muchas de ellas posponen tener que enfrentar sus problemas, hasta que ya es demasiado tarde. No permitas que esto te ocurra a ti.
Fuente: http://www.liderazgoymercadeo.com
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27
May
2007
Ian Stafford
La vida profesional está repleta de situaciones en las que hay que elegir una solución, y en las que cualquiera que elijas será sin duda un error. Si esta solución es mala, la contraria será, sin duda, peor. Se la denomina como la paradoja “condenado si lo haces, condenado si no lo haces”.
Hagamos lo que hagamos estará mal.
Ya es un consuelo que otros experimenten esa misma frustración y que, además, incluso este fenómeno haya sido estudiado por la psicología.
Se te pide simplemente que emprendas dos acciones simultáneamente excluyentes y en las que ambas tienes consecuencias negativas.
Este tipo de situaciones puede tener un efecto paralizante, desmotivador.
Hace poco tiempo fui encargado en mi trabajo para realizar un proyecto muy superior a mis capacidades o las de cualquiera. Al ver mi incapacidad para afrontar esa situación se me planteó una paradoja de este tipo. Por un lado, si no conseguía sacar a flote aquella empresa y fracasaba, mis superiores pensarían que era un inútil, una persona incapaz de afrontar una situación difícil. Por otro lado, si encaraba el problema y salía fortalecido de esa situación sería muy bien valorado por mis superiores que acto seguido confiarían en mí para nuevos proyectos descabellados e imposibles. Era todavía peor, una pesadilla.
No voy a contar cómo terminó todo puesto que desgraciadamente todavía no ha terminado, continúo en ello, pero adelantaré que en gran medida la solución está en replantear el problema, intentar verlo desde una nueva perspectiva, intentar re-enfocarlo.
La paradoja, el dilema es una trampa, un engaño, puesto que aunque se nos den dos opciones en realidad nos lo son. Aunque las opciones parecen diferentes en realidad sólo son dos caras de la misma solución errónea.
El verdadero problema que se nos plantea es precisamente ese, identificar el problema. Un problema no existe mientras no lo identificamos como problema.
En una reciente entrevista, el periodista preguntaba a un famoso pintor hiperrealista que cómo había solucionado el problema de plasmar lo más fielmente posible la realidad en un cuadro pintado al aire libre y en el que la luz era continuamente cambiante. El pintor quedó sorprendido por la pregunta. Sencillamente no se había percatado de que existiera ese problema. No había tenido ese problema porque nunca lo había percibido como tal.
En otras ocasiones es precisamente la propia “normalidad” la que nos dificulta solucionar un problema. Robert Pirisg nos dice: “Lo que hace tan difícil ver el mundo con claridad no es su extrañeza, sino su normalidad. La familiaridad también puede cegarnos.”
Suponemos muchas cosas “por que sí”, sin plantearnos si en esta ocasión concreta esa suposición será igualmente válida. Es importante no dar por sentado lo que parece obvio, porque puede ser el punto de partida para no identificar realmente el posible problema.
Otra forma de re-enfocar una situación, de darle la vuelta puede ser dejar reposarla.
Se suele decir: “Consúltalo con la almohada”. Si dejamos el problema al margen durante un tiempo y dedicamos nuestras energías a otras actividades, nos relajamos, distraemos nuestra mente, descansamos, eliminamos la tensión de tomar una decisión precipitada, con toda probabilidad al volver a enfrentarnos con el problema podremos afrontarlo desde otra perspectiva.
Intentar ver las cosas desde el punto de vista de otra persona o expresar la situación con otras palabras son otras posibilidades que se nos ofrecen para superar situaciones paradójicas en las que cualquier decisión que se tome parece equivocada.
Las palabras que se emplean para definir una situación no son inocuas. Cada palabra tiene una carga de connotaciones determinadas. La elección de unas palabras y no otras no se realiza al azar. Cada palabra despierta en nosotros unas imágenes distintas y, por tanto, unas reacciones distintas. Un simple cambio de expresión, de matiz, puede ser definitivo para solucionar una situación conflictiva.
Fuente: http://www.pnlnet.com
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27
May
2007
Stephen Covey
Descubre el principio 90/10
Cambiará tu vida (al menos la forma en como reaccionas a situaciones).
¿Cuál es este principio? El 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa, el 90% de la vida está relacionado por lo forma en como reaccionas.
¿Qué quiere decir esto? Nosotros realmente no tenemos control sobre el 10% de lo que nos sucede.
No podemos evitar que el carro se descomponga, que el avión llegue tarde, lo cual tirará por la borda todo nuestro plan. Un automovilista puede obstaculizarnos en el tráfico.
No tenemos control de este 10%. El otro 90% es diferente. Tú determinas el otro 90%.
¿Cómo? …Con tu reacción.
Tú no puedes controlar el semáforo en rojo, pero puedes controlar tu reacción. No dejes que la gente se aproveche de ti. Tú puedes controlar como reaccionas.
Usemos un ejemplo.
Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y chispea tu camisa de trabajo. Tú no tienes control sobre lo que acaba de pasar.
Lo siguiente que suceda será determinado por tu reacción.
Tú maldices.
Regañas severamente a tu hija por que te tiró la taza encima. Ella rompe a llorar. Después de regañarla, te volteas a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca de la orilla de la mesa. Y sigue una batalla verbal. Tú, vociferando, subes a cambiarte la camisa. Cuando bajas de regreso, encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando, terminándose el desayuno y estar lista para la escuela. Ella pierde el autobús.
Tu esposa debe irse inmediatamente para el trabajo. Tu te apresuras al carro y llevas a tu hija a la escuela. Debido a que tú ya estás atrasado, manejas a 40 millas por hora en una velocidad máxima de 30 millas por hora.
Después de 15 minutos de retraso y obtener una multa de tráfico por $60.00, llegas a la escuela. Tu hija corre a la escuela sin decirte adiós. Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta que se te olvidó el maletín. Tu día empezó terrible. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansías llegar a tu casa.
Cuando llegas a tu casa, encuentras un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija.
¿Porqué? Debido a como reaccionaste en la mañana.
¿Porqué tuviste un mal día?
a) ¿el café lo causó?
b) ¿tu hija lo causó?
c) ¿el policía lo causó?
d) ¿tú lo causaste?
La respuesta es la “d”.
Tú no tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en como reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día.
Te presento lo que debió haber sucedido.
El café te chispea. Tú hija está a punto de llorar. Tú gentilmente le dices, “está bien cariño, solo necesitas tener más cuidado la próxima vez”. Después de agarrar una camisa nueva y tu maletín, regresas abajo y miras a través de la ventana y ves a tu hija tomando el autobús. Ella voltea y te dice adiós con la mano.
¿Notas la diferencia?
Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente.
¿Por qué?
Tú realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% se determinó por tu reacción.
Aquí están algunas formas de aplicar el principio 90/10. Si alguien te dice algo negativo acerca de ti, no lo tomes muy a pecho. Deja que el ataque caiga como el agua sobre el aceite. No dejes que los comentarios negativos te afecten.
Reacciona apropiadamente y no arruinarás tu día. Una reacción equivocada podría resultar en la pérdida de un amigo, ser despedido, te puedes estresar, etc.
¿Cómo reaccionar si alguien te interrumpe en el tráfico? ¿Pierdes tu carácter? ¿Golpeas sobre el volante? (a un amigo mío se le desprendió el volante) ¿Maldices? ¿Te sube la presión?
¿A quién le preocupa que llegues 10 segundos tarde al trabajo? ¿Por qué dejar que los carros te arruinen el viaje?
Recuerda el principio 90/10 y no te preocupes de eso.
Tú has dicho que perdiste el empleo.
¿Porqué perder el sueño y ponerte enojado? No funcionará. Usa la energía de preocupación y el tiempo para encontrar otro trabajo.
El avión está atrasado. Va a arruinar la programación de tu día. ¿Por qué manifestar frustración con la encargada de la aerolínea? Ella no tiene control de lo que está pasando.
Usa tu tiempo para estudiar, conocer a otros pasajeros, ¿Por qué estresarse? Eso hará que las cosas se pongan peor.
Ahora ya conoces el principio 90/10. Aplícalo y quedarás maravillado con los resultados. No perderás nada si lo intentas. El principio 90/10 es increíble. Muy pocos lo conocen y aplican este principio.
¿El resultado?
Millones de gente están sufriendo de un estrés que no vale la pena, sufrimientos, problemas y dolores de cabeza. Todos debemos entender y aplicar el principio 90/10.
¡Puede cambiar tu vida!
Disfrútalo…
Fuente: http://www.exito21.com
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