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HAY MILAGROS QUE NO SON SUFICIENTES
Se trataba de un buen hombre, un judío muy piadoso, organizado y meticuloso. Era apegado a sus tradiciones. A su hijo, siguiendo la costumbre hebrea, le pedía que siempre llevara sobre su cabeza el kipá, un pequeño sombrero que se centra sobre el remolino. Un día, al llegar a su casa, encontró muerto a su amado hijo. Desesperado por el dolor y el desconsuelo al ver el cuerpo sin vida del muchacho, quien aún vestía el sombrerito, lo tomó entre sus brazos y corrió a una playa. Empezó a orar, arrodillado, con la frente hacia el sol de colores ocres y amarillos, que, en un imponente atardecer, parecía sumergirse en…
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¿SON MOTIVO DE VERGŰENZA LOS CELULARES ANTIGUOS?
Interesante artículo del New York Times El texto cuenta la experiencia de Chris Glionna, supervisor de restaurantes de una conocida compañía, con su viejo celular. Como el teléfono le daba el servicio necesario, no le preocupaba que estuviera fuera de moda. Pero… ( siempre hay un pero) sus colegas lo molestaban y se burlaban cuando extraía su “pisapapeles” del maletín. Llegó a sentirse tan avergonzado que hace un par de meses lo cambió por un BlackBerry. Dice así el Dr. Alejandro Morton: “La crisis en el mundo se debe, entre otras cosas, a la inseguridad que las personas tienen en ellos mismos; su continua necesidad de comprar jamás será satisfecha…
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LA HORMIGA Y EL GRANO DE TRIGO
Un grano de trigo se quedó solo en el campo después de la siega, esperando la lluvia para poder esconderse bajo el terrón. Una hormiga lo vio, se lo echó a la espalda y entre grandes fatigas se dirigió hacia el lejano hormiguero. Camina que te camina, el grano de trigo parecía cada vez más pesado sobre la espalda cansada de la hormiga. — ¿Por qué no me dejas tranquilo? —dijo el grano de trigo. La hormiga respondió: —Si te dejo tranquilo no tendremos provisiones para el invierno. Somos tantas, nosotras las hormigas, que cada una debe llevar a la despensa el alimento que logre encontrar. — Pero yo no…
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¿PARA QUÉ ADULAR?
Ai Zi Wai Yu Un hombre rico y un hombre pobre tenían la siguiente conversación. – Si yo te diera el veinte por ciento de todo el oro que poseo, ¿me adularías? -le preguntó el primero. – El reparto sería demasiado desigual para que tú merecieras cumplidos -contestó el segundo. – ¿Y si yo te diera la mitad de mi fortuna? – Entonces seríamos iguales; ¿con qué fin halagarte? – ¿Y si yo te lo diera todo? – En ese caso, ¡no veo qué necesidad tendría de adularte! Fuente: http://quechilero.com
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ESTAR ALERTA
Paulo Coelho “La próxima vez que un extraño se aproxime pidiendo ayuda para encontrar a Dios, no le muestres lo que habéis conseguido en su nombre: escucha la pregunta, e intenta responderle con amor, caridad y simplicidad”. Tras una exhaustiva sesión matinal de oraciones en el Monasterio de Piedra, el novicio le preguntó al abad: – ¿Todas estas oraciones que usted nos enseña consiguen que Dios se aproxime a nosotros? – Voy a responderte con otra pregunta –dijo el abad-. ¿Todas estas oraciones que rezas van a hacer que el sol salga mañana? – ¡Claro que no! ¡El sol sale obedeciendo una ley universal! – Entonces, esta es la respuesta…