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MOTIVACIÓN



PORFIADO

Luis Cordero 

Mi amigo Antonio es una persona muy optimista. No encuentro en él ningún rasgo de pesimismo, siempre está sintonizado con la alegría. La alegría de vivir.

Me atrevo a pensar que es un mecanismo de defensa para olvidar los malos ratos que debe haber pasado. Me lo imagino solamente ya que no es mucho el tiempo que lo conozco. Pero estar con él es llevar fácil los aspectos de la vida, hacer ligera la jornada de trabajo, emprender con ímpetu la empresa que nos proponemos. Creo que será muy difícil verlo en otra onda, en una onda diferente. Siempre le encuentra un lado positivo a cualquier situación por negativa que parezca. Por lo que no es de extrañar que su vida sea un éxito, que lo trabaja cada día. Porque Antonio es un hombre práctico, trabajador, y a la vez sensible, sincero, transparente.Su actitud me hace recordar a un juguete que no he vuelto a ver hace mucho tiempo. Es un juguete compuesto de una media esfera, llena de material pesado, y rematada la otra mitad, la parte superior, con un muñeco o un Arlequín. Se lo conoce como Porfiado, ya que no importa cómo lo lance, siempre caerá de pie.Y eso me hace reflexionar en cómo la actitud de cada uno hace que afrontemos la vida. Existen los Antonios, porfiados en su actitud positiva, y al otro extremo aquellos que sólo ven, y por tanto tienen, días grises y brumosos. Y en la mitad toda una variedad de personas que se dejan influir en mayor o menor grado por las circunstancias. Y que conforme a su actitud van enfrentando la vida con diversas alegrías o sinsabores de acuerdo a su mayor o menor grado de verla a través de un cristal optimista.

O que condicionan su forma de ver la vida de acuerdo a los factores externos que no pueden controlar y contra los que no hacen nada para encontrarles su parte positiva. Porque toda crisis trae aparejada consigo una oportunidad. Solo hay que estar alertas y conservar la calma para poder encontrar una oportunidad que nos llega disfrazada de infortunio, inconveniencia o contratiempo.

Tenemos que mantenernos vigilantes de nuestras actitudes. Frente a la reacción a cualquier situación, debemos alejarnos de nuestro plano personal y “observarnos” fríamente para aprender de la situación. Para obtener ventaja de aquello que aparenta ser un contratiempo.

Día a día condicionamos nuestros actos. Dependemos de los resultados positivos para mantener la moral en alto, cuando en realidad la única condición que debe prevalecer es estar auto motivados.

Recuerda que…

·        No importa cuán negra sea nuestra noche… …siempre habrá un nuevo amanecer.

·        No importa si nos caemos… …demos gracias a Dios ya que lo único que podemos hacer es levantarnos de nuevo.

·        No importa si tenemos el viento en contra… …cambiemos la posición de las velas para llegar a destino.

·        No importa si lo hicimos mal esta vez… …podemos rectificar y aprender de los errores.

·        No importa si el camino es empinado… tras la colina el camino va en descenso.

·        No importa si no comprenden lo que hacemos… …el mundo ha sido transformado por los incomprendidos.

·        Lo que importa es seguir remando… …finalmente la ola nos llevará a la orilla. 

En la vida estarás siempre tú frente a tus circunstancias. Si permites que tus circunstancias sean más fuertes que tú, tu destino será el fracaso. Más, si logras superarlas, revelarás tu carácter. Ya que “las circunstancias no hacen al hombre, lo revelan”(James Allen) y que “nosotros no vemos las cosas como son: vemos las cosas como somos nosotros”(Anais Nin).

Por tanto debes mantenerte atento de tus actitudes. Debes corregir de inmediato tus pensamientos negativos para dar paso sólo a pensamientos positivos. Hacer de esto una costumbre. 

Siembras una acción, cosechas una costumbre
Siembras una costumbre, cosechas un hábito
Siembras un hábito, cosechas un carácter
Siembras un carácter, cosechas un destino
 

Que la continua observancia de tu actitud te permita forjar tu carácter. De tal manera podrás lograr estar sintonizado, permanentemente, con la parte positiva de la vida. Haciendo que cada vez que sientas que te han lanzado por los aires, puedas caer siempre de pie como el juguete que no veo hace años, aquel que le llaman Porfiado. 

Fuente: http://www.solocrecer.com

PARÁBOLA AFRICANA

John C. Maxwell

“Un día a la vez” 

Cada mañana, en el corazón del África,

una gacela abre sus ojos.

Sabe que debe correr más rápido

que el más veloz de los leones;

de lo contrario, este será su

último día de vida. 

Cada mañana, en el corazón del África,

un león se despierta.

Sabe que debe correr más rápido

que la más lenta de las gacelas,

o de lo contrario, morirá de hambre. 

Puede que seas león,

o puede que seas gacela…

Pero lo más importante

es que el amanecer

ya te encuentre corriendo. 

Fuente: http://aldrivas.blogspot.com

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