• LITERATURA

    SOBRE EL CANAPÉ

        Gabriel García Márquez   Fue una boda preciosa. La novia destacaba al lado de su futuro marido. Vestida de blanco y sus mejores galas daba el sí quiero a una vida cargada de amor, llantos, cuatro hijos y un sinfín de emociones sobre el maravilloso canapé verde. Era muy feliz y sabía que aquel hombre estaba dispuesto a dar lo mejor de sí mismo para tratarla como una verdadera reina. El momento de llenar de leche el cacharro llegaba por la tarde, cuando ella sostenía las cabras mientras él ordeñaba sus gigantes ubres. Para el niño con los cachetes colorados, que merodeaba por los patios de vez en…

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    LA ESQUINA

        Juan Carlos Ghiano   Es el único café del pueblo, en la cuadra de casa; a él vamos todas las tardes y todas las noches: son las únicas reuniones del pueblo. Se entra por una puerta de vidrios verdes; el piso de tablas anchas se ha oscurecido debajo de las mesas de hierro y del rectángulo del billar. Siempre hay nueve mesas, cinco a la izquierda, contra la pared, debajo del espejo; cuatro a la derecha, del lado de la puerta. Los parroquianos llegan a la misma hora, beben lo mismo, conversan las mismas cosas; la última, contra el rincón, se sientan hombres con mujeres vergonzosas, pintadas y…

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    EL AFILADOR

        Miguel Bravo Vadillo    Hoy me he levantado con ganas de releer algunos cuentos de Poe. Comencé con El gato negro. Apenas había leído unas líneas –“Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma”, nos confesaba el narrador–, cuando los monótonos acordes con los que se presenta el afilador callejero llegaron a mi oído a través de la ventana abierta de mi estudio. Recordé entonces que tenía un cuchillo que afilar, y salí a la calle en busca de aquel que mejor sabe hacer su oficio. Era el afilador un hombre de abatida figura, enjuto de carnes, de piel morena y curtida. Sus ropas, holgadas ya para…

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    PRECUELA

        Víctor Coral   La primera vez despertó en una vía abandonada del viejo tranvía. Era invierno, la madrugada apenas se había ido. Nadie lo vio. Se levantó consternado. De inmediato, pensó en hacer una denuncia, pero más pudo la inquietud de regresar a su cuarto y ver qué había pasado. Lo encontró intacto, suyo. Un día después despertó a orillas del bosquecillo que rodeaba la parte este de la ciudad. La noche terminaba de irse: miles de pájaros gritaban encima de su cabeza. Ofuscado, se internó en el bosque esperando hallar a los culpables. Se perdió; volvió a encontrarse. Nada. Regresó a su cuarto; estaba como lo dejó.…

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    LAS DOS PROMESAS

        Hernán Casciari   En mi barrio de Mercedes (un pueblo a cien kilómetros de la ciudad de Buenos Aires) había un vecino muy viejo y cascarrabias. Era un italiano de ley, fanático hasta los huesos de Boca Juniors. Se llamaba don Américo Bertotti y fue uno de los muchos inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina por culpa de la segunda Guerra. Mil veces nos contó su vida en el viejo continente, porque (como muchos inmigrantes) el buen vino lo tornaba melancólico y el vino malo lo ponía repetitivo. Nos explicó muchas veces que su madre, a la que nunca más volvería a ver, lo metió en un…