• LITERATURA

    LA ESPERA

        Liliana Miraglia   Desde niña siempre imité a mamá: porque el dolor que me producías estaba escondido detrás de la sensación de que ‘el mundo estaba al revés, disperso y en desorden; yo quería poner todo en su lugar hasta que a un par de pujos les sucediste tú, tirada como una masita de carne en la cama; tu sexo me resultó un tanto familiar y sentí ese momento como si ya lo hubiera vivido antes. No tuve que dar explicaciones sobre ti, esas cosas son comunes, aunque me hubiera interesado saber quién era tu padre tan solo como un detalle genético; repasé mi vida, depuré minuciosamente los…

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    DON MARCOS

        Hernán Casciari   Dos veces, y no una, mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor. Y las dos veces su intención fue convertirme en su títere. Ahora que el hombre ha muerto soy capaz de escribir sobre el asunto con menos tacto, y puedo recordar —creo que sin rencor— el año surrealista que viví en su casa de San Isidro, esas noches en las que él me encerraba en la cocina con candado para que no saliera al patio a fumar; o las otras noches, todavía peores, en que revisaba mis cuentos y me tachaba con lápiz rojo las ideas inmorales. Pero antes debo saltar en…

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    EL GRAN MONGOL

        Mempo Giardinelli   Para Silvia Hopenhayn   Sueña que va a comprar botones. Azules, cuadraditos, forrados. Alguien le informa que sólo podrá encontrarlos en El Gran Mongol, que es una casa importadora. Cree haberla visto; pero no sabe exactamente dónde queda. Camina, extraviado, por una extraña ciudad que no reconoce. Hasta que en el cruce de dos grandes avenidas, descubre la enorme tienda luego de un efecto que le parece cinematográfico: como si la lente de la cámara que son sus propios ojos se hubiese abierto por completo. Pero enseguida el efecto cambia nuevamente, y ante sus ojos comienzan a aparecer fotografías, que narran una historia que protagoniza…

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    LA MAMÁ DE ROSSATI

        Liliana Miraglia   Esto sucedió hace mucho tiempo y ya no podrá volver a suceder, porque Rossati no ha vuelto desde esa vez y porque entonces estaban preparados para cualquier cosa. Cuando sonó el teléfono, la tía Edelmira estaba sentada al pie de la ventana tejiendo un saco azul con una lana terriblemente peluda; y, el tío Gabriel, escuchaba en la radio los pormenores de la visita de Rossati. Edna que era la que se encontraba más cerca y que además, por ser la más joven, era la más rápida, se levantó de un salto a contestar. Antes lo dejó sonar una vez más, se pasó la mano…

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    MALABAR

        Nataly Villega Vega   Salgo a cubierta y me recubre una brisa húmeda. Es la del mar de la China, el mar verde oscuro y profundo. Lo observo encendiendo un cigarrillo que sabe pésimo, pero que me recuerda la hora y el día, esas cosas sencillas que en el vaivén terminan por confundírsenos. Amanece y la gente comienza a subir por las escalerillas, los viejos vienen primero, más tarde lo hará el tumulto. Entonces vuelvo a la cabina, me pongo el traje de ensayo y entro al salón vacío. En el escenario está Viktor, ha comenzado los lanzamientos. Me aproximo en silencio, subo a la plataforma y verifico…