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STOP ALL THE CLOCKS
Wystan Hugh Auden Paren todos los relojes, corten el teléfono Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso Silencien los pianos, y con un sonido suave Traigan el ataúd, dejen venir a los deudos Permitan a los aviones dar círculos en lo alto Escribiendo en el cielo el mensaje: Él está muerto Coloquen crespones alrededor de los cuellos blancos de los servidores públicos Permitan usar guantes negros de algodón a los policías El era mi norte, mi sur, mi este, mi oeste Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso Mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción Pensé que el amor duraría para siempre: Me equivoqué Ahora…
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UNA TEORÍA MÁS SOBRE EL AMOR
María del Carmen Altuve Sostengo que el amor es antropófago, como nuestra naturaleza. Lo afirmo y lo compruebo. ÉL: Te extraño como a un sánduche de chancho. Claro está que para entender la magnitud del sentimiento del personaje es necesario despejar algunas variables. Tendríamos que preguntarnos, por ejemplo, cuánto le gusta a este hombre la carne de cerdo, si es su favorita, si la prefiere en fritada, en hornado o, de verdad con pan, si la ingiere a menudo o no, si la come con cebolla o sin ella. Con un poco de perspicacia es fácil darse cuenta de que solo se extraña lo que no se tiene cerca. Entonces,…
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TU MANO APRETADA
Rabindranath Tagore No pida yo nunca estar libre de peligros, si no valor para afrontarlos. No quiera yo que se apaguen mis dolores, si no que sepa dominarlos mi corazón. No busque yo amigos por el campo de batalla de la vida, si no fuerza en mí. No anhele yo, con afán temeroso, ser salvado, si no esperanza de conquistar, paciente, mi libertad. ¡No sea yo tan cobarde, Señor, que quiera tu misericordia en mi triunfo, si no tu mano apretada en mi fracaso! Fuente: http://www.quechilero.com
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PARÁBOLA
Solange Rodríguez Pappe “El Lugar de las Apariciones” Con su inofensivo dedo índice había señalado el horizonte del desierto mientras le anunciaba: – Al otro lado te espera. Ella, esperanzada, miró los ojos de esa niña, y se le antojaron furiosos, casi animales, pero atribuyó esa impresión al intenso resplandor. Lo que acababa de decirle ayudó a que comprendiera tantas cosas sobre las relaciones… Arrojando hacia atrás el bolso, se frotó los brazos calientes y la siguió. Lo primero que lamentó perder fueron los zapatos. Uno se le quedó irremediablemente perdido en un banco de arena y ella decidió dejar al otro en el mismo lugar para que no se…
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LA CITA
María Leonor Baquerizo Díaz Granados “Sólo quería entender” La revista estaba sobre la mesa. Parecía que la mujer de la portada lo miraba. A ratos levantaba los ojos como para ver si seguía ahí. Después de tres personas le tocaría a él. Había esperado mucho ese día. La señora que acababa de entrar tenía cara de oveja. Esos rizos del pelo con ese color casi blanco. Seguramente sería suave como una almohada, igual que una oveja bien comida. Como los otros, posiblemente, se deja llevar sin decir nada, siguiendo siempre al rebaño. Ahora se sienta feliz. Pobrecita. El hombre sentado en la esquina no ha pasado de página desde que…