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HISTORIAS IMBORRABLES
Paulo Coelho Casi todo el mundo conoce la historia original (griega) sobre Narciso: un bello joven que todos los días iba a contemplar su rostro en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que, una mañana, cuando intentaba observarse más de cerca, cayó al agua y acabó muriendo ahogado. En el lugar donde cayó, nació una flor que pasó a ser conocida como narciso. El escritor Oscar Wilde, no obstante, tiene una manera diferente de finalizar esta historia. Dice que cuando Narciso murió, vinieron las Oréades –diosas del bosque– y vieron que el agua dulce del lago se había transformado en lágrimas saladas. -¿Por qué lloras? –le preguntaron las Oréades…
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LA MADRE DE TODAS LAS DESGRACIAS
Hernán Casciari I. Los que vivimos tan lejos, con un Atlántico en el medio, tenemos un tema tabú. Sabemos (nos aterra saberlo) que alguna vez tendremos que sacar un pasaje urgente, viajar doce horas en avión con los ojos desencajados, para asistir al entierro de uno de nuestros padres, que ha muerto sin nuestra cercanía. Es un asunto horrible que ocurre tarde o temprano, por ley natural. No es una posibilidad, es una verdad trágica que nos acecha cada vez que suena el teléfono de madrugada. Pues bien. Mi teléfono ha sonado. —Tenés que venir —dijo mi madre, con la voz apagada de dolor, el jueves por la madrugada. —¿Qué…
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EXPERIENCIAS QUE ENSEÑAN
Paulo Coelho Una vieja estaba en el bulevar de la avenida Atlántica, con una guitarra y un letrero escrito a mano: “Vamos a cantar juntos”. Empezó a tocar sola. Después llegaron un borracho y una viejecita, y se pusieron a cantar con ella. En poco tiempo había una pequeña multitud cantando y otra pequeña multitud que hacía el papel de auditorio, aplaudiendo al final de cada canción. “¿Por qué hace esto?”, le pregunté entre las canciones. “Para no estar sola”, dijo. “Mi vida es muy solitaria, como la vida de casi todos los viejos”. Ojalá todos resolviésemos nuestros problemas así. El amigo en Sídney “A veces la gente se acostumbra…
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POQUITA COSA
Anton Chejov Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas. -Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma… Veamos… Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes… -En cuarenta… -No. En treinta… Lo tengo apuntado. Siempre le he pagado a las institutrices treinta rublos… Veamos… Ha estado usted con nosotros dos meses… -Dos meses y cinco días… -Dos meses redondos. Lo tengo apuntado. Le corresponden por lo tanto sesenta rublos… Pero hay que descontarle nueve…
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EL ESPEJO NO MIENTE
Paulo Coelho El mullah Nasrudin, personaje central de la tradición sufi, tenía una cita con un renombrado filósofo de su aldea, pero se entretuvo en otras cosas y, a la hora acordada, no se presentó. El filósofo, después de esperar algún tiempo, escribió en la puerta de la casa de Nasrudin: “¡Irresponsable!”, y se marchó. Horas más tarde, Nasrudin fue a casa del filósofo. -¿Conque te olvidaste de nuestra cita? -rugió este. -Sí, me olvidé, y te pido disculpas. Pero, al llegar a casa, vi que habías dejado escrito tu nombre en la puerta, y acudí inmediatamente. La generosidad y la recompensa Compadecido con la pobreza del rabino Jusya, Ephraim…