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HONORARIOS
José de la Cuadra «Horno» Pero, doctor, si ella no era virgen… — Puede ser, señora; yo no pongo en duda, ¡oh no!, lo que usted asevera. Mas, el informe pericial… — ¡Qué informe pericial, doctor! Nadie me convencerá jamás de que el peluquero Suipanta, ¡mudo morlaco!, y el carnicero Martínez saben examinar eso. ¿Es que han estudiado anatomía…? ¿Es que…? — Será lo que usted quiera, señora; pero, el comisario, en el severo ejercicio de las funciones de su noble cargo, procedió correctamente al nombrar empíricos para el rápido reconocimiento de la violada. ..El Código de Enjuiciamientos en Materia Criminal, en su artículo 72 — si la…
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LAS VÍSPERAS DE FAUSTO
Adolfo Bioy Casares Esa noche de junio de 1540, en la cámara de la torre, el doctor Fausto recorría los anaqueles de su numerosa biblioteca. Se detenía aquí y allá; tomaba un volumen, lo hojeaba nerviosamente, volvía a dejarlo. Por fin escogió los Memorabilia de Jenofonte. Colocó el libro en el atril y se dispuso a leer. Miró hacia la ventana. Algo se había estremecido afuera. Fausto dijo en voz baja: «Un golpe de viento en el bosque». Se levantó, apartó bruscamente la cortina. Vio la noche, que los árboles agrandaban. Debajo de la mesa dormía Señor. La inocente respiración del perro afirmaba, tranquila y persuasiva como…
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EXTRAORDINARIA HISTORIA DE DOS TUERTOS
Roberto Arlt Dudo que tuerto alguno pueda contar otra maravillosa historia semejante a la que nos ocurrió a mí y a Hortensio Lafre, tuerto también como yo. Y ahora tomáos el trabajo de leerme. Tenía yo pocos años de edad cuando perdí mi ojo derecho en un accidente de caza que le aconteció a mi padre, y la ruina sobrevenida a éste poco tiempo después, por ser más aficionado a los deportes cinegéticos que al cuidado de su molino y campos, nos arrastró a todos hasta ese refugio de fracasados que es el Barrio Latino de París. Después de numerosas peripecias que no son del caso, a…
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LA INSIGNIA
Julio Ramón Ribeyro Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malecón divisé en un pequeño basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamento de coleccionista, me agaché y después de recogerlo lo froté contra la manga de mi saco. Así pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la eché al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regresé a mi casa. No puedo precisar cuánto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. Sólo recuerdo que en una oportunidad lo mandé…
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¿FLECHAS O SEMILLAS? MENSAJES QUE NOS MARCAN
Paulo Coelho El momento de la aurora Durante el Fórum Económico de Davos, el premio Nobel de la Paz Shimon Peres, contó la siguiente historia: Un rabino reunió a sus alumnos, y les preguntó: –¿Cómo podemos saber en qué exacto momento termina la noche y el día comienza? –Cuando, desde lejos, podemos distinguir una oveja de un perro, dijo un niño. Al rabino no le satisfizo la respuesta. –En realidad –dijo otro alumno– sabemos que ya es de día cuando podemos distinguir un olivo de una higuera. –No es una buena definición. –¿Cuál es entonces la respuesta? –preguntaron los chicos. Y el rabino dijo: –Cuando un extranjero…