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LOS OJOS DE LINA
Clemente Palma El teniente Jym de la Armada inglesa era nuestro amigo. Cuando entró en la Compañía Inglesa de Vapores le veíamos cada mes y pasábamos una o dos noches con él en alegre francachela. Jym había pasado gran parte de su juventud en Noruega, y era un insigne bebedor de wisky y de ajenjo; bajo la acción de estos licores le daba por cantar con voz estentórea lindas baladas escandinavas, que después nos traducía. Una tarde fuimos a despedimos de él a su camarote, pues al día siguiente zarpaba el vapor para San Francisco. Jym no podía cantar en su cama a voz en cuello, como tenía costumbre, por razones de disciplina naval, y…
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ANAMNESIS
Silvina Ocampo Mi paciente tiene una idiosincrasia extravagante, un organismo con memoria, una sensibilidad, una presciencia infatigables. Preparada desde la más tierna infancia para el contagio absorbe gérmenes y contaminaciones a velocidades incontrolables. Mejor sería no hablarle de incestos. Un rencor ancestral duerme, más bien, vela, en sus entrañas. Séquitos de materias inalienables cuyos orígenes oscuros se desconocen hacen abortar sus mejores planes. No puede abrir un cajón para buscar un lápiz violeta. ¿Por qué violeta?. Dice que las palomas tienen algunas plumas de ese color sobre el pecho. Si interrogo extrañado: —¿Violetas? —protesta. —No. No son violetas. Si insisto en preguntarle: —Entonces ¿por qué dice que son…
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UNA PALABRA SIN COMPRENDER
Naguib Mahfuz El «jefe» Randas dio un largo bostezo y retiró la manta de su cuerpo. Se sentó en la cama y se rodeó las piernas con los brazos. Parecía inclinado por el peso de una gran preocupación que se reflejaba en su cara ancha y llena. Miró a su esposa, que estaba de pie en medio de la habitación cubriéndose el cabello revuelto con un pañuelo marrón, y le dijo con voz soñolienta: -He tenido un sueño extraño. La mujer se volvió hacia él con interés y respondió: -Todo irá bien, si Dios quiere. -Me he pasado toda la noche con Hasuna Al Ta-rabishi. La mujer lanzó…
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LO TARDÍO
Medardo Ángel Silva Madre: la vida enferma y triste que me has dado, no vale los dolores que te ha costado; no vale tu sufrir intenso madre mía, este brote de llanto y de melancolía. ¡Ay! ¿Por qué no expiró el fruto de tu amor, así como agonizan tantos frutos en flor? ¿Por qué, cuando soñaba mis sueños infantiles, en la cuna, a la sombra de las gasas sutiles, de un ángulo del cuarto no salió una serpiente que al ceñir sus anillos en mi cuello inocente, con la flexible gracia de una mujer querida, me hubiera librado del horror de la vida? ¡Más valiera no ser a este…
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EL AGUACATE
César Guerrero Tamayo Tu eres mi amor mi dicha y mi tesoro mi sólo encanto y mi ilusión. Ven a calmar mis males mujer, no seas tan inconstante no olvides al que sufre y llora por tu pasión. Yo te daré mi fe, mi amor todas mis ilusiones tuyas son pero tú no olvidarás al infeliz que te adoró al pobre ser que un día fue tu encanto, tu mayor anhelo y tu ilusión. Fuente: http://www.forosecuador.ec/