REFLEXIONES

LA MENTIRA REPETIDA, ¿SE CONVIERTE EN “VERDAD”?

 

 

Dr. César Landaeta

 

A Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, siempre se le ha atribuido la autoría de una frase que según algunos autores no era suya, la cual asegura que “una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”.

Tal afirmación, quizás expropiada por Herr Goebbels a su creador para aplicarla como fórmula a un malévolo plan de expropiarles la mente a los demás, sin embargo desconoce los principios por los cuales funciona la mente humana.

Lo que ha probado de mil maneras la ciencia psicológica, es que solamente se puede engañar a la parte consciente de nuestro cerebro, pero nunca a la que capta el mundo por otros canales sensoriales distintos a la vista y el oído.

Esto quiere decir que, aun cuando alguien sea un hábil manipulador o redomado embustero, únicamente podrá engañar a quienes están en extremo aturdidos por un endiosamiento o a aquellos que desean con vehemencia que una gran mentira les libre de la necesidad de pensar por sí mismos y aceptar las consecuencias.

Al resto de la gente, en cambio, solo logrará montarles su farsa por un tiempo, hasta que sus actos contradictorios sean observados claramente, dejándole al desnudo con una mano delante y la otra atrás.

De modo que no hay nada de cierto en la efectividad del acto de repetir mentiras para volverlas verdades. Este es un hecho que debe ser tomado en cuenta por aquellos que insultan la inteligencia ajena con sus falsos argumentos y creen que se saldrán con la suya.

Ojo entonces, los amantes infieles, los estafadores no bien entrenados, los vendedores de baratijas, los padres que inventan monstruos para controlar a sus hijos a través del miedo y, especialmente, los demagogos que siguen replicando a las figuras de regímenes totalitarios, cuyo fin ya bastante nos ha descrito la historia.

Les haría bien recordar que la verdad, por más dura que sea, es salud y libertad y contra quien la defiende, hay pocas armas eficaces.

Al final, siempre ganan los buenos.

 

Colaboración: Elizabeth Velarde Salcedo
Fuente: http://www.revistadominical.com.ve/

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