REFLEXIONES

SIEMPRE SEGUIMOS CON NUESTRO “GUIÓN DE VIDA”

 

 

Ricardo Ros

 

Todos tenemos un guión para nuestra vida que, en la medida de lo posible, iremos desarrollando e intentando cumplir. Este guión se gesta ya en nuestros primeros años de nuestra infancia a través de las experiencias que vamos acumulando en nuestras relaciones familiares, en la escuela o con los amigos.

Ya en esos primeros años se gesta esta especie de mapa que nos irá orientando hacia donde conducir nuestras vidas.

Este guión está introducido en nuestro cerebro con una impronta difícil de romper y todos nuestros actos estarán dirigidos por él.

Como estos guiones suelen estar generados en la infancia, suelen estar repletos de ilusiones y proyectos fantásticos que poco a poco van quedando por el camino.

Ya en la edad adulta la imposibilidad de seguir ese guión puede llevar a muchas personas a la frustración y a la depresión si no consiguen adaptar ese guión a las nuevas experiencias que la vida nos va ofreciendo.

Si nuestro guión es fruto de una experiencia positiva dotará a nuestra vida de sentido, mientras que si nuestro guión está forjado en una infancia desdichada, llena de experiencias negativas, también el guión de la vida estará repleto de trampas vitales de las que será difícil salir.

Es difícil, aunque no imposible, corregir los errores producidos por un guión de vida negativo y muchos de los problemas psicológicos que tratamos en nuestras consultas están generados en esos primeros años de la infancia.

Siempre hemos oído que los problemas psicológicos tiene su origen en la falta de conexión entre pensamiento y realidad y es precisamente en esa época donde se produce esa desviación.

Podemos reorientar nuestra vidas de acuerdo con las nuevas experiencias y objetivos que van forjando nuestra personalidad a través de los años, pero nuestro guión de vida siempre subyace en nuestro interior.

Esto tiene su parte positiva puesto que conserva en nosotros la energía y la inocencia de nuestros sueños infantiles, el idealismo, el afán de aventura, etc., que nos hace que no renunciemos a nada y que contemplemos la vida con optimismo.

También tiene su parte negativa, sino sabemos adaptar ese guión a nuestras circunstancias actuales y pretendemos vivir sólo en nuestra imaginación olvidando tener la necesaria dosis de realismo para sobrevivir.

El guión de vida marca nuestra existencia casi desde el principio y no nos abandona del todo hasta el final; que nos sea más o menos beneficioso depende de nuestra capacidad para adaptarlo a nuestras necesidades. Nuestro guión de vida no nos marca todo cuanto debemos hacer ni nos determina cuales deben ser nuestras decisiones en cada momento, ni cada detalle de nuestra vida, pero sí que dirige a grandes rasgos la dirección de nuestras vidas.

Fuente: http://www.ricardoros.com/

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