REFLEXIONES

EL TOMATE LLORÓN

 

 

Ricardo Ros

 

¿Cómo te relacionas? Te puedes relacionar a través de cuerpo, a través de la mente o a través de los sentimientos, ¿no es eso?

Te puedes relacionar a través del cuerpo, poniéndolo en contacto con el cuerpo de los demás. Tu cuerpo es magnífico, es un organismo de alta tecnología, con miles de terminaciones nerviosas que sirven precisamente para establecer contacto con el exterior. Está lleno de USB de última generación, de servomecanismos que permiten una comunicación y una adaptación perfecta.

Te puedes relacionar a través de la mente. La mente está llena de palabras. Las palabras no son la realidad, sino sólo una representación de la realidad. Las palabras son símbolos que representan al objeto, pero no son el objeto. La imagen que se refleja en el espejo, no es el objeto, es sólo un reflejo. La relación a través de la mente es problemática, aunque es el sistema de comunicación que solemos priorizar. Sirve para decir cosas bonitas y feas, para discutir y para llegar a acuerdos.

También te puedes relacionar a través de los sentimientos, a través del corazón. No te confundas, el corazón no es más que un órgano que sirve para bombear la sangre al resto del cuerpo. En realidad los sentimientos están en la mente, son respuestas electroquímicas que se producen en la mente y que tienen unas consecuencias físicas. Los sentimientos son una manera que tenemos los seres humanos de ponerle nombre a determinadas respuestas psicofisiológicas que se producen en determinadas situaciones emocionales.

Hablamos de cuerpo y mente como si fueran dos cosas distintas, separadas. Cuerpo y mente son dos palabras. Y las palabras no designan la realidad, sino únicamente su representación. Cuerpo y mente no pueden estar separados, porque la existencia del ser humano es consecuencia de esa unidad.

¿Y qué pasa con el espíritu? Podemos entender el mundo espiritual de muchas maneras. Algunos lo llaman Dios. Otros lo llaman “mundo transpersonal”. Da igual el nombre que le pongamos. Estamos hablando de aquello que trasciende más allá de la identidad personal y que nos relaciona con otros seres y con el mundo. Robert Dilts lo llama nivel holístico, sistémico.

Por otro lado, te puedes relacionar contigo mismo, a través de tu cuerpo o de tu mente. Te puedes decir cosas bonitas o feas, darte ánimos o decepcionarte. Es una relación yo-yo, y de la misma manera que el juego del mismo nombre, sube y baja sin parar.

Te puedes relacionar con los demás, a través del cuerpo o de la mente. Es una relación yo-tú. Relaciones de pareja, con los hijos, con los amigos, con los compañeros de trabajo…

Finalmente te puedes relacionar con el sistema.

Para muchas personas, también hay otra manera de relacionarse: a través de la esencia, lo que algunas personas llaman alma, otras espíritu, otras energía. “Eso” que describe la identidad de una persona, lo que la trasciende y la hace única, diferente a todas las demás personas, su código de barras, su carné de identidad. Lo que queda de ti si le quitas el cuerpo y la mente (para algunas personas no queda nada, para otras queda lo “esencial”)

Un tomate adolescente se lamentaba en la mata de que no conseguía relacionarse con sus vecinos.

Su madre le decía que no se preocupara, que eso no era importante.

—Lo importante —le decía— es que crezcas y te conviertas en un buen tomate. Ya tendrás tiempo para hacer amigos cuando seas mayor.

Su padre le decía que cuando madurara, ese problema que ahora le parecía tan grande le parecería una tontería.

Y efectivamente, cuando maduró, la sal, el aceite y el vinagre le hicieron relacionarse con la lechuga, la cebolla y el pepino, en una gran fuente de ensalada, que unos niños hambrientos no tardaron en devorar.

 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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