REFLEXIONES

CUÁL ES TU DON, TU TALENTO

 

 

Ricardo Ros

 

Es muy frecuente escuchar comentarios de este tipo:

– Yo habría sido un magnífico abogado si hubiera tenido la oportunidad de estudiar…

– Yo habría sido un estupendo actor de cine si hubiera vivido en Hollywood…

– Yo habría sido un extraordinario futbolista, si no hubiera tenido que casarme tan pronto…

– Yo habría sido un fenómeno de las finanzas si mi familia hubiera tenido dinero…

…pero como tuve que trabajar desde muy joven, no he vivido en Hollywood, me tuve que casar rápido y mi familia no tenía dinero, soy un absoluto desgraciado.

Realmente, ¿cuál es tu don, tu talento? ¿Qué te hace sobresalir? ¿Qué es valioso en ti? ¿Para qué sirves? ¿Qué puedes aportar?

Todos somos grandes promesas cuando tenemos cinco años. Nuestros padres, nuestros profesores, nos analizan a fondo, tratando de ver una chispa, algo que nos haga destacar en algún aspecto.

Mi niño de cinco años es un as jugando al fútbol. Cuando sea mayor jugará en el Real Madrid.

Mi hija de cinco años cuenta unos chistes graciosísimos. Cuando sea mayor tendrá su propio programa de televisión.

Mi niña de cinco años es extraordinaria inventando cuentos. Cuando sea mayor se hará famosa como escritora.

Mi hijo de cinco años es increíble con las matemáticas. Cuando sea mayor resolverá los enigmas del universo.

Pero crecemos, nos hacemos mayores, y todas aquellas promesas se quedan en humo. El niño dejó de jugar al fútbol a los catorce años, la niña dejó de contar chistes a los trece, la otra niña abandonó sus aficiones literarias a los doce y el de las matemáticas prefirió dejar de estudiar a los dieciséis. Ninguno de ellos tenía vocación.

Podemos mejorar con entrenamiento, pero nunca podremos superar el no tener vocación por algo. ¿Cuál es tu vocación? ¿Qué actividad te hará completamente feliz?

Además de promesas, ¿qué tienes para dar a los demás?

A Celina siempre le gustó cocinar. Sin embargo, su padre se empeñó en que tenía que estudiar algo en la Universidad. Cuando a los 45 años se dio cuenta de que era una reconocida profesional, pero que no era feliz, Celina decidió dedicarse a lo que siempre le había gustado, la cocina. Con un socio capitalista creó un restaurante y ahora se siente, luchando con los fogones, la persona más creativa y feliz del mundo.

Con 37 años, Óscar comprendió que si seguía desarrollando el trabajo que el azar le había dispuesto cuando tenía 20 años, acabaría siendo un infeliz. Cuando era niño destacaba por su instinto con los animales, así que decidió que sería feliz si encontraba un trabajo relacionado con la fauna. Con 37 años comenzó a estudiar Zoología. Dentro de unos años tendrá la posibilidad de trabajar en lo que le gusta.

Marisa siempre tuvo en su cabeza dedicarse a cosas relacionadas con los números. Cuando era una niña siempre fue brillante en esa materia. Las matemáticas ocupaban la mayor parte de su tiempo de ocio. Pero trabajaba en algo muy diferente que le agobiaba. Hasta que un día decidió crear una página en Internet dedicada a resolver problemas matemáticos.

 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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