CRECIMIENTO PERSONAL

LA AVENTURA DE MIRAR MÁS ALLÁ DE LA PUNTA DE NUESTRA PROPIA NARIZ

Ricardo Ros 

Dependiendo de tu percepción, así será tu conducta. Imagina que tienes mucha hambre y que estás sentado a una mesa en la que está preparada tu comida favorita. ¿Qué sería lo inteligente? Evidentemente, lo inteligente sería empezar a comer. Pero imagina también que estás esperando a que llegue tu jefe, que se ha retrasado más de la cuenta. ¿Qué sería entonces lo inteligente? Lo inteligente sería esperar a que llegue tu jefe para empezar a comer los dos juntos.Si tienes mucha hambre y estás esperando a tu jefe, quizás piques un poquito sin que se note. Una patatita, un trocito de tomate, un mordisquito por la parte de abajo. Eso dependerá de tus valores. Cada uno de nosotros tiene unos valores diferentes, pero es la percepción que tengas de la situación la que te llevará a tener una conducta u otra. Todo depende del contexto. Usarás la mejor conducta inteligente.

El comportamiento sigue a la percepción. Es importante que entiendas esto, porque dependiendo de la percepción que tengas, seguirá automáticamente un comportamiento.

Imagina que sabes que la comida está contaminada. ¿Qué sería lo inteligente?

– «¡Dársela al jefe!»

Hombre, no es mala idea. Esto también depende de tus valores.

Si eres capaz de conseguir dominar tus habilidades perceptuales, es vez de ser manipulado por ellas, muchos miedos, dudas y preocupaciones desaparecerán de tu vida. La mayor parte de los problemas psicológicos son consecuencia de problemas cognoscitivos que se producen por malas percepciones e interpretaciones de lo que ocurre a nuestro alrededor.Hoy es un día en el que estamos imaginando cosas. Imagina que coloco un tablón sólido de madera en el suelo, de unos 20 cms. de ancho y veinte metros de largo, y te pido que me sigas desde un extremo al otro. Recorreremos los veinte metros sin ningún problema, ¿verdad? Pero imagina que ahora coloco ese tablón entre dos edificios a diez pisos de altura. Me has demostrado que físicamente eres capaz de atravesar el tablón de un lado al otro sin titubear, sin miedo, sin dudas. Cuando lo colocamos a diez pisos de altura, lo único que cambia es la percepción. Posiblemente, a diez pisos de altura, comenzarás a titubear porque tu percepción te dice que eso es peligroso. Te imaginarás empujado por el viento y precipitándote al vacío. Físicamente puedes hacerlo, pero no te atreves a hacerlo.Pero imagina ahora, que el edificio de enfrenta está en llamas y que uno de tus hijos está allí y te pide que lo salves. ¿Dudarías ni un solo segundo en acudir a salvar a tu hijo corriendo por encima del tablón de 20 cms. a diez pisos de altura? Estoy seguro de que sabes la respuesta.

La percepción conduce al comportamiento. Esto nos ocurre constantemente. La forma en la que vemos las cosas, nuestro entendimiento de la situación, dicta nuestro comportamiento. Cuanto más seas capaz de percibir la realidad de la situación, más adecuado será tu comportamiento. Cuanto menos seas capaz de percibir la realidad de la situación, más limitado será tu comportamiento.

O sea, que mi sugerencia para los próximos días es que trates de ver las cosas tal como son, no tal como crees o piensas que deberían ser. Trata deliberadamente de ver más de lo que ves, más factores que hasta ahora no habías tenido en cuenta, más puntos de vista, más direcciones, más consecuencias que hasta ahora no habías pensado.

La persona que no piensa, que se deja llevar por las rutinas, está encerrado en una habitación sin ventilar. Respira permanentemente el mismo aire viciado. Se queda encerrado en viejos modelos de pensamiento que defiende a capa y espada. La persona que piensa, sin embargo, dedica una parte de su tiempo y de su energía en buscar nuevas alternativas.

Apoyarse en informaciones conocidas es fácil, cualquiera puede hacerlo. Apoyarse en informaciones que hay que buscar a través de abrir nuestra percepción es una hazaña más difícil de conseguir. Es más difícil de conseguir porque no es natural para el cerebro humano, que busca lo conocido; necesita esfuerzo y determinación, práctica y repetición, y varios kilos de riesgo.

¿Estás dispuesto a probar? ¿Cuál es tu tablón de madera a diez pisos de altura que sabes que puedes cruzar, pero que no te atreves? Cada uno de nosotros tenemos un «tablón» diferente que nos impide hacer lo que queremos. Saber distinguir entre tu percepción y la realidad, es lo que puede hacer que enfoques tu vida. 

Fuente: http://www.ricardoros.com

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