NO TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA
Ricardo Ros
La inteligencia no consiste en aprovechar las oportunidades, como afirman algunos, sino en ser capaces de verlas. Las oportunidades no se encuentran por azar en el camino. Eso es casualidad y para ello no hace falta ninguna inteligencia. Que a alguien le toque la lotería es suerte y no es reflejo de un mejor uso de la inteligencia.
El mundo está lleno de oportunidades, pero sólo somos capaces de verlas si estamos atentos. Observar es una de las características de la inteligencia. Sólo “vemos” si miramos en la dirección correcta. Si nuestra atención no está focalizada, si no estamos preparados para “ver”, las cosas suceden de forma anodina a nuestro alrededor. Sólo voy a encontrar si sé qué es lo que busco.
Crear oportunidades consiste en saber establecer nuestros objetivos, saber a dónde queremos llegar. “Todos los caminos conducen a Roma”, pero tienes que saber que quieres llegar a Roma, porque si no lo sabes lo más probable es que te pierdas por el camino. Y tienes que saber reconocer que has llegado a Roma, porque en caso contrario puedes pasar de largo.
Muchas personas andan por la vida completamente despistadas. No se fijan en lo que ocurre a su alrededor. No “ven” ni una sola oportunidad. Y dicen “qué mala suerte tengo en la vida”, como si ellos fueran un sujeto pasivo.
Se llaman “observatorios espaciales” porque sirven para observar el espacio. El observatorio espacial Hubble es el más potente y ha permitido llegar a galaxias situadas a 13.000 años luz, ha confirmado la existencia de agujeros negros y ha encontrado cuáseres dentro de galaxias. Cuanto más potente es un observatorio espacial, más fácil es adentrarse en la historia del Universo, más conocimiento nos proporciona sobre nuestros orígenes y más interrogantes nos plantea sobre lo que todavía no conocemos. Su misión es observar. Observar es lo que produce conocimiento.
Mi amigo Joe es un amante de los animales. Toda su vida, desde muy pequeño, ha tenido perros en su casa. Estudió veterinaria, se presentó a oposiciones, concurrió a las pruebas de selección de varias decenas de empresas. Pero no consiguió trabajo como veterinario. Estaba trabajando como comercial externo en una empresa de piensos, cuando se fijó en algo que ocurría a su alrededor y en lo que no se había fijado hasta entonces. Vive en Florida y cuando sacaba a pasear a su perro hablaba, como suele ser natural, con otros dueños de perros. Y, de repente, captó una idea. La mayor parte de sus compañeros de paseo se quejaban de que no tenían tiempo para pasear a sus perros. Joe montó una empresa que se dedica a pasear perros. Sus franquicias se están extendiendo por muchas ciudades y países. Su idea la han copiado otras muchas empresas.
Su primer plan de pasear perros fracasó. Paseaba a perros de forma individual, con lo que el precio era muy caro y tenía poca demanda. Un día, se fijó en una señora que paseaba a cinco caniches al mismo tiempo. Si esa señora lo hacía, ¿qué le impedía hacerlo a él también? Su segundo plan fue un gran éxito. Comenzó a sacar a pasear a muchos perros al mismo tiempo. Lo tiene organizado por barrios. Cada paseador de perros va pasando por las casas recogiendo a los perros, los pasea y los devuelve según el tiempo pactado. Tiene un servicio para llevar a los perros al veterinario, para sacarlos a hacer sus necesidades, para enseñarles hábitos… El gran negocio.
Joe observó y se dio cuenta de que delante de sus narices tenía una gran oportunidad. Esa oportunidad estaba ahí para todos, pero sólo él fue capaz de darle forma. Encontró porque estaba buscando.
Cristina y Juan tienen un hijo de siete años. Un día, Cristina se dio cuenta de que su hijo Marcos estaba serio y malhumorado en casa, cuando siempre había sido un niño muy alegre y juguetón. Cuando le preguntó qué le ocurría el niño dijo que no le pasaba nada, que estaba bien. Pero Cristina no se quedó conforme, porque sabía que algo le estaba haciendo sufrir. Por eso, Cristina comenzó a observar con mayor profundidad a su hijo. Primero pensó que había algún otro niño que le pegaba. El profesor le dijo que no tenía ningún problema con sus compañeros, que se llevaba muy bien con todos. Si el problema no estaba en el Colegio, ¿dónde estaba? Entonces pensó que podía tener alguna dificultad jugando a fútbol, pero el entrenador también le dijo que todo iba bien.
Una noche, después de cenar y de acostar al niño, Cristina y Juan se pusieron a hablar en el salón. Cristina no estaba satisfecha con la relación que tenía en los últimos meses con su marido y quería encontrar una solución. Le estaba planteando su preocupación cuando Cristina vio a su hijo Marcos escondido detrás de la puerta tratando de escuchar la conversación. Marcos había observado que algo pasaba entre sus padres. Cristina había observado que algo le pasaba a Marcos. Parece ser que el único que estaba en Babia era Juan.
Ley de Diamante de la Inteligencia
La herramienta principal de la inteligencia es la observación.
Corolario:
Es una suerte equivocarte, si has sabido observar.
Fuente: http://www.ricardoros.com