REFLEXIONES

EL COLOR DE TU VIDA DEPENDE DE TÍ


Ricardo Ros

Una persona optimista es aquella que tiene confianza en sí misma, que se siente segura y que ve el mundo de forma positiva. No se olvida de que en el mundo hay problemas, pero tampoco se deja superar por ellos.

A la pesimista por el contrario, le falta confianza e ilusión y los problemas diarios consiguen superarlo.

Según el prisma empleado veremos la vida con ilusión, entusiasmo y alegría, o por el contrario de color oscuro, con tristeza y desesperanza. Cada uno de nosotros elige cómo desea ver ese mundo que le rodea.

Algo que juega totalmente en contra de las personas pesimistas es el considerar los cambios como algo que juega en contra de ellos, como si se tratara de una catástrofe, en lugar de considerarlo como un nuevo desafío, como algo de lo que pueden llegar a aprender.

El optimismo o pesimismo es algo que se aprende, uno no nace desdichado o dichoso, sino que es algo que aprende y extiende a otras personas que se encuentran a su alrededor

Una idea que se encuentra muy extendida pero que así mismo está equivocada, es la de considerar que no somos capaces de controlar nuestros estados mentales. Pensamos que es algo que nos sobreviene y que no podemos evitar, que se trata de algo que es superior a nuestras propias fuerzas.

Debemos convencernos de que somos nosotros quienes enviamos a nuestra mente unas señales determinadas que la hacen reaccionar de una u otra manera. Se trata de controlar la forma en la que uno se comunica consigo mismo, enviándose mensajes positivos o negativos.

El diálogo que tenemos con nosotros mismos se mantiene a lo largo de toda nuestra existencia y esto nos lleva a construirnos nuestra propia visión de la vida.

A una persona optimista, un fracaso no lo hunde, por el contrario lo lleva a buscar y a superar aquello que se puede mejorar, para la próxima vez conseguir alcanzar su objetivo.

La persona pesimista, por su forma particular de ver la vida, se hunde y considera que con sus habilidades y capacidades no es capaz de superar ese obstáculo, lo que lo lleva a no intentarlo y a que su desesperación vaya en aumento y por supuesto en su contra.

La capacidad humana para ser felices entre mucho sufrimiento es inmensa, y lo mismo ocurre a la inversa, ya que a mucha gente le resulta imposible conseguir dicha felicidad a pesar de estar rodeado de ella. Así mismo, nuestra capacidad de aguante aumenta si esperamos que ese sufrimiento termine pronto, es decir si logramos mantener la esperanza.

Creo que es importante saber reírse de uno mismo. Exceptuando la muerte todo lo demás es superable en esta vida, lo que nos permite cometer fallos y aprender de ellos. Hay que saber medir adecuadamente la repercusión de todas las cosas sin concederles una importancia excesiva.

Hay que saber buscar el lado positivo de las cosas (aunque muchas veces nos resulte prácticamente imposible) para contagiar de optimismo a aquellas personas que nos rodean. Se trata de conseguir la felicidad sin olvidarnos de que la tristeza y el dolor siempre estarán ahí.

Fuente: http://www.ricardoros.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 + = 20