REFLEXIONES

SOMOS IGUALES A LOS DEMÁS ANIMALES MENOS EN UNA COSA. Y NO ES LA INTELIGENCIA

Ricardo Ros

¿Cuál o cuáles son las características que nos hace ser diferentes de los demás animales? ¿Qué nos distingue del resto de las demás especies? ¿Cuál es la diferencia que nos hace ser superiores al resto de los seres vivos? ¿Somos realmente superiores?

Las recientes investigaciones relacionadas con el mapa genético nos han desvelado, sorprendentemente para muchos, y no tanto para otros, cómo las diferencias genéticas entre un ser humano y otros animales, como el mono o el ratón, son más bien escasas. Genéticamente somos muy parecidos a ellos.

¿Dónde reside entonces esta supuesta superioridad?

Si hiciéramos esta pregunta a cualquiera, la mayoría de las respuestas irían encaminadas a destacar nuestro cerebro o nuestra inteligencia como lo que marca la gran diferencia con el resto de los animales.

Sin embargo, y a pesar de que si es cierto que el cerebro humano ha alcanzado un nivel de desarrollo superior al del resto de los animales, incluidos los homínidos, no debemos despreciar un cierto desarrollo en el cerebro de algunos animales como, por ejemplo, el chimpancé.

En efecto, los más recientes estudios han desvelado cómo el cerebro del chimpancé tiene una estructura morfológica muy similar a la del hombre, aun cuando algunas áreas del cerebro no han tenido el desarrollo tanto físico como funcional del cerebro de los humanos.

Los chimpancés tienen capacidad para “pensar”, para comunicarse, para la construcción de herramientas e incluso para tener su propia autoconciencia.

Otra de las características que rápidamente acuden a nuestra mente para diferenciarnos del resto de animales es nuestra capacidad para comunicarnos, el lenguaje.

Algunos chimpancés entrenados son capaces de reconocer más de ochenta signos distintos y utilizarlos correctamente. No obstante, la propia fisiología de estos animales nos desvela que no están preparados anatómicamente para emitir palabras, puesto que su sistema de fonación no está lo suficientemente desarrollado.

Otro aspecto diferenciador es la capacidad sintáctica del ser humano. No se trata sólo de emitir unos sonidos o palabras que correspondan con unos objetos sino de dotar nuestro discurso con un sentido adecuado, de una estructura sintáctica correcta que permita expresar nuestros pensamientos.

Es cierto que esta capacidad de comunicación tan compleja no ha sido completada por ningún otro ser vivo conocido, sin embargo el aspecto que más nos distingue de los demás animales es otro.

Alguien podría decir que lo que nos diferencia de los demás animales es el alma. Yo hablo desde la psicología científica, no hablo desde la religión. Por lo tanto, no estoy hablando del alma.

Lo que realmente nos distingue de los demás animales es la capacidad para aproximarnos a los demás, para comprenderlos, para expresar nuestros propios sentimientos y emociones. Esto es algo completamente privativo del ser humano.

El mundo del sentimiento y de la emoción es tan singularmente humano que solemos expresarlo hasta de manera coloquial.

Solemos decir que alguien es “humano” cuando es capaz de expresar sus emociones y de comprender las de los demás. Mientras que llamamos “inhumano” a aquel que se comporta con frialdad, alejándose de lo emotivo y de los sentimientos.

Muy ligado a este mundo de los sentimientos se encuentra la capacidad del ser humano para comprender y acatar una serie de normas básicas, de valores que rigen su comportamiento con respecto al resto de seres humanos.

La conducta moral es intrínseca al ser humano y posiblemente el factor más característico de su propia humanidad, conjuntamente con su ansia irrefrenable por encontrar respuestas a sus inquietudes: la búsqueda de la verdad.

Es posible que estos rasgos estén intrínsecamente influidos por el propio desarrollo de nuestro cerebro a un nivel que ningún otro ser vivo de este planeta haya conseguido, pero no es la simple inteligencia lo que nos distingue, sino esta serie de matices, ligados a un nivel superior de conciencia, quizás más abstractos, lo que nos hace seres superiores.

¿Qué opinas?

Fuente: http://www.ricardoros.com

Un Comentario

  • Antonio Oliva

    Yo opino que entre las diferentes inteligencias mencionadas aquí hay una que hace una gran diferencia con todas las otras juntas. Es la de ser humano o inhumano. Qué hace que una persona sea buena o mala? Los diferentes animales entre si son todos iguales, no hacen grandes diferencias en ese aspecto. La bondad y la maldad con todas sus manifestaciones son inherente del ser humano, y en comparación con las otras cualidades o defectos de la gente, los humanos e inhumanos ocupan altos porcentajes. Por qué una persona extremadamente inteligente puede ser mala y una persona con una inteligencia mínima puede ser extremadamente buena?

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