DEMOSTRACIONES
Un hombre fue un día a ver a Nasrudín y le dijo:
– Dicen, Mulá, que eres un hombre sabio, competente y erudito. Yo estoy muy ocupado y tengo un montón de cosas que hacer y tú siempre estás hablando de la existencia y del poder de Dios. ¡Oye!, no tengo demasiado tiempo, así que muéstrame a Dios.
Nasrudín se quitó el zapato, golpeó al hombre en la cabeza y siguió hablando con sus amigos.
El hombre fue chillando a ver al juez y se quejó:
– Hice a Nasrudín una pregunta perfectamente normal y él me pegó en la cabeza.
El juez llamó a Nasrudín y le dijo:
– Nasrudín, esto no está bien. El hombre te hizo una pregunta perfectamente normal y tú le has hecho daño.
Entonces Nasrudín contestó al juez:
– ¡Si él me muestra el dolor, yo le mostraré a Dios!