DE TODO UN POCO

TIENES MÁS INTELIGENCIA QUE UN MOSQUITO

Ricardo Ros 

La arrogancia del ser humano nos hace pensar que somos los seres más importantes sobre la Tierra. Y como estamos convencidos de que esto es así, no nos importa destruir a otros seres vivos, alterar el ecosistema o romper equilibrios biológicos. Todo está permitido porque somos los reyes de la creación.

¿Qué tiene el ser humano que lo hace mejor que otros animales? Si nos comparamos con otros animales, tenemos las de perder en la mayor parte de las cosas. Somos muy malos corriendo, las gacelas lo hacen mucho mejor. No tenemos apenas fuerza. Los caballos o los elefantes tienen una fuerza extraordinaria comparada con la nuestra. No sabemos volar por nosotros mismos. Un simple mosquito nos da mil vueltas. Las palomas se orientan mejor, las ballenas saben comunicarse entre ellas sin error y a grandes distancias. Los murciélagos, los peces, los insectos, todos tienen enormes ventajas sobre nosotros. La mayor parte de los descubrimientos científicos se producen tratando de emular algo que hacen los animales.

Pero si analizamos otros factores más «humanos», también perdemos. Un perro es mucho más leal que nosotros. Una hormiga es mucho más solidaria con su grupo. Una oveja es mucho más pacífica. No existe ninguna cualidad que achaquemos al ser humano que algún animal no tenga en un nivel mayor. Perdemos en casi todo.

¿Y cuál es ese «casi» en el que no perdemos? Lo único que te diferencia del mono, con perdón, es tu capacidad para usar la inteligencia. Alguien me dirá «¿y qué me dices del dedo divino que se posó sobre el ser humano dándole un alma inmortal? Yo estoy hablando de psicología, no estoy hablando de religión.

Si no somos fuertes, no sabemos volar, no sabemos orientarnos, no somos leales ni solidarios y, además, no usamos la inteligencia, ¿qué hace que nos consideremos superiores? Precisamente nos hace pensar que somos superiores el hecho de que tenemos una inteligencia que no utilizamos. Porque en el momento en que usamos la inteligencia, nos damos cuenta que no somos más que uno más de los muchos seres vivos, y no él más importante, de este planeta en el que vivimos y que la única forma de seguir adelante es copiando —modelando, diría alguien— las virtudes que tienen en su esencia otros animales. Sólo así podemos ser más «humanos».

Tu único activo, tu única virtud, tu único tesoro, es cómo usas tu inteligencia. 

Fuente: www.pnlnet.com

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