¿CÓMO PIENSAN LOS MILLONARIOS?
Joachim de Posada
He tenido la oportunidad de conocer a algunos de los hombres y mujeres más exitosos del planeta y siempre me he hecho la siguiente pregunta: ¿Piensa el millonario diferente del que no lo es?
Esa es una pregunta muy compleja que se podría escribir un libro completo tratando de contestarla. Yo solo tengo el espacio equivalente a un artículo, así que simplemente tocaré la superficie del tema.
Generalmente se dice que un millonario es aquel que tiene un millón de dólares pero tenemos que tener en cuenta que hay otras monedas en el mundo. Por ejemplo, un mexicano para tener un millón de dólares, tendría que tener 10 millones de pesos. Un español, con los euros valorados en 1.48 dólar, con 700,000 Euros más o menos, ya tendría un millón de dólares, por lo que sería millonario. Así que para el propósito de este artículo, millonario es el que tenga un equivalente a un millón de dólares, sea en la moneda que sea.
También tenemos que tener en cuenta que una persona con el equivalente de un millón de dólares en Costa Rica, Honduras o Argentina tiene más poder adquisitivo que una persona con un millón viviendo en Nueva York, porque todo en esos países es más barato.
Quizás nos debemos referir a lo que llamamos independencia financiera. Es posible que el principio básico que permitirá la prosperidad es la disciplina. El poder retrasar la recompensa, rechazar la gratificación inmediata, como bien digo en mi libro «No te Comas el Marshmallow Todavía». Es el dominio de sí mismo, la autodisciplina, la madurez de carácter que se necesita para poder obtener la independencia económica que en términos simples, consiste en hacer que el dinero trabaje para usted sin que usted tenga que trabajar para el dinero. El primordial objetivo de todo millonario, o de casi todos los millonarios, es eliminar de sus vidas o cambiar todo aquello que perjudica su estabilidad económica.
Si analizamos las personas que tienen problemas económicos en sociedades opulentas -no en países muy pobres, claro está- podemos ver que esos problemas no son causados por no ganar suficiente plata sino por la falta de disciplina en sus gastos y por la total falta de un plan de ahorros en sus vidas.
Le puedo hablar al vendedor de tortillas de México que es muy pobre, al vendedor de periódicos en Caracas que también es pobre o al vendedor de flores en una calle de Managua, Nicaragua, que es también muy pobre, y les digo que si venden diez tortillas y guardan el importe de una en un instrumento que genere capital, venden diez periódicos y guardan uno y venden diez flores y guardan una, en treinta o cuarenta años, son millonarios. Tan simple como eso. Es la magia del interés compuesto lo que permite que los números crezcan enormemente. Déjenme darles un par de ejemplos que saco de mi libro «No te Comas el Marshmallow todavía».
Si ahorras, en vez de gastar, un dólar diario en billetes de lotería a partir de los 18 años, tendrías $579,945 cuando llegaras a la edad de jubilarte.
Si ahorraras, en vez de gastar $5,000 en un reloj de marca a los 27 años de edad, tendrías $263, 781 a los sesenta y cinco. Use este ejemplo, porque yo fui ese joven de 27 años que se gastό ese dinero y que si no lo hubiera hecho, el día que cumpla 65 años tendría esa gran cantidad de plata. Ahora lo que tengo es un reloj que quizás valga un poco más de $5,000 en una caja fuerte, sin ni siquiera usarlo porque ahora no me gusta ese reloj.
Si tuvieras la disciplina de evitar los gastos de intereses por tarjetas de crédito desde tus primeros años de adulto hasta la edad de jubilación, ahorrarías $1, 606, 404 (basándonos en $1,440 en intereses anuales cobrados a un saldo promedio de $8,000 en una tarjeta de crédito promedio)
Nunca deja de sorprenderme la cantidad de personas que conozco que aparentan tener mucha plata cuando en realidad no la tienen. Lo que pasa con esas personas es que ganan buen dinero y se gastan todo lo que ganan y de esa forma aparentan tener mucho dinero.
Cuando esas personas pierden el trabajo o las cosas le cambian y no ganan tanto, sus vidas se convierten en desastres económicos y en algunos casos llegan hasta el suicidio. Son ricos generadores de dinero pero pobres acumuladores de dinero. Así que la diferencia entre una persona rica y una que no lo es, no radica en lo que la persona aparenta ser sino en la auto disciplina, la fortaleza de carácter y los hábitos que ha formado para construir su fortuna.
Quiero enumerar algunas observaciones sobre la conducta de personas ricas que he conocido, incluyendo a mi padre, que en paz descanse.
1. Viven con menos de lo que ganan. O sea, sus gastos van por debajo de sus ingresos constantemente.
2. Son muy disciplinados y ordenados con su dinero y saben cómo invertirlo de la forma más productiva.
3. Trabajan muy duro por regla general. Por lo menos así era mi padre, que trabajaba desde las 9 de la mañana hasta las medianoche todos los días. Debo aclarar que muchas personas ricas no trabajan tanto porque tienen inversiones donde ganan sin tener que trabajar. Papá tuvo que trabajar para acumular su pequeña fortuna.
4. Les gusta lo que hacen. Les gusta el trabajo. Sienten pasión por aquello que dedican gran parte de sus vidas.
5. Se asesoran de profesionales en el mundo de las inversiones. Tienen gran cuidado en seleccionar a sus «expertos» ya que investigan bien el historial de los asesores.
6. Ese conocimiento de cómo hacer dinero y la importancia que tiene la auto disciplina y los hábitos correctos, la pasan a sus hijos desde muy temprana edad.
7. Siempre están buscando oportunidades de inversión o negocios, y ven esas oportunidades antes que la mayoría de las personas. Tienen como una especie de visión de futuro que les falta a los menos afortunados.
8. Escogen al conyugue correcto, aquel o aquella que los apoya, los endereza en caso de que se desvíen por una razón u otra y a quien pueden consultar cualquier cosa ya que existe la confianza.
Lo lindo de todo esto es que cualquier persona puede cambiar su comportamiento y sus hábitos de vida, para poder en un futuro llegar a la independencia económica dondequiera que se encuentre en el planeta.