CRECIMIENTO PERSONAL

¿QUÉ PIENSAN DE TÍ LOS DEMÁS?

Aunque por el título parezca lo contrario, no vamos a decirte cómo te ven los que te rodean. Pero no dejes aún de leer, porque si este pequeño truco para atraer tu atención ha funcionado, seguro que lo que viene a continuación te
interesará aún más.

Vamos a enseñarte cómo superar las ataduras impuestas por la opinión que los demás tienen de ti.

Un hombre declara ante su suegro que cree firmemente en la eutanasia. Cuando advierte que éste arruga el cejo, cambia de opinión: «Lo que quise decir es que si una persona está absolutamente consciente y en posesión de todas sus facultades y pide que lo maten, entonces la eutanasia está bien.» Cuando el suegro muestra su aprobación, el hombre respira tranquilo. Ante su jefe obtuvo a la misma cuestión una reacción violenta, vociferante, y su reacción fue también más drástica: «Lo que quise decir es que, sólo en casos extremos, cuando el enfermo ha sido declarado legalmente muerto, entonces me parece bien que se le desenchufe», lo que le valió de nuevo la aprobación del prójimo. Cuando su hermano le mostró de inmediato su aprobación ante esta cuestión, se alegró de no tener que cambiar siquiera de opinión para gozar de su aprobación.

Este ejemplo, relatado por el Dr. Wayne W. Dyer en su libro «Tus zonas erróneas» ilustra el problema que surge cuando el deseo de obtener la aprobación de una persona se convierte en una necesidad.

En realidad es normal que nos interesemos por la opinión que inspiramos en los demás. De no ser así, no podríamos integrarnos en un grupo ni, mucho menos, en una sociedad. El problema surge a partir del momento en que esta lógica preocupación nos suponga una limitación, una atadura que nos impone unos determinados actos o nos impida otros. Porque entonces nos estará haciendo avanzar en el camino de la frustración.

Puede suponer un problema el necesitar la aprobación de una persona para aquello que hacemos. En ese caso, no ser capaz de alcanzar esa aprobación puede paralizarnos, siquiera levemente, en nuestras actividades. Pero el problema será aún mayor si lo que necesitamos es el apoyo de todo el mundo. Entonces, la frustración está garantizada. Sin embargo el mayor problema que deriva de esta forma de ser no es tanto las continuas frustraciones que produce, sino la falta de personalidad. La persona deja de ser ella misma para convertirse en las opiniones que los demás tengan de ella, para convertirse en lo que los demás quieren que sea.

Siempre es más fácil cambiar de opinión y ceder, o dar la razón a una cuestión que nos desagrada, que enfrentarse a la desaprobación y el rechazo.

¿QUÉ CONDUCE A ESTE COMPORTAMIENTO?

La mayoría de estos casos provienen de una infancia en que no se ha fomentado la autoconfianza suficientemente. Buscar la aprobación de los padres para todo lo que hace, puede ser una muestra de que el niño no ha recibido la confianza de sus padres en el orden de poder elegir su camino, de tomar sus decisiones y escoger sus opciones. Esto sucede cuando los padres no dejan al niño pensar ni sentir, sino que debe hacerlo en la forma como lo harían ellos. No se le permite, como suele ser su deseo, ponerse solo el abrigo, atarse los cordones, elegir su ropa o su comida. Todo esto ayuda a educar al niño en la forma de obtener el beneplácito de los demás, en el comportamiento socialmente aceptado que nos hace dependientes de la sociedad.

Pedir permiso para ir al lavabo, sentarse en la silla que se ha indicado, vestir un uniforme, comprar una libreta de cuadros con margen, escribir con bolígrafo azul, no escribir con letras de imprenta ni en mayúsculas… Todo en la escuela es un adiestramiento a la obediencia, a la búsqueda de la aprobación, a no pensar por uno mismo. Siempre tendente a buscar la aprobación de los profesores y en especial del director. Aprobación medida regularmente por la cartilla de calificaciones. Compórtate como desean los profesores, estudiando lo que te dicen y como lo dicen, y serás un triunfador. Y también un dependiente de la aprobación.

Todos los ciclos formativos son similares, incluso la Universidad. Estudiar estos textos, estos apuntes, hacer los trabajos de esta forma con estos márgenes y esta separación entre líneas. Cuando finalmente un profesor concede libertad para estudiar, o permite elegir el tema aún bajo su tutela, cunde el pánico. ¿Qué libros deben leerse?, ¿Cuántos?, ¿Para cuándo?, ¿De qué extensión?, ¿Qué preguntará en los exámenes?

Otras instituciones fomentan también este comportamiento. Las Iglesias y religiones, con su anhelo de aprobación del ser supremo y el castigo al pecado: ser la vergüenza del grupo. El estado, cobrándonos los impuestos de nuestros sueldos, obligándonos a tener Seguridad Social, asesorándonos en la Declaración de Hacienda. Las leyes nos dicen todo lo que tenemos que hacer y cómo hacerlo. Existen normas, reglamentos y directivas acerca de todo. Las letras de la música, los argumentos de las películas, los anuncios de televisión, todo en nuestra cultura sigue el principio de fomentar la búsqueda de la aprobación ajena, para luego utilizarla: se nos vende el coche que hará que nos miren con aprobación, la ropa que nos hará aceptados, el refresco que nos hará populares.

Cómo superar las ataduras impuestas por la opinión que los demás tienen de ti.

COMPORTAMIENTOS DE BÚSQUEDA DE APROBACIÓN

* Cambiar de postura o de manera de pensar porque alguien da muestras de desaprobación.
* Suavizar un comentario o declaración para evitar reacciones de desagrado.
* Adular a tu interlocutor para que te quiera.
* Sentirte deprimido o angustiado cuando alguien no está de acuerdo contigo.
* Sentirte insultado o humillado cuando alguien hace un comentario o declara una opinión contraria a al tuya.
* Decir que la otra persona es una «snob» o un «engreído» lo que es simplemente otra manera de decir «Préstame más atención»
* Ser excesivamente amable y adulador aunque estés en desacuerdo con lo que se dice.
* Hacer cosas para otra persona y sentir resentimiento porque no te atreviste a decirle que no.
* Sentirte intimidado por un vendedor agresivo y comprar algo que no te gusta o no quieres… o… tener miedo de devolverle alguna mercancía porque le disgustará y no te querrá.
* En un restaurante, comerte un trozo de carne que no está hecho como lo pediste porque no le caerás simpático al camarero si lo devuelves.
* Decir cosas que no piensas nada más que para evitar que la gente no te quiera.
* Propagar noticias de muertes, divorcios, asaltos y cosas por el estilo y disfrutar de la atención que por ello recibes.
* Pedir permiso para hablar, o para comprar algo, o hacer cualquier cosa, a una persona importante en tu vida porque temes su desagrado.
* Pedir excusas continuamente -los excesivos «lo siento» y «perdón» que están destinados a hacer que los demás te perdonen y te aprueben constantemente.
* Comportarte de una manera inconformista a fin de llamar la atención, lo que equivale al mismo tipo de neurosis que conformarse para lograra la aprobación externa. De este modo, usar zapatillas de tenis con un smoking o comerse el puré de patatas con las manos para llamar la atención son otras formas de buscar aprobación.
* Llegar invariablemente tarde en todas las ocasiones, en forma patológica de modo que te tengan que notar es también un truco del comportamiento de búsqueda de aprobación con el que logras llamar la atención de todo el mundo. Puede que lo hagas por una necesidad de sentir que te distingan y en consecuencia estás bajo el control de los que prestan atención a tus impuntualidades.
* Tratar de impresionar a los demás con tus conocimientos de algo que ignoras «pretendiendo» saberlo.
Solicitando el halago de una manera indirecta esperando la aprobación de la gente y sintiéndote mal cuando no lo consigues.
* Sentirte infeliz porque alguien que tú aprecias tiene una opinión contraria a la tuya y te la expresa.

SOLUCIONANDO EL PROBLEMA

Lo más importante es mentalizarse de que es imposible estar de acuerdo con todo el mundo. Piensa que digas lo que digas al menos la mitad de la gente estará en contra de tu opinión. Entonces, cuando alguien no esté de acuerdo contigo, piensa que es una de esas personas. Cuando comprendas y esperes la posibilidad de crítica, dejarás de interpretarla como una ofensa personal, y comprenderás que estar en desacuerdo con tu opinión no significa un rechazo a tu persona. Esta es siempre la base de toda acción para superar el problema, pero existen también otras estrategias o trucos para corregirlo:

Resulta irónico, pero lo cierto es que la gente que parece conseguir mayor cantidad de es precisamente la que nunca la busca, que no la desea y a la que menos le preocupa conseguirla. Por supuesto que nadie conseguirá nunca la aprobación de todo el mundo por todo lo que hace, pero al valorar la propia opinión y por ende a uno mismo, dejará de preocuparse y deprimirse por no obtener la aprobación de los demás.

Formula las objeciones con el sujeto «tú», declarando y comprendiendo siempre que la desaprobación le pertenece a tu interlocutor y no a ti. De esta forma evitas pensar con «yo», es decir, suponiéndote en la necesidad de defenderte y modificar tu opinión para lograr la aprobación de los demás.

Busca intencionadamente la desaprobación de los demás, tocando temas en que les sabes contrarios a ti. De esa forma te acostumbrarás a enfrentarte conscientemente a su falta de aprobación y ampliarás tu repertorio de recursos para superarlo sin necesidad de complacerlo a tu costa.

Ignora, simple y definitivamente, las muestras de desaprobación de los demás. Así te demostrarás que tu opinión acerca de ti mismo es más importante que la de los demás, y no te dejarás influir por ella.

Pregúntate si las cosas te irían mejor si todos estuvieran de acuerdo contigo. Piensa que lo que los demás opinen sólo tiene efecto sobre ti si tú permites que así sea.

Piensa que tu opinión puede ser acertada aunque no goce del consenso de todos, o de nadie más. Y piensa también que la opinión más extendida puede ser, lo ha hecho con frecuencia, la más equivocada. Así las cosas, ¿por qué discutir para convencer a nadie de lo acertado de tu opinión?

Acostúmbrate a comprar sólo tu ropa y otros objetos, sin depender de la opinión de otros para garantizarte así su aprobación. Viste como te gusta, y que no te importe la opinión ajena.

No busques en la ratificación de otros un seguro para tu aprobación, con frases como: «¿no es cierto, Carlos?» o «pregúntaselo a Luis».

Fíjate en una conversación, en el tiempo que estás hablando tú y el que los demás acaparan la conversación. Lucha contigo mismo por no ser el que menos habla y por no hacerlo sólo cuando se solicita tu opinión. También puedes fijarte en cuántas veces te dejas interrumpir por los demás y cuántas veces cedes tú cuando hablas al mismo tiempo que otra persona.

Evita hablar siempre con preguntas, buscando de esa forma la aprobación al delegar en el otro la responsabilidad de la afirmación. No digas «Hace buen día, ¿verdad?» sino «¡qué buen día hace!». En conclusión, la aprobación es una gran cosa, y es muy agradable sentirse aceptado. Nada tiene de malo pretender ser aceptado por la gente y de esa forma estar integrado en el grupo o la sociedad. El problema surge cuando este deseo se convierte en una necesidad, y no lograrla resulta doloroso. Vencer este problema resulta muy difícil porque es algo que nos ha sido inculcado desde nuestro mismo nacimiento. Estos pequeños ejercicios pueden ayudarnos a empezar a vencerlo, pero sólo lo harán con la práctica. De nada sirve leerlo y estar de acuerdo. Su utilidad sólo será real cuando los apliquemos a nuestra vida cotidiana.

Fuente: http://www.circuloaleph.com

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