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Agosto 6, 2017



LA COMPROBADA FÓRMULA PARA EL ÉXITO QUE TODOS IGNORAMOS

 

 

Derwin Ramírez

 

Siempre que leemos o buscamos información para nuestro desarrollo personal nos gustan las palabras bonitas, ¿no es así? Términos como “bienestar”, “buena vibra”, “plenitud”, entre otros. ¿Y si pudiera probarte que tu éxito proviene de dos palabras que odias?

 

Rudo, ¿no?, pero es así. De manera que si quieres dominar algún área específica de la vida, es hora de que vayas viendo con nuevos ojos palabras como “incomodidad” y “dolor”, porque te tocará sentarte con ellas, hacerte su aliado y abrazarlas en el camino a tu ansiada meta.

 

Seguro que ya has escuchado hablar de algo llamado la “zona de confort”. Sin embargo, siento que esto va más allá y te lo ofrezco como resultado de mi experiencia como investigador de estos temas desde hace varios años, tanto para la radio y los artículos que comparto en Twitter, como producto de mi propia experiencia personal.

 

Es un hecho que a todos nos gusta estar seguros, cómodos, fuera de peligro. Y no es para culparse, pues aunque no haya un riesgo real, nuestro cerebro interpreta las situaciones desconocidas como “peligros de muerte”. Es por ello que al tener que hablar en público, por ejemplo, muchos sudan, aumenta su presión sanguínea y, en general, evitamos o posponemos todo aquello que nos genere cierta incomodidad como un mecanismo de defensa natural.

 

¿Y qué pasa si no hay molestias?

 

Esto fue respondido por el especialista en emprendimiento e innovación, Jonathan Cottrell, a través de una ecuación en la que precisa que justo cuando experimentamos algunas molestias e incomodidades es cuando hay un verdadero proceso de crecimiento. Él lo resume así: Molestia x Tiempo = Nivel de tolerancia = Crecimiento.

 

Hasta ahora no suena muy alentador, ¿cierto? Pero pongámoslo así: mi ejemplo favorito es el de alguien en sus primeros días de gimnasio. Se trata de jornadas de verdadero dolor y sufrimiento, pero resulta que es el único camino para hacerse más fuerte, porque, como afirma Cottrell, “nadie construye músculo mientras está sentado en el sofá viendo Netflix”, bromea.

 

¿Sabes cuál es la buena noticia? Que a medida que hay dolor, el músculo va creciendo y va aumentando así su resistencia, su nivel de tolerancia, y el proceso se hace cada vez más fácil. Así justamente pasa con la vida, a medida que nos vamos enfrentando a las situaciones “molestas” es cómo vamos desarrollándonos paulatinamente.

 

De manera que cuando empieces a sentirte muy cómodo, analiza, pues te podrías estar estancando y es cuando descubres que, como si de un videojuego se tratara, es hora de pasar al siguiente nivel en búsqueda de nuevas molestias que te pongan al fuego mientras que observas cómo, de carbón, vas pasando a diamante.

 

¿Se trata, entonces, de la manera más fácil de vivir? No. Nunca dije que lo fuera. Nada que realmente valga la pena lo es, pero algo sí puedo asegurarte: ¡se trata de la mejor manera de vivir!, pues es la que más satisfacción te va a hacer sentir a largo plazo y de forma duradera, al ver cómo vas superando tus límites y derribando tus propias barreras.

 

Finalmente, me despido citando a la famosa estrella de Hollywood, Will Smith, cuando afirma que el punto de “peligro máximo” es precisamente donde hay cero miedo. “Es el punto de miedo mínimo, es la felicidad (…) al otro lado de tu miedo máximo están las mejores cosas de la vida”.

 

Así que recuerda: sin dolor no hay crecimiento. ¡Nos seguimos leyendo!

 

Fuente: http://www.inspirulina.com

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