¿NOS DEJAMOS DOMINAR POR LA IRA?
Mario Sinchiguano
Uno de los mayores inconvenientes que tiene la sociedad actual, es el hecho de no poder controlar de forma adecuada la ira o la rabia que se les puede presentar por diferentes razones en el día; este cambio de humor crea conflictos que van incrementándose día tras día. Ya que esta interfiere al momento de conducir, al tratar con la pareja, hijos, en el área laboral y en el área social en sí. Lo más complejo de esta situación es que en muchas ocasiones las personas no son conscientes que tienen un problema para controlarse.
La rabia es una emoción natural que ayuda a mantener a la especie, al igual que el miedo. Pero, cuando no se controla esta emoción tan fuerte, aparece la ira y por ende los excesos; como son el rencor y la violencia verbal o física. La rabia aparece de la agresividad necesaria para defenderse de una eventual agresión, mientras que la ira provoca una conducta ofensiva dirigida a causar destrucción, castigo, venganza, ofensa o agravio a otra persona o cosa.
Al momento de que la ira aparece trastorna a la persona y produce cambios orgánicos que afecta el sistema circulatorio, por lo que eleva a límites peligrosos la tensión arterial, acelera la respiración, por lo que puede aparecer el estrés. Producen problemas en el sueño y en la alimentación y digestión.
Para poder tener el control de la ira, es necesario primero saber que se tiene un problema en esto, ya que para muchas personas esta conducta es normal.
Existen diferentes tipos de terapias que se centran en modificar la forma de pensar y de actuar, aprendiendo a hacerlo de forma positiva y abandonando los pensamientos y actos negativos.
Existen ciertos métodos que pueden ayudar a controlar este tipo de conductas erróneas, observaremos algunas:
Es necesario tomarse un tiempo en el que la persona enojada se aleje de lo que le produjo ese cambio de ánimo, esto con el fin de evitar generar más ira.
Una técnica básica es adueñarse de las emociones, muchas veces las personas usan frases como “me hiciste enojar”, “me hiciste sentir mal”; estas frases son erróneas ya que uno es responsable de cada una de sus emociones.
Al adueñarse de las emociones, la persona sabe que sus emociones pueden ser controladas por sí mismo. Expresando el motivo del enfado.
Es bueno realizar ejercicio, para eliminar esa energía negativa que se ha acumulado por la tensión.
Tratar de pensar bien las cosas que se desea decir, ya que cuando una persona está enojada, no sabe exactamente lo que dice o hace y puede generar más inconvenientes, por eso es mejor alejarse para luego hablar.
El hecho de alejarse, da tiempo para buscar nuevas soluciones a los problemas y no cometer errores al reaccionar.
Es siempre recomendable practicar técnicas de relajación, antes y después de cualquier disgusto; esto permite generar mayor control sobre las emociones.
Existen muchos métodos para aprender a controlarse, pero para esto es indispensable ser conscientes que se tiene un problema. Es el primer paso para llegar al autocontrol y no encerrarse en la ira.
Fuente: http://www.lahora.com.ec