31
December
2011
José Escaich
Copenhague, un día del mes de Noviembre del 2000. A una hora concreta de la tarde:
Así, nos toca el caso de la empresa con un sinfín de problemas de organización- Empezó la sesión de trabajo el estudiante sueco.
Se trataba de un trabajo en equipo del Máster de Dirección en Europa. El grupo estaba formado por estudiantes de diferentes países: Un sueco, dos daneses y dos españoles. El encargo era estudiar la situación de una empresa con problemas comerciales, financieros y de todo tipo de índole… Y después proponer una solución al resto de la clase que actuarían como si fueran los accionistas de la empresa.
Durante más de dos horas los estudiantes fueron exponiendo su visión del tema. La información se disponía desde hacía varios días, por lo que cada uno de ellos había tenido tiempo de forjarse su posición y sus ideas al respecto del problema.
Se discutía una causa, y otra, y otra, y otra… En ocasiones alguno de los miembros volvía a insistir en causas supuestamente superadas. Se iban discutiendo situaciones, suposiciones, hechos, causas… El análisis no parecía tener fin. Era tal la sensación de galimatías, de ineficacia del grupo, que todos empezaban a mostrar su insatisfacción, a mostrar impaciencia, nerviosismo e incluso cambios en el humor del grupo. “Igual es que al ser gente de diferentes países no nos acabamos de entender…” pensó uno de los españoles.
De repente, el estudiante francés rompió un silencio que duraba varios minutos. De hecho había pasado de ser una de las personas más activas en el grupo a una actitud totalmente pasiva con un mutismo infinito desde hacía muchos minutos. Puede ser por ello que el grupo reaccionó atento:
Como dice mi jefe… ¿De qué lado queremos estar?
…- Nadie respondió porque nadie entendió ni que quería decir ni a donde quería llegar. “Más lío. Lo que faltaba” volvió a pensar el estudiante español.
¿Del lado del problema?…
Todo el mundo estaba expectante. La cosa había virado a algo interesante y prometedor.
…o ¿Del lado de la solución?
Después de unos segundos, de forma unánime y en varias entonaciones del inglés, todo el grupo exclamó:
SOLUTION!!!
Y desde aquel momento no se dedicó ni un segundo más a dar vueltas a las causas y se enfocó el debate en buscar soluciones a cada una de ellas. Emplearon toda la energía y fuerza mental en construir un plan de acciones lleno de proactividad y enfoque a resultados. Que posteriormente fue completamente refrendado por los “accionistas”.
Fue una experiencia inolvidable, siempre presente en mi mente y ya han pasado ¡¡10 años!!. No nos pagan por analizar problemas, por desgranar causas, por contar de donde vienen los problemas, por explicar con detalle los conflictos… Nos pagan por construir e implementar las mejores soluciones.
Siempre me pregunto,
¿Por que las personas se motivan más cuando están en el lado del problema?
¿Por qué no se quiere dar el salto al lado de las soluciones?
¿Será porque es más cómodo analizar que actuar?
¿Será porque en el lado de las soluciones no te tienes que mojar ni asumir responsabilidades?
¿Será que hay que tomar decisiones cuando estas al lado de las soluciones?
¿Será que es medible el rendimiento profesional en las soluciones?
Cuando tengo un problema al que le he dado demasiados vueltas. Cuando tengo una situación sobre la que he reflexionado hasta el infinito. Cuando llevo tiempo preocupado con algo pero no atacándolo… Siempre me viene la frase de mi compañero francés y me digo a mi mismo: “Josep… ¿De qué lado quiero estar…del lado del problema o del lado de la solución? … de la solución”.
Me siento totalmente motivado cuando busco soluciones. Y lograr resultados de las soluciones es el combustible de mi persistencia.
Fuente: http://escaich.blogspot.com
Posted: REFLEXIONES
30
December
2011
Gabriel Sandler
Los efectos de cada acción siguen vigentes mucho tiempo después de que la acción ha sido completada. La fuerza de cada pensamiento resuena por mucho tiempo en el futuro.
Piensa y actúa como si cada cosa que hagas pusiese en marcha una reacción en cadena. Porque eso, exactamente, es lo que sucederá.
Practica mantener el control sobre los aspectos obvios, importantes de la vida y estarás ante una determinada medida del éxito. Aprende también a controlar, dirigir y enfocar todas las miles de pequeñas cosas que la mayoría de las personas jamás llegan siquiera a pensar, y el éxito que alcanzarás será realmente enorme.
Cada pequeña y diminuta fracción de cada instante constituye una oportunidad para marcar una diferencia.
Agrupa todas esas oportunidades y ponlas al servicio de tus metas. Generarán resultados espectaculares.
Con todas y cada una de las cosas que haces, con cada cosa que piensas, con cada palabra que dices, estás plantando semillas. Esas semillas seguirán creciendo mucho tiempo después de que cada uno de esos momentos haya pasado.
Cuando tu vida se vea impregnada por una actitud positiva y plena de sentido, esas semillas que plantes se convertirán en expresiones fuertes y perdurables de tu más auténtico ser. Pon lo mejor de ti en cada instante y cosecharás las recompensas una y otra, y otra vez.
Fuente: http://www.motivaciondiaria.com
Posted: MOTIVACIÓN
29
December
2011
Sergio Hernández
Para cada uno de nosotros, el universo es diferente.
Un hombre sin hogar puede ver el universo como injusto, duro y difícil.
Un hombre rico puede ver el universo como un lugar hermoso lleno de lujo y de placer.
Ambos están viendo el mismo universo, es sólo diferente a causa de sus percepciones de la misma y sus experiencias de vida.
Esta es una clave fundamental para entender y saber cómo percibes el universo.
Si estas lleno de miedo y odio, entonces así será tu mundo.
Si piensas que está lleno de amor y felicidad, lo es.
Piensa en cuántas veces has temido que suceda algo y luego sucede.
Por ejemplo, podrías estar preocupado de que vas a chocar tu automóvil, y luego… ¿Fue una premonición o tú creaste ese evento?
Compara esto con la cantidad de veces que has pensado en algo y luego ha sucedido.
Por lo general el miedo es una emoción mucho más fuerte y de enfoque, que hace que el objeto del miedo se manifieste mucho más rápido.
Por supuesto, el pensamiento y creencia no se limita a crear el universo en un nivel emocional y psicológico, sino también en el plano material. Podemos temer que no somos buenos con el dinero y por lo tanto no lo somos.
Puedes utilizar tu voluntad y centrarse en los temas que deseas manifestar en tu vida.
Recuerda que las cosas sólo pueden manifestarse si crees que las puedes tener. Si deseas un millón de dólares, lo conseguirás siempre y cuando creas que puede ser así.
A veces toma un poco de tiempo para lo que queremos manifestar a aparecer. Se requiere Fe y Paciencia de tu parte. Podría ser que el Universo está probando si realmente lo deseas y realmente te dedicas a conseguirlo. No se trata sólo de sentarse y esperar a que lo que desea se manifieste.
Hay un dicho: “Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”.
Cuando se trabaja en manifestar recuerda mantener tu mente abierta en cuanto a cómo va a aparecer en su vida.
Por ejemplo, muchos de nosotros podemos querer más dinero.
Pero tenemos un programa mental que dice, “más dinero significa que tengo que trabajar más”.
Esto no es necesariamente cierto, ya que puedes manifestar más dinero a través de un ascenso, un aumento de sueldo, un cambio de trabajo o carrera, de ganar un concurso, una herencia, y muchas otras maneras.
Tienes que estar abierto a esto, porque si mentalmente limitas las formas en que el Universo puede proporcionarte tu deseo, entonces va a ser mucho más difícil manifestarlo.
Escucha a tu intuición porque también te ayudará a guiarte. Puedes tener el impulso de comprar un periódico. Lo compras y encuentras el aviso del auto exacto que deseas. Nuestra intuición es nuestro ser superior y nos guiará si lo escuchas.
Recuerda que “lo que tú Crees que es Real, es tu Realidad”.
Colaboración de Miguel Jaramillo
Fuente: http://www.checohernandez.com
Posted: REFLEXIONES