REFLEXIONES

¿HACIA DÓNDE TE MUEVES PARA SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS?


Ricardo Ros

Podemos decir que cada persona tiene básicamente una sola manera de afrontar los problemas que se le plantean y que normalmente no suele variar la manera de abordarlos.

Esto no debe confundirnos e identificar movimiento con progreso. No porque siempre adoptemos los mismos movimientos dejamos de avanzar. Cualquiera que sea nuestro movimiento favorito para enfocar los problemas puede sernos útil o no dependiendo si nos ayuda o no a avanzar.

A veces nos parece que no avanzamos que nos encontramos estancados. Los problemas parece que no se solucionan nunca a pesar de nuestro esfuerzo de solucionarlos y nos producen una clara sensación de frustración. Nada de lo que hagamos parece encontrar recompensa.

El movimiento básico es el de tratar de resolver los problemas que se nos plantean con un movimiento hacia delante. Afrontamos las dificultades con resolución intentando salvar cualquier tipo de obstáculo que se nos presente. En este movimiento esperamos encontrara signos de progreso en el camino que nos animan a seguir adelante. Si no los encontramos no significa que no avancemos si no que no tenemos las suficientes referencias como para evaluarlo. Podemos estar muy cerca de la resolución pero por el momento lo ignoramos.

En ocasiones también parece que siempre llegamos a un mismo punto, a un callejón sin salida. Comenzamos por un movimiento hacia delante, pero este movimiento se detiene sin haber llegado a alcanzar el objetivo.

Esto requiere un poco de paciencia porque muchas veces lo único que necesitamos es un poco más de tiempo para alcanzar la solución deseada. Muchas veces estos intentos son interpretados como fracasos cuando lo único que necesitaban era un poco más de insistencia, un poco más de tiempo.

Otras veces a pesar de nuestro esfuerzo por mantener un movimiento hacia delante, e incluso de haber comprobado como hemos realizado algunos avances, parece que nos encontramos en el mismo punto de partida. Es el denomina movimiento de “tiovivo”.

Este último movimiento puede ser muy significativo ya que parece que continuamente llegamos a un punto donde nos es muy dificultoso enfrentarnos al verdadero problema y damos continuos rodeos para no hacerlo.

Otro tipo de movimiento muy frecuente es el denominado de “vaivén o de ola”. Todo parece ir de maravilla. Los progresos son excelentes estamos realmente encantados con ello. De repente somos conscientes de que hemos vuelto a desandar todo el camino que nos parecía que habíamos avanzado.

Esto puede ser signo de que habíamos avanzado quizás demasiado deprisa sin cimentar debidamente nuestros logros. No hemos tenido la suficiente capacidad como para asimilar nuestros avances y lo pagamos volviendo al inicio de nuestros problemas.

No obstante este estancamiento puede todavía ser más grave si en lugar de pensar que se ha avanzado algo, aunque sea poco, se ha retrocedido. Si pensamos que estamos peor que al principio es que hemos experimentado un “movimiento hacia atrás”.

No hay que desesperase por ello. Hay muchas cosas que podemos aprender de ese movimiento hacia atrás, porque si hemos sido capaces de movernos hacia atrás ¿por qué no podemos conseguir hacerlo hacia adelante?

La mejor manera de abordar cualquier problema es intentar tener una visión lo más completa posible del mismo, desde el mayor número posible de puntos de vista, y sin perder nunca los nervios.

Desde una posición relajada y consciente es siempre mucho más sencillo abordar cualquier situación por difícil que parezca. La serenidad es por tanto es el estado óptimo para resolver cualquier problema.

¿Qué opinas?

Fuente: http://www.ricardoros.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 + = 25