31
May
2011

ME HAS CAIDO BIEN NADA MÁS CONOCERTE0


Ricardo Ros

Solemos tener unas primeras impresiones sobre los demás, nada más conocerlos. Estas impresiones son automáticas y, según una reciente investigación, estas primeras impresiones no se cambian en las dos terceras partes de las veces, ni siquiera cuando la relación se mantiene durante meses. Las primeras impresiones se producen porque eliminamos información, distorsionamos otra y generalizamos el resto. Tus ojos, oídos y tacto están siendo constantemente bombardeados por estímulos exteriores que no tienen la suficiente intensidad o importancia como para llegar a la conciencia. Estos estímulos, una vez están dentro del sistema nervioso, son simplificados e inhibidos, perdiéndose parte de la información.

Por ejemplo, si conocemos a una persona por primera vez, quizás somos conscientes de su aspecto físico o de sus palabras, pero habrá múltiples detalles en su comunicación que se perderán. Entonces, como el cerebro necesita cerrar las percepciones, lo que hará será completar las piezas que faltan, recomponiéndolas e inventando lo que no tiene sentido. Para ello buscará experiencias pasadas o generalizará algunos aspectos.

Cuando suponemos algo sobre una persona o sobre una situación nueva sin comprobarlo previamente, es probable que nos equivoquemos. Percibimos lo que estamos acostumbrados a percibir, en función de nuestros deseos, necesidades o historia pasada.

Solemos tener prejuicios, no sólo ante personas individuales, sino también ante grupos. Pensamos que los argentinos son de una determinada manera y los mexicanos de otra, que los gordos son todos iguales y que los gitanos o los de religión musulmana están todos cortados por el mismo patrón. Esto es una forma muy importante de ganar tiempo, porque así no tenemos que decidir cada vez que conocemos a un mexicano si escapa o no al estereotipo (un amigo mío argentino dice que todas las generalizaciones son mentira, excepto las que se dicen sobre los mexicanos. Ojo, mexicanos, es sólo una broma, apelo al buen humor que tienen todos los mexicanos). Pero, de la misma manera que sirve para ganar tiempo, es también una extraordinaria manera de equivocarnos y destrozar la comunicación.

Al estereotipar, clasificamos a las personas y evitamos sobrecargas de tipo cognitivo. Es más fácil manejarse con un reducido número de categorías que tener que establecer una nueva categoría para cada persona nueva que conocemos. Pero estereotipar basándose en aspectos biológicos (razas o color de la piel) o en aspectos religiosos, nos lleva a adoptar prejuicios dogmáticos que ya entran dentro de la categoría de creencias.

Esto nos lleva a hablar del efecto Pigmalión, es decir, de las profecías autocumplidas. En una investigación, se le dijo a un profesor que iba a dar clase a un grupo de alumnos extraordinariamente brillantes, con un cociente intelectual elevadísimo. En realidad, los alumnos habían sido elegidos al azar, pero los resultados del curso fueron espectaculares. Las profecías autocumplidas forman parte de las primeras impresiones. Si crees que alguien va a actuar de una determinada manera, lo más probable es que le transmitas de forma no verbal tus expectativas y que esa persona actúe de acuerdo con ellas. Un paciente mío relataba que la gente le rechazaba, lo evitaba. No era para menos, ya que él no establecía contacto ocular, andaba encogido, fruncía el ceño, no hablaba mas que con síes y noes y su cuerpo estaba permanentemente cerrado y rígido. Los demás, al ver esto, cumplían sus expectativas, con lo que le confirmaban sus temores y se cerraba el círculo. El Efecto Pigmalión se puede utilizar de forma muy positiva y, de hecho, muchos vendedores, por ejemplo, lo utilizan cotidianamente con éxito. Basta con imaginar que las cosas van a funcionar de forma correcta.

Las distorsiones paratácticas, de esto estamos hablando, consisten en prejuicios automáticos positivos o negativos. Entramos en una habitación llena de gente y nos dirigimos directamente hacia alguien que nos atrae sin una razón determinada, con una sensación de conocerla desde hace años. O lo contrario, evitamos a esa persona sin haberla tratado nunca. La distorsión paratáctica se produce porque asociamos a esa persona con personas que hemos conocido con anterioridad y nos fijamos en su corte de pelo, en su forma de vestir o, por ejemplo, en su bonito acento mexicano (bueno, bueno, no volveré a decir nada de los mexicanos). Esto suele conllevar grandes confusiones y malentendidos, ya que otorgamos a la nueva persona todas las virtudes y defectos de la otra persona de nuestro pasado.

Las distorsiones paratácticas son inconscientes y es muy difícil luchar contra ellas. Cada vez que sientas una atracción o un rechazo completamente irracional hacia alguien que acabas de conocer, pregúntate si algunos de sus rasgos te recuerda a alguien que has conocido en el pasado. Si es así, aclara tus primeras impresiones, rompe los malentendidos.

¿Qué opinas?

Fuente: http://www.ricardoros.com

30
May
2011

YA NO HAY EXCUSAS, HA LLEGADO EL MOMENTO…0


Víctor Xavér Feliciano Szendrei

Prefacio para el libro

Conciencia Dorada, La nueva psicología del alma,

de Efrén Álvarez Calderón

Me gustaría aprovechar estas líneas para agradecer a mi amigo Efrén Álvarez Calderón su impresionante e inestimable aportación a mi vida, sin él, sin su don, yo seguiría sin disfrutar del mío…

Seré firme. Todos tenemos un don, de hecho, con seguridad, tenemos varios. En consecuencia, todos podemos ser felices, pues ser feliz no es otra cosa fluir con nuestros dones.

Si estás leyendo este libro, si estás ojeando este prefacio, significa que muy pronto podrás, y podremos gozar nosotros también, de las bendiciones que tu alma trae para la humanidad.

Digo muy pronto, y lo afirmo con total seguridad, porque si te sumerges en la lectura de este libro te darás cuenta que se acabaron las excusas…

Ya no hay excusas para no abordar la labor de enfrentarnos a nuestros demonios, de descubrirnos, de conocernos, de amarnos, de desplegarnos, de entregarnos a nuestros sueños.

Ya no vale responsabilizar al mundo y/o a los demás por nuestro estado de ánimo y por nuestra sensación de infelicidad.

Y, por supuesto, ya no vale decir que no sabes qué hacer o cómo hacerlo: este libro desvela de manera clara y concisa las respuestas a las dudas que nos torturan a todos los que buscamos nuestra esencia y plantea las herramientas precisas para lanzarnos de una vez por todas a gozar de esta aventura llamada

vida.

Ha llegado el momento del cambio consciente, de buscar y querer entender qué me hace infeliz y qué me hace avanzar en una dirección donde no me encuentro bien.

Ha llegado el momento de asumir la responsabilidad de nuestras vidas y tomar plena conciencia de que somos transformadores de nuestra realidad.

Ha llegado el momento de abandonar los juicios, los miedos, los conflictos y los sufrimientos del ego y empezar a experimentar la alegría de vivir, el placer de existir, de una manera natural y espontánea.

Mientras vivimos en la dimensión de la comparación, la queja y la crítica, vivimos enfermedades, accidentes y desgracias.

Debemos buscarnos, analizarnos, encontrarnos, aceptarnos y valorarnos para poder empezar, lo antes posible, a desempeñar ese papel mágico que hemos elegido para nosotros mismos cuando todavía éramos polvo de estrellas.

La verdadera llave de la felicidad es encontrar dónde podemos ser útiles a los demás, cómo podemos enriquecer a los demás siendo nosotros mismos.

Los demás son las auténticas compuertas para transmutar y depurar nuestros bloqueos, de hecho, nosotros mismos elegimos y atraemos a las personas que nos rodean para auto-observarnos, pulirnos y

elevarnos.

Nuestro ego nos confrontará lo que no nos gusta de esa persona, pero nuestra humildad nos descubrirá que todo el mundo tiene algo que enseñarnos, que todo el mundo tiene algo digno de admirar y elogiar.

Vivir en el amor es amplificar lo positivo, amplificando lo positivo transmutamos lo negativo. Al activar nuestra visión positiva conseguimos fortalecer un vínculo de intimidad sana con los demás, limpiando desde la raíz los aspectos mentales que obstaculizan nuestro desarrollo y nuestra felicidad.

Ha llegado el momento de darle sentido a nuestra vida, de manifestar nuestros sueños, de comenzar a vibrar en la nueva frecuencia de Acuario.

Ha llegado el momento de restablecer nuestro equilibrio físico, mental, emocional y espiritual para convertirnos en verdaderas fuentes de amor.

Ha llegado el momento de actuar, de comprometernos y generar el cambio de conciencia planetario, desde la alegría y el hermanamiento, como una gran familia espiritual, generando comunidades conscientes de eficiencia, productividad, privilegios, recursos y regalos compartidos.

Ha llegado el momento de aceptar que estamos aquí para ser felices.

Fuente: http://ahoravienelobueno.wordpress.com

29
May
2011

PRIMERO CAMBIA UNO0


Paulo Coelho

“Descubrí que si yo hubiera empezado por corregir mis errores y cambiarme a mí mismo, mi ejemplo podría haber transformado a mi familia”.

E mpezando por donde debía haber empezado.

Cuenta un lector que las palabras que transcribo a continuación están escritas en  el sepulcro de un obispo anglicano, en una catedral de Inglaterra: “Cuando yo era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo.

“Cuando me hice más viejo y más sabio, descubrí que el mundo no cambiaría: entonces restringí mis ambiciones, y resolví cambiar solamente mi país.

“Pero el  país también me parecía inmutable.

“En el ocaso de la vida, en una última y desesperada tentativa, quise cambiar a mi familia, pero ellos no se interesaron en absoluto, arguyendo que yo siempre repetía los mismos errores.

“En mi lecho de muerte, por fin, descubrí que si yo hubiera empezado por corregir mis errores y cambiarme a mí mismo, mi ejemplo podría haber transformado a mi familia. El ejemplo de mi familia tal vez contagiara a la vecindad, y así yo habría sido capaz de mejorar mi barrio, mi ciudad, el país y, ¿quién sabe?, cambiar el mundo”.

Siempre corriendo

El monje Shuan siempre alertaba a sus discípulos  sobre la importancia del estudio de la filosofía ancestral. Uno de ellos, conocido por su fuerza de voluntad, anotaba todas las enseñanzas de Shuan y pasaba el resto del día reflexionando sobre los pensadores antiguos.
Después de un año de estudios el discípulo cayó enfermo,  pero continuó asistiendo a las clases.

-Aunque esté enfermo, continuaré estudiando. Estoy persiguiendo a la sabiduría y no tengo tiempo que perder, le dijo al maestro.
Shuan indagó: ¿Y cómo sabes que la sabiduría está  delante de ti y que es necesario estar siempre corriendo tras ella? Quizás ella esté caminando detrás de ti, queriendo alcanzarte, y de alguna manera tú no la dejas. Relajarse y dejar fluir los pensamientos es también una manera de alcanzar la sabiduría.

Quiso comprar todo
Ciccone German cuenta la historia de un hombre que,  contando con su inmensa riqueza e impulsado por su infinita ambición, quiso comprar todo lo que estaba a su alcance. Después de llenar sus numerosas casas de ropas, muebles, automóviles y joyas, resolvió comprar otras cosas.

Compró la ética y la moral, y en este momento fue creada la corrupción.
Compró la solidaridad y la generosidad y entonces se creó la indiferencia.
Compró la justicia y sus leyes, haciendo nacer simultáneamente la impunidad.
Compró el amor y los sentimientos, y surgió el dolor y el remordimiento.
El hombre más poderoso del mundo compró todos los bienes materiales que quería poseer y todos los valores que deseaba dominar. Hasta que un día, ya embriagado por tanto poder, resolvió comprarse a sí mismo.
A pesar de todo el dinero, no consiguió realizar su intento. Entonces, a partir de aquel momento, se creó en la conciencia de la Tierra un único bien al que ninguna persona puede colocar  un precio: su propio valor.

Fuente: http://www.larevista.com.ec